El celular en el aula: las advertencias sobre el rendimiento escolar y qué están haciendo otros países
08 de abril de 2026 - 14.00
08 de abril de 2026 - 14.00
En medio del auge de la preocupación por la incidencia del celular en el aula, distintos países buscan cómo lidiar con el déficit de atención y la exposición a los distintos peligros que se enfrentan los menores cuando navegan en internet. ¿Qué marcos legales regulan estas conductas actualmente?
En diciembre del año pasado, Australia se convirtió en el primer país en prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años. El 28 de febrero pasado, Indonesia se convirtió en el primer país del Sudeste Asiático en implementar la misma medida.
En enero de 2024, en Países Bajos entró en vigencia una regulación que prohíbe los dispositivos con internet en las aulas, tanto en la primaria como secundaria. La medida se extiende a recreos y fiestas escolares. No se trata de una legislación, sino de un acuerdo entre el Gobierno nacional con las escuelas y los padres.
El Gobierno de Países Bajos busca actualmente impulsar la restricción de las redes sociales a menores de 16 años e imponer un límite de edad de 15 años o más en toda la Unión Europea para redes sociales como Instagram, TikTok y Snapchat. El argumento principal en la que se basa la propuesta es que si los Estados pueden restringir el alcohol o los juegos de azar, también pueden actuar cuando las plataformas están diseñadas para generar adicción.
El 17 de marzo, Brasil implementó el "Estatuto Digital del Niño y del Adolescente", una regulación que busca fijar nuevas obligaciones tanto para usuarios como para plataformas digitales.
Entre las medidas principales se exige que menores de hasta 16 años vinculen sus cuentas a un tutor legal, las plataformas deben implementar sistemas de verificación de edad más rigurosos y se vetan herramientas que fomenten el uso compulsivo (como el scrolling infinito y la reproducción automática).
Además, la legislación obliga a las redes sociales a quitar los contenidos de aparente explotación y abuso sexual, y avisar a las autoridades brasileñas. Las empresas que incumplan estas disposiciones deberán pagar multas que pueden llegar a U$S 9 millones, sufrir suspensiones o, en casos de reincidencia, prohibición.
Mientras tanto, el Consejo de Investigación de Países Bajos estudia las consecuencias negativas de la prohibición. La duda principal gira en torno a si estar sin teléfono gran parte del día provoca un uso más compulsivo después de clase.
Manuel Becerra, profesor de Historia de la UNSAM, plantea a CORTA que el uso del celular distrae mucho a los alumnos. Incluso a nivel pedagógico, en el aula puede generar que los chicos se distraigan con las notificaciones "y no se concentren en el contenido que uno quiere trabajar". Entonces, "usarlo para llegar a otros recursos resulta problemático".
Ahora bien, si lo que se busca es usar una aplicación concreta para explorarla o como objeto de estudio, esto puede tener otro impacto. Por ejemplo puede resultar enriquecedor si se tiene el celular para ver cuántas horas al día se lo usa y hacer una reflexión al respecto, señala Becerra.
En cuanto a las redes sociales, el profesor afirma de manera categórica que se debería limitar el acceso de los menores, el scrolling, y el tipo de aplicaciones disponibles. En esta línea, hace hincapié en la importancia de agregar un corpus normativo al Sistema de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) pensado en entornos digitales.
Asimismo, propone fijar una serie de límites para las grandes empresas, dueñas de las plataformas: "Es una tarea intrincada por un montón de razones, pero que es posible de hacer". Y subraya que ponerle límites a las empresas e integrar un abordaje desde las escuelas no es excluyente entre sí, sino que son dos cuestiones que deberían plantearse en conjunto.
"Esas limitaciones no van a ser la solución definitiva a un montón de problemas que genera la cultura digital y los dispositivos, pero sin duda pueden servir de marco para ponernos más claros respecto de las necesidades que tienen los niños en su relación con los entornos digitales", sostiene.