Interna del Vaticano: un grupo tradicionalista quiere nombrar obispos sin la autorización de León XIV

20 Mayo de 2026 15.00

Papa León XIV. — Foto: Vatican News

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X confirmó que el mes que viene nombrará nuevos obispos, pese a la prohibición del Vaticano. Desde la Santa Sede advirtieron que de concretarse la decisión sería "un acto cismático" e implicaría la excomunión.

Por qué importa.

El grupo tradicionalista va camino a repetir la ceremonia de 1988, cuando cuatro obispos fueron consagrados y luego excomulgados por el papa Juan Pablo II junto con el propio Lefebvre.

En detalle. 

El 1 de julio, la confraternidad consagrará a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio. El aviso original fue en febrero. 

El Vaticano prohíbe esto porque toda consagración episcopal requiere la autorización del Papa. En caso de que esto no ocurra, se lo considera un acto cismático, es decir, que rompe la unidad de la Iglesia Católica y conlleva la expulsión.

La orden tradicionalista calificó el evento como "histórico" y anunció que tendrá lugar en Ecône, Suiza. Se espera la presencia de más de 15 mil fieles y 1.300 sacerdotes, religiosos y monjas de distintos países. 

La respuesta del Vaticano. 

Para el Vaticano, consagrar obispos sin mandato pontificio atenta contra el principio de unidad de la Iglesia y el rol del Sumo Pontífice como garante de la comunión eclesial. El cardenal Víctor Fernández recordó que "la adhesión formal al cisma constituiría una grave ofensa a Dios".

"El Santo Padre sigue pidiendo en sus oraciones al Espíritu Santo que ilumine a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para que den marcha atrás con respecto a la gravísima decisión que han tomado", concluye el comunicado. 

Profundizá. 

El conflicto histórico. 

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X nació en 1970 por iniciativa del arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien cuestionó varias reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II. Lefebvre consideraba que la apertura hacia otras religiones debilitaban la tradición doctrinal del catolicismo. La Santa Sede, por su parte, defendió el Concilio como una enseñanza católica legítima. A partir de esa diferencia surgió un conflicto doctrinal y disciplinario que se profundizó a través de los años. 

El episodio de 1988 sin la autorización de Juan Pablo II fue considerado como un desafío directo a la autoridad papal y consolidó la ruptura institucional entre el Vaticano y la fraternidad.

Durante los pontificados posteriores existieron intentos de acercamiento. El papa Benedicto XVI levantó en 2009 las excomuniones de los cuatro obispos como gesto de reconciliación, aunque aclaró que la fraternidad todavía no tenía un estatus canónico regular dentro de la Iglesia.

En los últimos años, con la autorización del Papa Francisco, la Santa Sede reconoció ciertas facultades pastorales de los sacerdotes de de la hermandad, especialmente para confesiones y matrimonios. No obstante, la fraternidad sigue sin una plena integración jurídica en la estructura oficial de la Iglesia Católica.