Punto por punto: el acuerdo comercial de Argentina con Estados Unidos
06 de febrero de 2026 - 09.23 / Actualizado: 11.00
06 de febrero de 2026 - 09.23 / Actualizado: 11.00
Argentina y Estados Unidos sellaron ayer el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco, un pacto bilateral que marca un hito en las relaciones económicas entre ambos países.
La firma, encabezada por el canciller argentino Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, consolida la alianza estratégica entre los presidentes Javier Milei y Donald Trump.
Este entendimiento, negociado intensamente en los últimos meses, busca reducir barreras comerciales, fomentar la inversión privada y posicionar a Argentina como socio confiable. Según fuentes oficiales, responde a la agenda de apertura económica del gobierno argentino y al interés estadounidense por fortalecer las relaciones económicas en América Latina, en un contexto de competencia geopolítica con China.
No es un tratado de libre comercio pleno, pero establece reducciones arancelarias recíprocas significativas y compromisos en sectores clave. Para Argentina, representa una oportunidad de recuperar exportaciones por más de mil millones de dólares anuales, especialmente en productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. Estados Unidos, por su parte, gana acceso preferencial a un mercado emergente y asegura suministro de recursos estratégicos.
Estados Unidos eliminará aranceles recíprocos sobre aproximadamente 1.675 productos argentinos, abarcando una amplia gama de sectores productivos, desde recursos naturales escasos hasta insumos farmacéuticos no patentados. Esto beneficiará especialmente las exportaciones de minerales críticos, fundamentales para la transición energética y la tecnología estadounidense. También se amplían cuotas para carne bovina argentina y se eliminan restricciones a ciertos bienes no disponibles localmente en EE.UU.
Del lado argentino, el gobierno de Milei se compromete a desmantelar aranceles sobre 221 posiciones arancelarias estadounidenses, concentradas en maquinaria, equipos de transporte, dispositivos médicos, productos químicos y tecnología de la información. El pacto también facilita la entrada de productos agrícolas estadounidenses, como aves de corral -en un plazo de un año- y simplifica trámites para carne porcina y bovina.
Más allá de los aranceles, el acuerdo incorpora capítulos sobre estándares regulatorios: Argentina aceptará certificaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, así como normas federales de seguridad vehicular. En propiedad intelectual, nuestro país debe reforzar la lucha contra la piratería y falsificación, alineándose con estándares internacionales. En comercio digital, reconocerá a EE.UU. como jurisdicción adecuada para transferencias de datos, evitando discriminación a servicios digitales estadounidenses.
Analistas destacan que este acuerdo refuerza la cercanía política entre Milei y Trump, pero genera debates internos en la política local sobre posible asimetría en la rúbrica: mientras EE.UU. abre su mercado a productos primarios argentinos, Argentina incorpora estándares técnicos estadounidenses que podrían impactar la industria local.
En términos económicos, el gobierno argentino estima que el acuerdo mejorará las condiciones para producir y exportar, atrayendo inversiones en sectores estratégicos como minería -sobre todo litio y cobre- y energía. Para EE.UU., fortalece su influencia en Sudamérica y asegura cadenas de suministros claves. La implementación comenzará de forma progresiva, con monitoreo bilateral.