¿Qué pasa en Siria?: las claves para entender el conflicto

09 de diciembre de 2024 - 12.10

Rebeldes celebran y flamean la bandera de la oposición a al-Assad
Rebeldes celebran y flamean la bandera de la oposición a al-Assad — AP

Fuerzas opositoras al régimen de Bashar al-Assad ingresaron el sábado a Damasco, la capital de Siria, y decretaron el fin del régimen del mandatario, cuya familia gobernó el país de manera ininterrumpida desde 1970. Mediante un comunicado, los insurgentes decretaron el "derrocamiento de la tiranía", liberaron a cientos de prisioneros y anunciaron la formación de un Gobierno de transición.

La dinastía al-Assad

  • Háfez al-Assad, padre del presidente depuesto ayer, llegó al poder en 1970, cuando el entonces mayor general logró hacerse con la Secretaría General del partido Baaz, arrestó a sus principales oponentes, proscribió al resto de los partidos y se autoproclamó primer ministro. Un año después, se nombró presidente y sometió su decisión a un referéndum popular que venció con más del 99% de los votos. En 1973 impulsó una nueva constitución siria, que proclamaba al país como una república socialista, democrática, popular y laica. Primero se mantuvo cercano a la URSS en materia de política exterior, pero en 1991 se alió a Estados Unidos en la guerra contra el Irak de Sadam Hussein. 
  • Su hijo Bashar, entonces de 34 años, lo sucedió tras su muerte en junio del 2000, luego del fallecimiento de su hermano mayor, quien había sido preparado para reemplazar a Háfez, en un accidente de tránsito. En 2003, el nuevo mandatario se opuso a una nueva invasión contra Irak y fue sancionado por Washington, acusado de proveer armas y proteger a los iraquíes que se oponían a la invasión estadounidense. Desde ese momento, mantuvo una política de acercamiento con Irán, Rusia, Turquía y Qatar y grupos paramilitares islamistas como Hezbolá.

La guerra civil

  • En 2011, en plena Primavera Árabe, las protestas antigubernamentales en las calles de Damasco devinieron en un enfrentamiento entre las fuerzas armadas, leales a al-Assad, y distintos grupos insurgentes provenientes de tradiciones étnicas, políticas y culturales muy diversas, que van desde grupos islamistas como el Frente al-Nusra y el Estado Islámico hasta las Unidades de Protección Popular kurdas, que controlan partes del noreste del país y el Consejo Nacional Sirio, una coalición de partidos opositores que logró incluso reconocimiento internacional como interlocutor válido. 
  • El conflicto bélico, que se extiende hasta hoy, provocó la muerte de más de medio millón de personas y el desplazamiento de otras 12 millones, de las que cerca de 5 millones viven como refugiados o asilados en el extranjero. En los últimos años, con ayuda militar rusa e iraní, el régimen de al-Assad había logrado recuperar el control de buena parte del territorio, aunque los kurdos conservaron sus posiciones en el noreste y un grupo islamista, Hayat Tahrir al Sham (HTS), mantenía junto a otros grupos yihadistas un bastión en las provincias fronterizas con Turquía de Alepo e Idlib.

El avance de HTS y la caída del régimen

  • El HTS es una fuerza islamista suní nacida en enero de 2017 y considerada como una organización terrorista por la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia. Su origen se remonta a la unificación de una serie de movimientos, en particular del Frente al-Nusra, que habían roto su lealtad previa con al Qaeda. Desde su creación, el grupo consolidó su poder en Idlib y Alepo y estableció el autoproclamado Gobierno de Salvación Sirio, cuyo objetivo es instaurar la ley islámica en el país. 
  • El 27 de noviembre pasado, HTS rompió un alto al fuego con el Gobierno pactado en 2020 con intermediación de Turquía y Rusia y avanzaron sobre el territorio de Alepo, cuya capital homónima, la segunda ciudad más poblada de Siria, cayó apenas 3 días después. Los rebeldes avanzaron sobre la localidad de Hama, que cayó el 5 de diciembre, pese a los ataques de las fuerzas armadas leales al Gobierno. El 7 de diciembre y tras unas pocas horas de combate, el HTS entró en la tercera ciudad más importante del país, Homs. En ese momento, grupos insurrectos del sur del país se sumaron a la ofensiva, tomaron las ciudades de Deraa y Suweida y avanzaron sobre la periferia de Damasco.

La caída de Damasco y la huida de al-Assad.

La crisis económica, la extensión por más de 13 años de una cruenta guerra civil, el debilitamiento del poderío de las fuerzas armadas sirias y la dependencia militar cada vez mayor de Rusia e Irán, aliados que se encuentran enfrascados en conflictos en sus propios territorios, debilitaron la capacidad de respuesta del régimen de al-Assad, que en menos de una semana perdió el control de las principales ciudades del interior del país y que vio ingresar ayer a los insurgentes a Damasco. El mandatario huyó a Rusia junto a su familia, donde fue anunciado que recibirán asilo político. El primer ministro, Mohammed al-Jalali, publicó anoche un video en el que se mostró "dispuesto a cooperar" con cualquier líder "que sea electo por el pueblo sirio". 

Lo que viene.

La prensa internacional asegura que los rebeldes negocian para instaurar un nuevo Gobierno de transición. El líder del HTS, Abu Mohammed al-Julani (o al-Golani), aparece como uno de los principales candidatos a hacerse con el poder y ya se encuentra en Damasco, donde ayer dio un discurso de victoria en la Mezquita Umayyad.