El destete del "elegido" y el desafío de CFK y Kicillof de ir a la guerra en unidad
08 de abril de 2025 - 19.44 / Actualizado: 09 de abril de 2025 - 10.31
08 de abril de 2025 - 19.44 / Actualizado: 09 de abril de 2025 - 10.31
"Axel era el elegido de Cristina para 2027. No sé qué le pasó". La frase, en tono de lamento, es de alguien que tiene línea permanente, casi diaria, con Cristina Fernández de Kirchner. Y, tal vez sin saberlo, desnuda uno de los puntos centrales de la disputa que hizo estallar por el aire el ya defectuosamente zurcido peronismo bonaerense. De lo que Axel Kicillof quiere escapar es del mecanismo de votos delegados, el del poder trasplantado, cuya foto más terrible la dejó la experiencia de Gobierno del Frente de Todos.
Quien diga que no se puede entender lo que están haciendo el gobernador y la expresidenta acusa pereza intelectual. Kicillof busca desbancar a Cristina del centro del sistema solar del peronismo, o al menos sacudirla de esa comodidad. Y decidió adelantar esa batalla a 2025 y no hacerlo en 2027, cuando considera que sería aún peor para la unidad del peronismo. "No estamos ante una fractura, sino ante un destete", ironizó un hombre con línea abierta en todas las tribus del peronismo.
No será Kicillof el primero en intentarlo. En los últimos 20 años, lo han hecho Eduardo Duhalde, Sergio Massa, Florencio Randazzo, hubo conspiraciones coordinadas por algún grupo de gobernadores, se pueden mencionar los intentos torpes de Alberto Fernández y hasta la jugada de Ricardo Quintela, cuando quiso ir a las urnas por la presidencia del PJ. El resultado, hasta acá, fue siempre el mismo.
Antes de declararle la guerra a quien fuera su jefa política durante años con el desdoblamiento electoral de la provincia de Buenos Aires, Kicillof dejó muchos avisos de lo que se venía en el discurso que dio en el ciclo Debate al Futuro, el jueves pasado. Ese día, mientras la Legislatura bonaerense veía frustrarse por enésima vez el intento de suspender las PASO, el gobernador brindó uno de los testimonios públicos más largos de su gestión, lo que es muchísimo decir. En las dos horas y 18 minutos que habló, en las 18.849 palabras que utilizó, ocho veces habló de "autoridad". Uno de los ejes de su discurso fue la discusión sobre la autoridad. Y mencionó varias veces, sin nombrar a los protagonistas, la traumática experiencia de poder trasplantado entre Cristina y Alberto Fernández.
-"Ganamos las elecciones, con una generosidad de los sectores, de Cristina, de todos los sectores. Se logró eso y después no pudimos gobernar con ese sistema."
-"No es solo una unidad de un frente electoral para ganar las elecciones, es después la unidad de una coalición de gobierno."
-"Que no se tome como una defensa de Alberto (...) pero tenemos que llegar a una formación de gobierno y a una formación política que apoye las decisiones que va tomando el gobierno."
-"Tiene que haber un funcionamiento armónico, un funcionamiento coordinado, no puede ser que uno haga una cosa, otra haga otra."
Una importante figura del kirchnerismo bonaerense recordó que en el Gabinete bonaerense conviven perfectamente funcionarios y funcionarias cercanos a Kicillof con dirigentes de La Cámpora. Los casos más visibles son los de Juan Martín Mena (Justicia), Nicolás Kreplak (Salud) o Daniela Vilar (Ambiente). "No es que le estamos pidiendo el Ministerio de Economía", agregó la fuente. Una de las primeras versiones que se instalaron, apenas Kicillof anunció el adelantamiento de los comicios al 7 de septiembre, es una posible ola de renuncias de camporistas en el Gobierno provincial. Movimiento que por ahora no se efectivizó.
La disputa entre Kicillof y Cristina tiene varios capítulos sin resolver. Uno de esos es la suspensión de las PASO. En el kirchnerismo y en el massismo creen que, con el desdoblamiento consumado, sería un error suspender las primarias. Que a esta altura lo mejor que pueden hacer es agachar la cabeza, dejar que el presidente Javier Milei haga bullying durante un tiempo por mandar a votar a los bonaerenses tres veces por tu interna, cuando él achicó el cronograma nacional para hacerles la vida más sencilla, pero quedarse con la herramienta PASO para dirimir internas.
Las voces en las tres tribus, el cristinismo, el kicillofismo y el massismo, coinciden en que no hay margen para ir con listas separadas. Esto responde a una lógica política, pero también numérica, matemática. Si no hay PASO, ir con listas divididas en algunas secciones pondría en riesgo que el peronismo alcance los pisos mínimos para colar legisladores y dejarle todas las bancas que reparten algunas secciones a La Libertad Avanza y el PRO. Llegar a esa situación pondría fin a la etapa de la guerra para iniciar la del suicidio. Un experto en el mapa bonaerense cree que lo que hoy todavía es Unión por la Patria (UxP) podría partirse en la segunda sección electoral y no mucho más. En el resto, no hay margen.
Distinto puede ser a nivel municipal. Ahí sí puede correr sangre. La bronca de Cristina y Máximo Kirchner con algunos intendentes abre expectativas de venganza en casos como el de Avellaneda, donde manda Jorge Ferraresi, quien alguna vez fuera vicepresidente del Instituto Patria. Mario Secco, en Ensenada, es otro que entró en la lista negra de CFK.
Cristina Fernández de Kirchner va a ser candidata a diputada provincial por la tercera sección electoral, la que aglutina a todos los municipios del sur del conurbano y la mayor parte de la población de la PBA. ¿Cómo pasó de señalar la importancia de nacionalizar la elección a considerar estratégico figurar en las boletas de solo una de las ocho divisiones del territorio bonaerense? Algunas cosas sí son más difíciles de entender. Al igual que por qué Cristina se consideraba proscripta en 2023, con una condena en primera instancia, y ahora está en boxes para ser candidata con una doble condena confirmada, un recurso de queja en la Corte Suprema con bajas expectativas de éxito y Ficha Limpia a tiro del Senado de convertirse en ley.
Justamente en la tercera sección, Cristina tendrá que negociar candidaturas con los dos intendentes señalados, Ferraresi y Secco. ¿Negociará? Con algún signo de madurez, una figura importante del ecosistema de la presidenta del PJ abrió la posibilidad de buscar líneas de acercamiento, aunque hay vínculos personales completamente rotos. En esa sección también está La Matanza, donde hay otro que dio el salto al kicillofismo, como Fernando Espinoza.
Tal vez allí resida una de las explicaciones para que CFK reduzca su status electoral a nivel seccional. Si el Senado aprueba la ley de Ficha Limpia, la expresidenta quedará vetada de ser candidata a cargos nacionales, pase a lo que pasa con la causa Vialidad en la Corte. No es casual que este mismo martes haya ingresado en la Legislatura bonaerense un proyecto para aplicar el filtro penal a candidaturas provinciales. Mucho más severa que la nacional: excluye a personas condenadas por cualquier delito doloso, sin importar la instancia de esa condena. Lo presentó la Coalición Cívica y se suma a otros ya existentes.
Encontrar esos mecanismos para evitar la profundización de la hecatombe es el paso en ciernes para el peronismo, después de la bomba que soltó Kicillof el lunes. Que La Cámpora esté en rueda de prensa señalando a Kicillof y a todos los que lo acompañaron en esta aventura como traidores no colabora para esa causa. Que el "Cuervo" Andrés Larroque diga que La Cámpora está intentando un "golpe institucional" al gobernador, tampoco.
Hasta la confirmación del desdoblamiento, había una mesa de negociaciones abierta que venía funcionando. Sin éxito, claro está. Estaban Facundo Tignanelli y Santiago "Lalo" Révora (otro camporista en el gabinete bonaerense) por el kirchnerismo; Carlos "Carli" Bianco y Agustina Vila por Kicillof; y Alexis Guerrera y Sebastián Galmarini, por el massismo. En esa mesa se llegó a discutir hasta la conformación de la futura junta electoral del frente peronista.
Sobre esta opera la mesa grande, a la que se sientan los protagonistas: Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa. Ellos se vieron el fin de semana, en una reunión reservada a unos pocos. Uno de los asistentes, en cuya descripción personal no cabe la palabra "optimista", dice haberse ido de allí mejor de lo que había llegado. "¿Quién dijo que todo está perdido?", bromeó, entonando un clásico. Será a este nivel donde se decida el destino del peronismo.