Manuel Adorni y Karina Milei
Manuel Adorni y Karina Milei — X @KarinaMileiOk

Cada vez que un escándalo de gestión rozó al Gobierno, Karina Milei no titubeó: hizo caer la guillotina por la cabeza responsable. Le pasó a Diego Spagnuolo, ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y voz de los audios que la señalaban a ella misma como la cajera de un 3% de coimas en la compra de medicamentos. También a José Luis Espert, el hombre récord: fue la cara de la boleta que más personas metieron adentro de una urna el pasado 26 de octubre, pero la presidenta de La Libertad Avanza (LLA) lo mandó a bajarse antes, cuando se conoció su íntima relación con el narco Fred Machado. Por último, borró del mapa a Demian Reidel, quien pasó de aspirante al premio Nobel al ostracismo, por sobreprecios y direccionamiento de contratos en Nucleoeléctrica. A los tres los uno un hilo: son (¿o eran?) amigos íntimos de su hermano y habitués de las madrugadas de ópera en la Quinta de Olivos. 

Hasta ahora, hubo solo dos condiciones para zafar de ser barrido del gobierno libertario cuando una mancha de corrupción empieza a asomarse, como agua, por debajo de la puerta. Una es llevar el apellido Milei. Los dos expedientes más ruidosos, hasta acá: Javier, el presidente y promotor de la criptoestafa $Libra; Karina, por la causa que dio origen al hit "alta coimera". La otra es tener de jefa política a la hermana del Presidente. Por caso, los Menem, tanto Martín como Lule, quedaron en la salvaguarda del paraguas karinista. Sobre ellos, ahora, hay que anotar otro nombre. El de Manuel Adorni.

La banca del triángulo.

Ascendido por Karina de vocero a jefe de Gabinete, elegido para encabezar el sello violeta en la Ciudad, Adorni arruinó por completo lo que en el Gobierno esperaban mostrar como un logro de gestión, la Argentina Week. Se convirtió en la Adorni Week. Es imposible que los Milei, Javier y Karina, no hayan notado que Bettina Angeletti, la coach ontológica y esposa de Adorni, viajaba con ellos en el avión presidencial a Nueva York. Eso los obligaba a arrojarse sobre la granada. Y es lo que hicieron. Hasta Santiago Caputo lo hizo. El oxidado triángulo de hierro salió, en tándem, a bancar al funcionario gamer

Claro que sobre ese vuelo oficial se montó otro vuelo, en un jet privado, en la escapadita de febrero que hizo Adorni con su mujer, a Punta del Este. Los antecedentes marcaban dos destinos posibles para él: la expulsión y destierro, que sufrieron los amigos de Javier; o el escudo protector que, hasta acá, cuidó de los amigos de Karina. Le tocó escudo. Hoy, hay más posibilidades de supervivencia si sos un protegido de la hermana del Presidente que si sos amigo del mismísimo Presidente.

Las intrigas palaciegas permanentes en la Casa Rosada volvieron a posarse en el despacho del enfant terrible Caputo. Deglutido por la hermana presidencial en la disputa por el Ministerio de Justicia, en el karinismo huelen una venganza. Como casi todo lo que en el Gobierno no pueden explicar, lo narran como un pase de magia del mago del Kremlin. Creer que el área profesional de la SIDE puede operar directamente contra Karina -operar contra Adorni es, a la vez, operar contra Karina-, suena conspiranoide. Otros apuntaron a Franco Bindi, archienemigo de los Milei y pareja de la diputada, ex libertaria, Marcela Pagano. 

Pero los hechos son concretos y fueron asumidos. El costo se va a pagar. Alguien lo va a tener que pagar.

Un amigo, el peor defensor.

El costo es, por un lado, hacer que el resultado de la Argentina Week, en la que el presidente Milei machacó con el concepto de "la moral como política de Estado" sea tres denuncias penales y cero anuncios consolidados de inversiones por parte de empresas extranjeras.

Además, causó un gran malestar que mientras las pantallas debían estar con las indagatorias a enemigos del Gobierno, como Claudio "Chiqui" Tapia o Pablo Toviggino, lo que se veía era a Adorni subiendo a un avión Honda Jet con su amigo y periodista Marcelo Grandío, una de las caras de la TV Pública, con más dificultades para explicar quién y cómo se pagó ese viaje que las que podría encontrar para inflar un globo abajo del agua. 

El costo del deslomado.

El otro costo es el pésimo control de daños que hizo quien, presuntamente, debería ser la persona más preparada del Gobierno para comunicar en situación de crisis. 

El ex vocero y jefe -todavía- de todo el equipo de comunicación consideró que deslomarse es pasar unos días en Nueva York con todos los gastos pagos, acompañado por su esposa, durmiendo en hoteles de mil dólares la noche y teniendo reuniones con gobernadores y millonarios o brindando alguna que otra conferencia. Eso, en un espacio político que busca empatizar con sectores populares que trabajan diez, doce o catorce horas por menos de un millón de pesos por mes puede ser letal.

El Adornipallooza del CM.

Quién sí tuvo que deslomarse fue su CM. Desde la explosión del caso, el canal de difusión de Presidencia se convirtió en el Adornipallooza. Tantos esfuerzos hizo por demostrar que el jefe de Gabinete no estaba de segunda luna de miel sino trabajando que el equipo de comunicación mandaba fotos de Adorni reunido con gobernadores, en NYC, y después reunido con los mismos gobernadores, por separado, en NYC.

Ni eso alcanzó para domar el intercambio en redes sociales. Según el relevamiento de la consultora Ad Hoc, las menciones al caso de los vuelos de Adorni generaron casi el mismo volumen que, en su pico, habían generado los audios de Spagnuolo y el 3% de coimas que, entre laboratorios cartelizados, presuntamente recaudaban para Karina Milei.