Patentes: el proyecto del gobierno para acelerar el acuerdo comercial con USA
13 de abril de 2026 - 19.23
13 de abril de 2026 - 19.23
El Gobierno de Javier Milei prioriza en la Cámara de Diputados el tratamiento de un proyecto de ley clave para cumplir con los compromisos asumidos en el Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversión (ARTI) firmado con Estados Unidos el 5 de febrero.
Se trata de la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes, un instrumento internacional administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) de 1970 y que el país nunca ratificó. Es la próxima discusión legislativa en el Congreso e ingresará por la Cámara baja, con el objetivo de que sea aprobado antes del 30 de abril, plazo comprometido con Washington.
El proyecto, que retoma un texto con media sanción del Senado desde 1998, durante el Gobierno de Carlos Menem, y que nunca se votó en Diputados, aprueba expresamente el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes celebrado en Washington el 19 de junio de 1970. Según el mensaje original del Ejecutivo de entonces, el Acuerdo busca "simplificar y hacer más eficaz y económico el procedimiento a seguir para solicitar en varios países la protección por patente para las invenciones". No modifica la ley nacional de patentes ni los criterios de patentabilidad, pero introduce un mecanismo internacional que cambia radicalmente la forma de tramitar solicitudes.
En la práctica, el cambio principal es la posibilidad de presentar una única solicitud internacional que preserva la prioridad de la invención por hasta 30 meses. Durante ese plazo, el solicitante decide en qué países ingresar a la "fase nacional" y realiza los exámenes locales correspondientes. Hoy, Argentina obliga a los inventores, ya sean locales o extranjeros, a iniciar trámites por separado con nosotros, con traducciones, pagos y abogados independientes. Con este acuerdo internacional, se centraliza el proceso, se reducen costos para quienes desean patentar y se evita la repetición de exámenes idénticos, según quienes defienden el proyecto. Fuentes oficiales destacan que esto beneficiará especialmente a inventores argentinos que busquen proteger sus creaciones en el exterior y a empresas estadounidenses que quieran radicar patentes en el país.
Este paso es uno de los compromisos centrales del capítulo de propiedad intelectual del ARTI. El acuerdo con EE.UU. exige modernizar el sistema de patentes argentino para alinearlo con estándares internacionales y facilitar inversiones en sectores como farmacéutica, biotecnología, tecnología y agro. Junto con la adhesión, el Gobierno ya derogó por resolución en marzo de las pautas restrictivas de patentabilidad farmacéutica y biotecnológica vigentes desde 2012, que limitaban el otorgamiento de patentes en segundos usos médicos, combinaciones y formas cristalinas. Además, se comprometió a reducir los plazos de tramitación de patentes pendientes en el INPI.
Para el oficialismo, la medida es estratégica: "Es un gesto clave para fortalecer el vínculo bilateral y atraer inversiones", sostienen en Casa Rosada. La Libertad Avanza impulsa el debate en las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto (competencia principal), Legislación General e Industria, con la mira puesta en un plenario antes de fin de mes. El tratado ya cuenta con el respaldo de cámaras como la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) y Amcham, que representan a laboratorios multinacionales y empresas estadounidenses. "Moderniza el sistema y da previsibilidad jurídica", celebraron.
Sin embargo, el proyecto genera resistencia en la industria farmacéutica nacional y en sectores de la industria del agro. Laboratorios locales advierten que la adhesión al acuerdo que data de 1970, sumada a la flexibilización de criterios de patentabilidad, facilitará el ingreso masivo de patentes extranjeras, encarecerá los medicamentos genéricos y afectará la competencia y el acceso a la salud. "Impacta en precios y en la producción local de genéricos", alertan fuentes del sector.
También hay preocupación en el agro por posibles efectos en semillas y agroquímicos. Dentro del propio oficialismo hubo debates internos sobre si actualizar el texto de 1998 o tratarlo directamente para ganar tiempo. Finalmente, se optó por avanzar con retoques mínimos para cumplir el plazo con Washington.
La discusión llega tras el triunfo legislativo de la reforma de la Ley de Glaciares en el plano local y en un contexto de fuerte alineamiento con la administración de Donald Trump. Analistas coinciden en que la aprobación de este acuerdo no solo desbloquea el ARTI, sino que posiciona a Argentina como un socio más confiable en materia de propiedad intelectual, abriendo, en teoría, la puerta a mayor flujo de capitales en innovación y tecnología. Con 157 países adheridos al acuerdo -Argentina sería de los últimos en sumarse en la región junto a Bolivia y Paraguay-, el cambio representa un salto hacia la globalización del sistema de patentes nacional.
El debate en Diputados promete ser tenso. El oficialismo confía en sumar apoyos de bloques dialoguistas, mientras la oposición peronista y sectores de la industria local preparan objeciones. Si se aprueba antes del 30 de abril, Argentina cumplirá el primer gran hito legislativo del acuerdo comercial con EE.UU. y enviará una señal más de apertura al mundo.