Horacio Rodriguez Larreta
Horacio Rodriguez Larreta — .

Horacio Rodríguez Larreta cumplió 59 años hace unos días. Es la primera vez en 16 años que no lo festeja montado a la vorágine de la gestión. En sus cálculos, dedicaba un promedio de 66 horas semanales a gobernar y hacer política. Un poco más en campaña. Con más tiempo libre, reorganizó su vida y el 30 de noviembre se volverá a casar. Sí mantiene reuniones en el búnker que armó sobre la avenida Figueroa Alcorta y siempre tiene que responder la misma pregunta: si está pensando en ser candidato en 2025. No lo descarta, pero tampoco lo desvela. Su respuesta favorita es: "Hasta el año que viene, nada". Si lo hace, si es candidato, naturalmente será en la Ciudad de Buenos Aires, que renueva bancas en la Cámara de Diputados pero también en el Senado.

Tiene sus propias cuentas, sigue mirando encuestas y estima que el PRO y La Libertad Avanza (LLA), indefectiblemente, terminarán juntos. Visualiza un universo de 30 puntos o más sin dueño en el distrito que gobernó hasta diciembre. Crítico de la gestión de su sucesor, Jorge Macri, sus colaboradores hablan del jefe de Gobierno porteño como "el mejor jefe de campaña del Pelado". Cuanto peor sea la administración del a Ciudad, mejor valorada será la gestión anterior y, por consecuencia, crecerá la imagen de Larreta.

Los números porteños.

Los números que el ex alcalde tiene del PRO en su distrito son alarmantes, por eso especula con que, tarde o temprano, Javier Milei y Mauricio Macri terminarán sellando un pacto que incluya una alianza en la Ciudad. Está convencido de que, si el partido amarillo va solo y compite contra una boleta libertaria y alguna oferta electoral de centro, se expone a una derrota histórica. Hoy tiene a su -¿ex?- partido entre 10 y 12 puntos. Por eso, da por descontado que el ex presidente no se va a exponer a esa masacre electoral. Menos con una gestión porteña que, lejos de empujar, es un ancla.

Si el Gobierno llega estable a octubre del año próximo, un candidato de Milei -que, cree Larreta, podría ser Manuel Adorni- alcanzaría los 30 puntos y así se dividirían con el PRO el volumen histórico del macrismo en su cuna, en torno al 45%. Aunque pone la lupa en la performance electoral del Presidente, cuando fue candidato: en las presidenciales del año pasado, en octubre, no llegó al 20% de los votos en la Ciudad. Con que el armado que surja de la guerra intestina atraviesa el peronismo cumpla la lógica sostenida de arañar los 25 puntos, quedarían más de 30 puntos sin dueño. Ahí concentra sus expectativas. Con o sin él en la boleta.

Entre Macri, Milei y los Avengers.

Larreta anda con ganas de hablar, pero sus asesores no se lo recomiendan. Creen inconveniente reaparecer como una voz negativa y full casta, con las urnas tan lejos en el calendario y con el oficialismo atravesando una primavera, política y económica. Descansa en una tranquilidad: si decidiera jugar en 2025, no necesita una campaña de instalación. En todo caso, su volumen lo determinará la foto con la que Milei llegue a las elecciones: si la recesión se profundiza y el rebote no llega, habrá más posibilidades. El cálculo que hacen absolutamente todos los que no integran el ecosistema libertario.

Lo tientan con integrarse a un armado de centro con epicentro en la Ciudad. Le dibujan en el aire una boleta con él, Martín Lousteau, Elisa Carrió y otros nombres de peso, como una especie de Avengers de la casta para recolectar electoralmente todo lo que dejen Milei, Macri y el kirchnerismo. Una propuesta potente, desde la teoría, pero con grandes interrogantes en un contexto expansivo de la antipolítica.

Larreta desconfía de la acumulación de figuras como la mejor alternativa en este contexto, aunque tampoco le sobran opciones. ¿De qué forma, un dirigente de altísima visibilidad, ocho años consecutivos gobernando la capital del país y ex candidato a presidente, podría formar parte de una alternativa que no sea justamente eso, una propuesta bien identificada con la política tradicional o, en lenguaje libertario, una boleta pura casta? Difícil. Lo que sí tiene claro es que su futuro no estará determinado por cómo se arme la oferta macrista-libertaria. En criollo: ser o no ser candidato no dependerá de si Milei y Macri arreglan o van divididos.

¿El Gitano adelante y el Gringo atrás?

La Junta Electoral del Partido Justicialista ya consagró ganadora a la lista Primero la Patria y solo resta la asunción para formalizar a Cristina Fernández de Kirchner como presidenta del partido. En el Instituto Patria empezaron a cranear ese acto, aunque por ahora no definieron cómo, cuándo o dónde será. El que sí tiene agendado un acto es quien fuera su rival en la pelea por el PJ, Ricardo Quintela. Sería en La Rioja, el 17 de noviembre, la fecha en la que iban a realizarse las elecciones internas si no le hubieran volteado la lista por falta de avales. Desde ahí quiere lanzar su corriente interna, "Federales". La fantasía del "Gitano" es subir a ese escenario a algunos de los gobernadores y referentes peronistas que desconocen la conducción de CFK. Los mismos que lo empujaron a disputarle el partido a la expresidenta pero que, a la hora de los bifes, se escondieron. Con una sola excepción, el tucumano Osvaldo Jaldo, el único en respaldarlo públicamente.

Uno de los jugadores que el riojano quiere recibir en su provincia es al ex gobernador cordobés Juan Schiaretti. Son muchas las voces que señalan al "Gringo" como el verdadero articulador en las sombras del armado, por ahora prematuro, que tiene al frente la cara de Quintela. En La Rioja, igualmente, niegan que Schiaretti esté ocupando ese rol.