La reunión de la mesa política previa a las sesiones extraordinaria — X @PatoBullrich

Fue Horacio Rodríguez Larreta quien caminó su fallida campaña presidencial con la fantasía, decía, de armar una coalición que reúna al 70% del espectro político: todo, menos el kirchnerismo. Paradójicamente, quien llevó a la mesa chica del Gobierno un pre acuerdo con una foto asimilable a esa división fue su archi enemiga en la interna del PRO. Patricia Bullrich se presenta como la líder una alianza de 44 bancas en el Senado. Todas, menos las 28 del peronismo. 

De ese cuerpo saldrán los votos para que el miércoles la reforma laboral, sueño húmedo de Federico Sturzenegger, obtenga media sanción y pase a Diputados. En la intimidad, la presidenta de la bancada de La Libertad Avanza (LLA) ya le puso un nombre a ese grupo: "El Interbloque de 44".

La semana Bullrich.

En la siempre inestable balanza del gobierno libertario, Bullrich está hoy en su prime. Reconstruyó vínculos políticos que habían quedado muy dañados por destratos y maltratos de la Casa Rosada a aliados parlamentarios y hasta validó su cuota de poder en su debut como jefa de bloque, cuando convenció a los halcones del ajuste, Sturzenegger y el ministro de Economía, Luis Caputo, de no insistir en el Senado con el Capítulo XI del Presupuesto 2026, que incluía la derogación de las leyes de emergencia en discapacidad y de financiamiento universitario, que le habían volteado en Diputados. Los senadores le pidieron que no insista con eso y no lo hicieron. Y esa jugada la capitalizó.

Si la semana que viene el Senado le da media sanción a la reforma laboral y Diputados aprueba el régimen penal juvenil, que baja la edad de imputabilidad a los 14 años, serán dos porotos para Bullrich. Será, se podrá decir, la semana Bullrich.

De la rosca interna a juntar los votos.

La ley de Modernización Laboral, como la nominó el Poder Ejecutivo, tendrá modificaciones a la hora de llegar al recinto, el miércoles próximo. "Hemos aceptado muchos cambios", dijo Bullrich. 

En el entorno de la exministra de Seguridad hablan de "cirugía menor", pero cuando se enumeran los ítems en evaluación no son tan menores. Puntualmente, analizan cambios importantes en el capítulo sindical, sobre todo en los dos puntos que unificaron a la CGT y a las cámaras pymes: la prevalencia del convenio por empresa, por sobre el de rama gremial, la caída de la ultra actividad o el artículo que incluye la ley para imponer la representación territorial en los sindicatos. 

Para Bullrich, la etapa de consultas al gabinete se terminó. "Ya escuchamos a todos, pero ahora hay que juntar los votos", aclaran. Y en esa búsqueda habrá concesiones. Dicen que la senadora se ganó cierta "autonomía" para negociar esos votos.

Los "sindi-gobernadores" y la ley sin combate. 

Esas concesiones, que Bullrich espera sostener en secreto hasta el día mismo de la sesión, no fueron solamente para bajar la tensión con la CGT y las pymes. Varios gobernadores llegaron con demandas de agenda gremial: Claudio Vidal, de Santa Cruz, es un histórico dirigente del gremio petrolero; la alianza de Rolando Figueroa en Neuquén tiene un arraigo muy fuerte en los sindicatos de su provincia. Para contar con su apoyo, hubo que bajar la confrontación con el mundo sindical.

El desbande del sindicalismo también le jugó a favor a Bullrich. En su despacho todavía se sorprenden de la poca resistencia que han encontrado en la CGT. "Se están recortando indemnizaciones, en algunos casos van a cobrar la mitad, y no dicen nada", cuentan con asombro. Tienen claro, igualmente, que no es una ley que vaya de frente contra los sindicalistas: no se tocan reelecciones, elecciones internas y no se afecta el financiamiento de los sindicatos. "No hay un combate de frente contra ellos", resumen.

Cambios en el FAL y la traba con Ganancias.

Los cambios que anunciarán el miércoles en el recinto del Senado también llegarían en el capítulo del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), esa caja gigantesca que diseño el Gobierno para que los despidos no los paguen las empresas sino que se paguen con una caja alimentada de aportes destinados al ya deficitario sistema jubilatorio. La idea en evaluación es una diferencia por volumen de empresa: sostener la rebaja de 3 puntos de aportes patronales para pymes y que sea de 2 puntos para grandes empresas.

El capítulo sin resolución sigue siendo el capítulo fiscal. Hasta ahora, Caputo no le dio un salvo conducto ni a Bullrich ni al ministro del Interior, Diego Santilli, para compensarle a las provincias los 3 billones de pesos que, dicen, es el agujero en la masa coparticipable que dejará la rebaja en el impuesto a las Ganancias y en impuestos internos que contiene la reforma laboral. "Se está discutiendo a nivel Ejecutivo", admiten en el Senado. 

Si Caputo no afloja la billetera, es probable que todo el capítulo fiscal de la ley laboral se caiga. Una mancha que Bullrich quiere evitar. Tiene menos de una semana para ver si la muñeca le alcanza, también, para operar en la mesa política del Gobierno.

La CGT ante el paro o el paro.

Este viernes habrá reunión del Consejo Directivo de la CGT y todo se encamina a un paro con movilización para el miércoles, el mismo día de la sesión en el Senado. Una CGT debilitada, cuya conducción deberá mostrar cintura para contener a todos los sectores. Sobre todo, a los más combativos.

Llegará a esa cumbre después de un fracaso. El martes tenían prevista una reunión pública, con foto -porque en privado han hablado en varias oportunidades- con los dos gobernadores más pesados de ese sello todavía en construcción, llamado Provincias Unidas: el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. Le suspendieron el encuentro por "problemas de agenda". Quedaron en reprogramar, pero no se reprogramó. 

"Queremos creer que fue por eso y no porque alguien los haya querido persuadir", dijo sugestivamente Cristian Jerónimo, uno de los miembros del triunvirato que conduce la CGT. "Muchas veces las convicciones de algunos de nuestros políticos terminan estando en otro lado", cerró.

Más enojado se mostró Pablo Moyano: "Estos tipos hacen campaña con Perón y Evita y en la primera de cambio te cagan".