Cámara de diputados
Cámara de diputados — X: @DiputadosAR

"El Gobierno está considerando un aumento en todas las prestaciones destinadas a personas con discapacidad", posteó el vocero presidencial Manuel Adorni en su cuenta de X el miércoles a las las 11:22. Hacía minutos que había terminado la reunión de Labor Parlamentaria de la Cámara de Diputados, donde confirmaron que el operativo para voltear la sesión en la que iban a tratarse los vetos de Javier Milei a las leyes jubilatorias y de emergencia en discapacidad había fracasado. La debilidad del oficialismo se certificaría un par de horas después, cuando la nómina de héroes para resistir la avanzada opositora cayó de los 87 del año pasado a 73. Al presidente se le había pinchado el tercio de hierro. Un costo altísimo que intentaron salvar con una jugada de pragmatismo tardío. No los salvó ni los vuelos demorados por el temporal.

Unas horas después, y con un operativo de presión agobiante desde la Casa Rosada, el tercio se reconstruyó -renovado- para sostener el veto a la ley previsional, que por segundo año consecutivo se muere en la pluma de Milei. Para el Presidente fue determinante el giro de 180 grados de cinco diputados radicales, que con una elasticidad ideológica asombrosa pasaron de rechazar el veto al aumento de jubilaciones en 2024 a respaldar el veto al aumento en jubilaciones un año después. ¿Qué cambió? Entre una y otra votación, sus jefes políticos, los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Leandro Zdero (Chaco) acordaron una alianza con La Libertad Avanza (LLA) para las elecciones de octubre. Lo que sí funcionó ahí nuevamente fue el oxidado Triángulo de Hierro de los Milei y Caputo: Karina cerró, Santiago apretó y Javier festejó.

En el control de daños, las cuentas terminaron aceptables para el Ministerio de Economía. Se les filtró la emergencia en discapacidad, con un costo fiscal de entre el 0,3% y el 0,5% del PBI, pero lograron frenar el aumento de las jubilaciones y el bono (0,8% del PBI, anualizado) y la moratoria previsional (0,4% del PBI). Todas las estimaciones son de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Las coimas y una nueva fractura.

La derrota en el veto a la ley de discapacidad no fue la única mala noticia que le dejó la sesión al oficialismo. Un diputado y una diputada de LLA rompieron y acompañaron el rechazo a los dos vetos. Son Marcela Pagano y Carlos D'Alessandro. Ellos dos y Gerardo González -ausente en la sesión- se unirán a otra que dejó la bancada libertaria, Lourdes "Lulu" Arrieta, en un nuevo bloque: Coherencia. ¿El detonante? La filtración de audios del director nacional de la Agencia de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, que salpica con un escándalo de presuntas coimas con medicamentos y prestaciones a la mismísima Karina Milei y a los Menem, Martín y "Lule".

Si a esta escisión se le agrega la del MID, en abril de 2024, hay que hablar de un oficialismo que perdió siete bancas en un año y medio de gestión. Los últimos que se fueron, dejaron la puerta abierta. Podría haber alguna pérdida más para LLA. Una factura cargada a la cuenta de Martín Menem. Lo que, por propiedad transitiva, se anota en el debe de los libros contables de Karina Milei.

Nuevo bloque: Coherencia.
Coherencia

Los amigos Alfredo y Rogelio y el incombustible Rovira.

El fracaso a la hora de reconstruir el tercio de hierro en el veto a la emergencia en discapacidad se salvó en un puñado de horas. Los propios diputados denunciaban, desde el hemiciclo, las presiones que ejercían gobernadores aliados de Milei sobre sus delegados en el Congreso. Fueron tres los que pagaron en el recinto lo que cerraron afuera: Cornejo, Frigerio y Zdero. "Socios afuera, socios adentro", explicó una fuente del Gobierno sobre ese movimiento.

La actuación de este triunvirato fue tan espectacular que sus diputados votaron en contra del proyecto para coparticipar lo que se acumula en la caja de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN) que ellos mismos habían firmado. Antes de eso, operaron en el grupo de gobernadores para ver si desactivaban a algún cacique más.

El emperador y la Leona.

Sin embargo, el que inclinó la balanza no fue ninguno de ellos, sino el inoxidable Carlos Rovira. Emperador emérito de Misiones, que desde hace año deja el sillón de gobernador en delegados que va rotando para que nadie se entusiasme. Las cuatro bancas que administra en la Cámara de Diputados pasaron de rechazar el veto en discapacidad a ser decisivos para bloquear el aumento a jubilados.

Otro voto determinante fue la abstención de María Eugenia Vidal. De rotation por cuanto medio pudo para desentenderse del pacto entre el PRO y LLA, la sensibilidad con la que intentó despegarse de la violencia libertaria no le alcanzó para acompañar ni a los jubilados ni al sector de discapacidad. La guerra sin cuartel que -según su propio testimonio- libró contra narcos y barras cuando fue gobernadora la dejaron lo suficientemente agotada como para que, seis años después, siga intentando recuperarse.

Con más ganas de votar pero, ¿a quién?

La complejidad de las últimas semanas en el Gobierno está teniendo un correlato en las personas más decepcionadas con la política. El último trabajo de Management & Fit muestra que el interés por ir a votar subió cuatro puntos entre mayo y agosto. O, la contracara, bajó cuatro puntos el universo de personas que hace tres meses mostraba poco o nada de interés en votar. 

Lo más difícil, naturalmente, es interpretar a ese grupo, entenderlo, identificarlo. ¿Crecen las ganas de ir a votar para castigar al Gobierno o para defenderlo? La baja participación, se presupone, favorece a los polos. Ese universo de "no polarizados" que ahora parece tener un poquito más de ganas de ir a votar, ¿quiere votar para ponerle un freno a este modelo? ¿Quiere darle un tirón de orejas al Gobierno? ¿O, por el contrario, ve en cierta articulación opositora un pasado al que no quieren volver? Lo que Luis "Toto" Caputo denominaría, con muy poco charm, "riesgo kuka".

Perlas del cierre de listas.

Hizo ruido la ausencia de Principios y Valores, el partido de Guillermo Moreno, en el cierre de listas de Fuerza Patria. Se quedó sin lugares en la provincia de Buenos Aires, donde había más espacios para repartir. Mariano Recalde le ofreció el lugar 11 en la lista porteña, donde con suerte entrarán cuatro. Terminó quedándose con el 9, que delegó en Gustavo Mendelovich -dirigente de Huracán-. Ese puesto se lo habían ofrecido primero al Movimiento Evita, con quien se limaron asperezas después de la candidatura de Juan Manuel Abal Medina en las elecciones porteñas. El candidato era Jonathan Thea, pero el Evita desechó la propuesta. "Si aplicábamos el D'hondt a los resultados de mayo, a Moreno le correspondía el 14 y al Evita, el 58", explicaron desde el PJ porteño.

El que levantó el teléfono para intentar meter la cuchara en el cierre de listas fue Alberto Fernández. Llamó a Guillermo Michel, primer candidato a diputado nacional en Entre Ríos, para pedir que le hagan un lugar en la lista a Carolina Gaillard. Dos personas que presenciaron la comunicación la confirman. El padrinazgo del expresidente no aporta hoy credenciales suficientes: la actual diputada buscará otro mandato, pero con una lista por fuera de la oficial de Fuerza Patria.

Rodrigo de Loredo recorrió despachos con una encuesta propia que le asignaba una intención de voto de 38 puntos en Córdoba. El gobierno de su provincia, hábil, lo operó vía Ramón Mestre (h) y le rompió el partido. En LLA le ofrecieron lugar, pero no la cabeza, que era lo único que estaba en condiciones de aceptar. Enojado, se despachó con un video en redes. Sobre el límite, Marcos Ferrer, el operador radical de De Loredo tiró un manotazo de ahogado: negociar con el PRO y que el ex Arsat compita con camiseta amarilla. Llegó tarde. Iba por todo, se quedó sin nada. Una enseñanza que deja De Loredo, pero también otros casos, como el de los diputados Diego Santilli o Fernando Iglesias: los Milei pagan pésimo la obsecuencia.