Con pagos cortados y las personas endeudadas, Milei se desploma abrazado a la guerra
19 de marzo de 2026 - 08.00 / Actualizado: 14.58
19 de marzo de 2026 - 08.00 / Actualizado: 14.58
Un ajuste brutal para frenar la inflación. La calle se seca de pesos. Cae la demanda y los comercios venden menos. Como venden menos, compran menos a los mayoristas que, como venden menos, compran menos a las fábricas. Como las fábricas venden menos, producen menos y, por esto, suspenden o despiden trabajadores. Esos trabajadores, ahora sin salarios, compran menos. Los comercios, ya no solo venden menos, ahora demoran los pagos al mayorista y los mayoristas trasladan la mora de pagos a las fábricas. Las fábricas ya producen menos y ni cobran lo que venden. Despiden más. Cada vez más trabajadores, ya sin empleo ni indemnización, se endeudan. Los comercios se endeudan. Y los mayoristas se endeudan. Así está la cosa. La Argentina está en un proceso de espiralización de cortes en las cadenas de pagos.
Este martes se cruzaron dos noticias, unidas por un hilo finito. Por un lado, el Gobierno anunció el fin del programa Volver al Trabajo (VAT), dejando a 900 mil personas sin un ingreso que previamente se había encargado de destrozar: cobraban 78 mil pesos por mes. El VAT absorbió la gran parte de los que eran los planes Potenciar Trabajo, pero con la suma congelada desde el mismo día que asumió la presidencia Javier Milei.
Por el otro, la Unión Industrial Argentina (UIA) emitió un comunicado donde señala su "preocupación". Advierte que "la producción industrial registró una baja interanual de -3,2% respecto a enero de 2025" y que "diciembre mostró una caída de 5.302 empleos industriales formales respecto al mes anterior y 38.971 en el acumulado de todo 2025". Sobre este dato cayó el informe de empleo del INDEC: la desocupación creció en el cuatro trimestre del año pasado a 7,5%, más que el 6,6% del trimestre inmediatamente anterior y todavía más que el 6,4% del mismo trimestre de 2024.
Es decir: la gestión libertaria le cortó un aporte que alcanzaba para cubrir un par de comidas -literalmente, un par- a personas que se capacitaban para integrarse a un mercado laboral que, en lugar de estar en un período de expansión, expulsa trabajadores. ¿Cuántas personas obtuvieron algún trabajo por estas capacitaciones? Según las organizaciones sociales ninguna.
El fin de este plan, además, pega en la actividad de cada una de las provincias. Por caso, son unos 35.000 millones de pesos que ya no se van a gastar en comercios de la provincia de Buenos Aires. En Chaco, gobernada por un aliado del Gobierno, prácticamente un oficialista, había 42.000 beneficiarios del VAT. Serán 3.300 millones de pesos menos en una provincia económicamente destrozada.
Fue un mamarracho tan grande el que hizo el Ministerio de Capital Humano con los VAT, que como no gestionó centros de capacitación -convenios con empresas- distribuidos en todo el mapa nacional, a muchas personas que se inscribían para el programa le conseguían capacitaciones en otras provincias. Sí, en otras provincias.
Un caso bonaerense: a una persona le consiguieron un curso en una empresa de Zárate. La persona vivía en La Plata. Hay 150 kilómetros de distancia, más de dos horas en auto. Incalculable en transporte público. Los 78 mil pesos no le alcanzaban ni para cubrir viáticos.
Los informes, datos y noticias sobre endeudamiento familiar y moras en pagos de créditos brotan con mayor volumen que los audios y mensajes del bloc de notas del I-Phone de Mauricio Novelli. Julia Strada, diputada nacional y directora del CEPA, hizo un relevamiento de datos escalofriantes de lo que está ocurriendo, tanto a nivel de morosidad como de corte en la cadena de pagos.
Según el informe, basado en datos del Banco Central, los clientes en deuda con los bancos crecieron de un 8,5% en noviembre de 2024 a un 15,6% en enero de 2026. A su vez, solo cinco bancos acumulan créditos en situación irregular por más de 6 billones de pesos. Las moras en préstamos van de un 12,6% en el BaPRO a un 21,4% en el Banco Galicia.
Y todo se pone más crítico si se enfoca en cadenas que ofrecen pagos en cuotas. Cadenas como Coppel atrasos en el 77% de sus créditos. Otras, como Cetrogar, 49% de pagos irregulares. La gente ya no puede pagar ni la licuadora que sacó en seis cuotas.
La crisis económica que el Gobierno niega está pegando directamente en la imagen del presidente, que después de recuperarse a fines del año pasado, sobre todo post triunfo electoral, 2026 podría graficarse como un tobogán para su valoración.
La última medición de la consultora Zuban Córdoba muestra que la brecha entre la evaluación positiva y la negativa de la gestión del Gobierno solo creció este año, llegando la negativa a 58,7% y la positiva, bien lejos, en 35,4%. Números casi idénticos tiene TresPuntoZero. Para la consultora de Shila Vilker, Milei arrancó 2026 en un escenario de casi fifty-fifty entre positiva y negativa y, de ahí a hoy, se desplomó.

Una mirada luminosa que podría tener la Casa Rosada sobre este dato: la última vez que tuvo estos niveles de imagen negativa entre septiembre y octubre del año pasado, ganó las elecciones de medio término; la mirada negativa sería que ese triunfo tuvo más impulso en el miedo al abismo que en un gesto de confianza a la gestión libertaria.
Este dato marida, además, con un incremento cada vez más pronunciado que reflejan muchas encuestas en la preocupación de las personas por los salarios, el desempleo y la inflación.
Sobre este guiso, peligrosísimo para el Gobierno, crece una sensación: la de no dar más. El 65% de los encuestados por la consultora de Vilker dice que llegó a "límite de tolerancia con la situación económica actual". Doble click sobre este dato: en el desagregado por voto de 2023, la mitad de los votantes de La Libertad Avanza (LLA) y la mitad de los votantes que tuvo Patricia Bullrich con el PRO coinciden en que su bolsillo se agotó.
Ante esta crisis, que el equipo económico transmite en formato de preocupación por los niveles de actividad económica en privado pero de la que se ríe en Twitter, Milei se sube cada vez con más entusiasmo a la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán. Pero su fanatismo no encuentra correlato social.
Si la apuesta de la usina narrativa del Gobierno es buscar cierta cohesión o apoyo subiendo a la Argentina a una guerra que no es suya, es una apuesta errónea. También, Gustavo Córdoba midió el apoyo de los argentinos a esa guerra: 72% en contra y solo un 14% a favor. Lapidario.

Estimular cierto sentimiento patriótico alentando una guerra es una estrategia que no tiene nada de novedosa: debe estar por cumplir unos cuantos siglos. Parece ser esta misma la estrategia de Donald Trump. En un país, los Estados Unidos, que tiene otro vínculo con los conflictos bélicos y donde este plan ha funcionado en más de una oportunidad. Pero ni a Trump le está saliendo bien: su imagen se desinfla, abre grietas hasta entre los republicanos y las elecciones de noviembre son, para el magnate de lengua descontrolada, una incógnita preocupante. Si no le funciona a Trump, ¿por qué le funcionaría a Milei?