Trump para todos: mitos y ecos de un regreso triunfal

Por Matías Mowszet

10 de noviembre de 2024 - 12.12 / Actualizado: 13 de noviembre de 2024 - 14.39

El característico baile de Donald Trump en un acto de campaña
El característico baile de Donald Trump en un acto de campaña — Foto: AFP

La victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos del pasado martes generaron un cimbronazo político en ese país con rebotes en todo el mundo, que reavivó un debate sobre las discusiones que los espacios políticos opositores a ese modelo deben dar para volver a conectar con sus pueblos. 

Lo más importante.

El triunfo trumpista en Norteamérica sirvió para que cada espacio tome argumentos para posiciones que ya tenía sobre qué perfil adoptar de cara a la sociedad. Suben las acciones de los movimientos anti progresistas y se esparce el análisis sobre un bombazo electoral con posibilidades de extensión a nivel mundial.

Contexto argentino.

El mapa político argentino previo a la elección podría definirse como un tironeo de la figura de Trump entre el Gobierno y un sector del peronismo que aspira a recuperar valores conservadores, y una timidez del resto de las fuerzas por dar un pronunciamiento de preferencia sobre lo que sucedería. A resultado puesto, ese tironeo se profundizó.

El antecedente.

En primer lugar, hubo una espectacularización de una victoria que, si bien fue importante por lo inédito del fenómeno de un presidente que pierde y regresa cuatro años después, experiencia solo ocurrida con Glover Cleveland en 1892, tiene algunos matices que contradicen esa foto inicial.

Lo que falta contar.

Además del colegio electoral, Trump resultó el candidato más votado de manera directa. Al cierre de esta nota, la diferencia entre ambos candidatos es de aproximadamente 3,6 millones de votos y de 2,6 puntos porcentuales. Sin embargo, esa diferencia se va a achicar a medida que el lento escrutinio avance. De los 10 millones de votos que faltan contar, 6 millones son de California y por correo, dos condiciones que hacen suponer que favorecerán masivamente a Kamala Harris.

En votos populares.

Estimativamente, la diferencia al finalizar el conteo se acercará a los 2 millones de votos, que representan poco más de un punto porcentual. Una ventaja sensiblemente menor que la de 7 millones de votos que obtuvo Joe Biden cuando le ganó al propio Trump en 2020, un triunfo que no fue considerado apabullante en los análisis y que ni siquiera contó con el reconocimiento del perdedor.

En el colegio electoral.

En cuanto al colegio electoral, Trump gana con una diferencia más contundente: 312 a 226. Sacó 6 electores más que en 2016, cuando ganó 306 a 232, y también 6 electores más que Joe Biden en 2020, cuando el demócrata le ganó por exactamente el mismo margen de votos electorales. Esa diferencia de 6 la da el pequeño estado de Nevada. Trump logró flippear (cambiar de color) todos los estados que Biden había flippeado en 2020, con la excepción de Nevada, que es la primera vez que el expresidente y ahora presidente electo logra ganarlo.

En los estados clave.

Sobre el final de la campaña, la estrategia de Kamala Harris y Tim Walz se centró en el "blue wall" del Rust Belt, concretamente, en Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Si los demócratas ganaban esos tres estados, se quedaban con la presidencia. Perdieron Wisconsin por 0,8%, Michigan por 1,3% y Pensilvania por 2,1%. Además perdieron por márgenes escasos los dos estados del este del Sun Belt: Georgia por 2,2% y Carolina del Norte 3,2%. Un leve corrimiento de dos puntos para los demócratas en estas dos regiones hubiese puesto en jaque la victoria roja.

En el Congreso.

El triunfo del magnate vino acompañado con una mayoría en el Senado pero todavía sin confirmación de una mayoría en la Cámara de Representantes que, al cierre de esta nota, está 216 a 209 para los republicanos, con 10 carreras aún por definirse y la posibilidad aún abierta para un vuelco opositor. La única certeza sobre esto por ahora es que la elección republicana es peor que la intermedia de 2022, en la que obtuvieron una mayoría de 223 a 212.

En la diferencia.

La velocidad en la resolución de los pronósticos durante la noche electoral del 5 de noviembre permitió que el presidente electo se lleve una narrativa de "paliza" que después no se corrobora en los números finos de una elección que será, en votos populares, la segunda más pareja de los últimos 48 años, después de la que le dio el triunfo a George Bush hijo en 2000 frente a Al Gore.

En la gente.

La narrativa de paliza se expandió como un reguero a nivel internacional y sembró una nueva discusión sobre la aceptación popular o no del progresismo, a raíz de la que, objetivamente, fue la peor elección demócrata desde 1998 y que las agendas de género forman parte de la primera línea de la agenda del partido azul desde hace 8 años. Sin embargo, los exit polls (que son sondeos realizados en los propios centros electorales) marcaron como principal preocupación de los votantes la economía y como principal problema la inflación, que trepó durante el Gobierno de Biden al 8% anual cuando antes rondaba entre el punto y los 2 puntos.

En la economía.

El Partido Republicano señala al aumento del gasto público como la causa de este renacimiento de la inflación en Estados Unidos, mientras que el sector demócrata lo atribuye a las consecuencias económicas de las post-pandemia y al aumento de las materias primas por la guerra entre Rusia y Ucrania que tuvieron su réplica en altísimos números inflacionarios en toda Europa. La principal acusación trumpista apunta contra los desembolsos que el país, directa o indirectamente a través de organismos multilaterales, ofreció a Ucrania en su guerra contra Rusia. El discurso que marcaba la contradicción entre los miles de millones de dólares que viajaban a una guerra ajena en la otra punta del mundo y el estadounidense teniendo que pagar los alimentos más caros sin que eso tenga su compensación en el salario fueron un puñal para el Partido Demócrata que tuvo su primer castigo electoral por esto en 2022.

En Argentina.

Sin embargo, la llegada a Argentina de los efectos de Trump presidente otra vez estuvo más enmarcada en discusiones de forma de la post ola feminista y las conquistas de los nuevos derechos. El debate es similar al de la post derrota electoral del peronismo en el ballotage 2023, en el que se repetía la misma condición de contexto que en esta elección norteamericana: el principal malestar social tenía que ver con una inflación desmedida y el espacio político que gobernaba perdió.

El péndulo.

El análisis sobre si las sociedades se derechizaron o se volvieron más conservadoras no resiste la lógica pendular de la época: el diagnóstico cambiaría cada pocos años de manera drástica al ritmo frenético de las vueltas políticas, cada vez más impredecibles. Las únicas constantes son que los efectos económicos de la inestabilidad del tiempo histórico se trasladan a la gobernabilidad. Si gobernás con inflación, perdés. Y cada vez se pierde más.

La década ingobernable.

La última reelección de un espacio político en Argentina fue en 2011, en Estados Unidos fue en 2012, en Brasil fue en 2014, en Chile fue en 2006, en Uruguay fue en 2014. En México logró reelegir el partido MORENA este año pero antes no se lograba desde 2006. Si existiera una forma de caracterizar la época, se la podría evocar como la década ingobernable. 

Lo que viene.    

Como cada fenómeno importante que resulta victorioso a nivel mundial, tendrá un efecto imitación de mayor o menor efectividad (más probable de menor), desde llamados a hacer grande los países con políticas de exclusión, exacerbación del nacionalismo o profundización de la cruzada conservadora contra toda reivindicación feminista o de transformación a una sociedad mínimamente más justa, quizás hasta haya una imitación estética: nuevos dirigentes políticos que se dejen el pelo naranja para parecerse e intenten hablar con su mismo tono de voz. El desafío seguirá siendo encontrar un modelo político y económico que sirva para destrabar la frustración constante de sociedades enteras que sienten que la política, en todas sus expresiones, las dejan atrás y las decepcionan.