Industria textil nacional: las importaciones chinas y los modelos de regulación en el mundo
03 de marzo de 2026 - 10.00
03 de marzo de 2026 - 10.00
La industria textil argentina es una de las más golpeadas por la apertura de las importaciones. El gigante chino Shein agiganta su popularidad entre los consumidores y se enfrenta a regulaciones alrededor del mundo.
Shein, fundada en China en 2008, propone un modelo de moda ultrarrápido: se publican aproximadamente 7.000 productos diarios y se puede comprar desde más de 160 países. La demora de los envíos no suele superar los 22 días hábiles.
En Argentina, la plataforma ofrece descuentos de hasta el 57% y envíos gratis para grandes compras. Además, con las últimas medidas gubernamentales, el límite de compras online se extendió a U$S 3.000 por operación, y se dejó sólo el impuesto al IVA del 21%.
El último boletín económico del Fundación ProTejer de diciembre 2025 recopiló los datos del año en base a información del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
Francisco Ayala, presidente de la Cámara Argentina de la Moda (CAM), aseguró a CORTA que la industria de la moda argentina atraviesa "un escenario muy complejo".
Uno de los motivos es la carga impositiva. "Sobre el precio que pagamos en cada prenda más del 55% son impuestos. Eso nos pone en una situación muy despareja para competir con los productos que entran a través de las plataformas chinas que tienen cero carga", explica. Las plataformas, entonces, consiguen un ritmo de fabricación a una escala sideral que también anula la competencia. En esta línea, Ayala remarca que estos productos tienen regulaciones laborales y ambientales muy laxas.
A su vez, otro factor que señala es la caída del consumo: "El año pasado disminuyó en un 7% y eso se manifiesta en poquísimas ventas, en la cantidad de empresas que han cerrado y la cantidad de pérdida de puestos de trabajo que se han perdido".
En cuanto a cómo mitigar esta situación, el empresario textil afirma que el Estado tendría que intervenir, como lo han hecho otros países como por ejemplo Francia. "Regular las plataformas chinas tiene que ver con proteger el mercado y a los diseñadores, y también tener una mirada sobre el medio ambiente", detalla. Sobre esto último, el presidente de CAM sostiene que la producción a escala tan grande genera productos que contaminan en su fabricación y que en un ciclo muy corto contaminan al ser descartadas.
Semanas atrás, la empresaria y panelista Marixa Balli contó en LAM que tuvo que cerrar su marca Xurama tras 20 años, y que el malestar económico había comenzado en febrero 2025. "Nunca vivimos una situación así tan difícil, y ver a mis fabricantes tan deprimidos tampoco me pasó. Muchos han cerrado y toman el trabajo igual pero tercerizan, entonces el precio sube", explicó.
Según su opinión, actualmente la gente prioriza "llenar la heladera, pagar el colegio, pagar una obra social, mantener a sus hijos, y el calzado no es una prioridad".
En LN+, la diseñadora Paz Cornu manifestó que es muy probable que cierre sus locales. "Siento que el sistema te lleva a eso, que la calidad hoy no se valora como corresponde. No puedo competir con el precio de un producto que viene de afuera que te dura menos, pero hoy el consumidor la poca plata que tiene decide comprar un producto por precio y no por calidad".
En Brasil, Shein debe invertir U$S150 millones para producir localmente y se planea que el 85% de las ventas provenga de fabricantes locales hacia fines de este año.
Desde octubre de 2025, en Chile las compras online internacionales tienen un IVA general del 19% incluso para bienes con valor bajo, ya no eximidos como antes.
En México, se fijó que los productos importados desde países sin tratados comerciales (como China) pagaran un arancel adicional del 33,5% sobre la aplicación del IVA general.
La Unión Europea tiene varias reglamentaciones contra Shein. Las dos principales son un arancel de 3€ por paquete de bajo valor para frenar la competencia desleal y controles reforzados a los productos para garantizar que cumplen las normas europeas.
La industria textil es la segunda industria más contaminante. En la actualidad, solo el 22% de los residuos textiles posconsumo se recogen selectivamente para su reutilización o reciclaje, mientras que el resto suele incinerarse o depositarse en vertederos.
La Unión Europea genera 12,6 millones de toneladas de residuos textiles al año. La ropa y el calzado representan por sí solos 5,2 millones de toneladas de residuos, lo que equivale a 12 kg de residuos por persona al año.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 2000 y 2014, la producción de ropa se duplicó. La gente empezó a comprar 60% más y usa las prendas la mitad del tiempo.