Lemoine vs. Gordo Dan: la guerra tuitera en La Libertad Avanza y la fractura interna del mileísmo

Por Andrés Cánepa

17 de abril de 2026 - 21.09

La guerra digital: el cruce entre Lilia Lemoine y el Gordo Dan.
La guerra digital: el cruce entre Lilia Lemoine y el Gordo Dan. — Collage (captura)

La interna que viene calando hondo en La Libertad Avanza estalló en público con un cruce feroz en la red social X entre dos de sus referentes más visibles: la diputada nacional Lilia Lemoine y el influencer Daniel Parisini, más conocido como "el Gordo Dan".

Por qué importa.

El intercambio, cargado de acusaciones de traición y reproches por lealtades pasadas, no fue un episodio aislado. Reveló la profunda grieta que divide al oficialismo entre el ala política comandada por Karina Milei y el sector de las "milicias digitales" que responde al principal asesor presidencial, Santiago Caputo. 

En detalle.

El detonante del cruce fue un mensaje de Lemoine dirigido a un usuario que criticaba a Sebastián Pareja, presidente de LLA en la provincia de Buenos Aires y hombre de extrema confianza de Karina Milei. "Listo, dejá de seguir a Milei", escribió la diputada, sugiriendo que quien no alineara con las decisiones del partido no tenía derecho a reclamar lealtad presidencial. Parisini respondió con un escueto "No". A partir de ahí, la conversación escaló hasta convertirse en una guerra abierta. 
Lemoine fue al hueso: "Bancaste a Villarruel y a Pagano, Dan. En la vida real, vos dejabas caer al gobierno. Perdón. Me cansé". El Gordo Dan contraatacó sin piedad: "No solo banqué a Villarruel y a Pagano, banqué a toda La Libertad Avanza cuando había que bancar, y dejé de bancar cuando pasó lo que pasó. Esto no es el Congreso. No pasarás. No tenés potestad para echar a nadie". El cruce incluyó chicanas sobre inteligencia, como "tenés que tener solo 2 puntos más de IQ que Fijap" de Dan y hasta un irónico "renuncio a la banca" de Lemoine en medio del calor del momento.

En contexto.

Lilia Lemoine, diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires y presidenta de la Comisión de Juicio Político de la Cámara baja, es una de las figuras más cercanas al núcleo duro de los Milei. La excosplayer se convirtió en una de las espadas más leales del proyecto libertario. Su estilo combativo y sus intervenciones mediáticas la posicionaron como defensora incondicional de la gestión, aunque también generaron roces con otros sectores del oficialismo, como la vicepresidenta Victoria Villarruel. Lemoine encarna el ala "karinista": dura, acrítica, orgánica y dispuesta a discutir todo puertas adentro.
Por su parte, Daniel Parisini, "el Gordo Dan", es médico genetista de origen santiagueño, streamer y uno de los principales propagandistas digitales del gobierno. Líder de la agrupación "Las Fuerzas del Cielo" —autodenominada en su momento como "el brazo armado de La Libertad Avanza"—, Parisini conduce un programa en Carajo, stream híper oficialista, y coordina parte de la militancia virtual alineada con Santiago Caputo. Histórico militante libertario desde antes de la explosión de Milei en 2021, se ha convertido en una voz influyente dentro del ecosistema caputista: más pragmático en lo comunicacional, pero igualmente feroz en la defensa del Presidente. 

Interna de larga data.

El trasfondo es una interna que viene de largo. Por un lado, el sector karinista, que controla el aparato partidario y provincial, con Pareja como punta de lanza en Buenos Aires, acusa a los tuiteros caputistas de generar ruido y deslealtad. Justamente, la Justicia citó a indagatoria a once tuiteros libertarios por presuntas amenazas contra Pareja, lo que tensó aún más los ánimos. Por el otro, las "Fuerzas del Cielo" y el aparato digital de Caputo reclaman mayor peso en la toma de decisiones y critican lo que perciben como blindajes a figuras cuestionadas. Villarruel y la exdiputada Marcela Pagano -hoy fuera de LLA- aparecen como símbolos de esa disputa: ambos bandos los usaron para acusarse mutuamente de haber flaqueado en la defensa del gobierno en momentos críticos. 

La guerra digital.

La repercusión fue inmediata y masiva. Medios de todo el arco político cubrieron el episodio como "guerra digital", "implosión libertaria" y "fractura en el triángulo de hierro". Las milicias digitales de ambos sectores se activaron: miles de tuits, memes y lives en streaming amplificaron el choque. En un gobierno que hizo de las redes su principal herramienta de comunicación y batalla cultural, el hecho de que dos de sus principales espadas se crucen públicamente genera preocupación incluso en sectores oficialistas. 
La pelea desnuda una crisis de liderazgo partidario y pone en evidencia que la unidad del mileísmo, hasta ahora sostenida por la figura carismática de Javier Milei, comienza a resquebrajarse bajo la presión del poder. El caso de Manuel Adorni parece haber sido la chispa que encendió un fuego que hasta el momento no tiene bomberos ni extintor a mano.
Por ahora, ni la Casa Rosada ni el propio presidente salieron a calmar las aguas. 
Ahora, con el cruce a la vista de todos, la pregunta que circula en los pasillos libertarios es si esta guerra tuitera será solo un capítulo más o el comienzo de una purga abierta entre los "halcones" karinistas y las "palomas" caputistas. Mientras tanto, en X, la batalla continúa. Y el país observa cómo la revolución libertaria que venía a combatir a la casta ahora pelea contra sí misma en 280 caracteres.