Reforma laboral: freakopinions, la sombra de la ley Bases y los héroes del silencio
12 de diciembre de 2025 - 08.21
12 de diciembre de 2025 - 08.21
Hay que desangrarla lo más posible, pero va a salir". El pronóstico de un diputado peronista sobre la reforma laboral llegó a oídos del triunvirato de la CGT en una de las tantas reuniones que mantuvieron estas semanas, con legisladores, gobernadores y dirigentes de distintos niveles. La comparación con la Ley Bases surgió en esas conversaciones en forma automática. La idea del árbol gigante dispuesto a crecer sea como sea y al que, a lo sumo, se le puede hacer alguna poda, se instaló en las dos cámaras del Congreso. La desazón de los que están dispuestos a la resistencia es inversamente proporcional al entusiasmo y optimismo que reina, hoy, en La Libertad Avanza (LLA).
Los que pasaron por esos encuentros también se llevaron una semblanza unívoca de la nueva conducción cegetista. Más allá de la marcha convocada para la próxima semana, el termómetro de ninguno de los tres dirigentes que asumieron la conducción hace apenas unas semanas marca una temperatura acorde a la gravedad de lo que está en discusión. Lo que detectan, a contramano de lo que demanda el contexto, es una preocupante desmovilización.
Dos personas que estuvieron en ese raid de encuentros que mantuvieron Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello -en muchas ocasiones, acompañados por otros sindicalistas- reflejan ese panorama con dos definiciones. Uno dice que la CGT "no ve agua en la pileta" como para gestar una épica de resistencia impulsada desde la central obrera. Otro dirigente, que estuvo mano a mano con la cúpula sindical, expone el escenario con una imagen: "Si vas a un paro con movilización, vas a bloquear colectivos llenos de personas con trabajos fuera de convenio".
El contraste de esa foto es nafta para los motores de la Casa Rosada, que tiene clarísimo que la luna de miel que atraviesa, después de los 40 puntos del 26-O, puede terminarse rápido. Y que el verano puede ser un ámbito ideal, por el cambio de agenda. Pero también un caldo de cultivo para reactivar malestares. Por eso, piensan en un raid que les garantice el Presupuesto 2026 -que ya tiene los votos garantizados en los dos cuerpos del Congreso- antes de fin de año. Y una reforma laboral que, de mínima, cierre 2025 con media sanción del Senado y que llegue a Diputados en la segunda mitad de enero. De todo el temario de sesiones extraordinarias, lo que obsesiona al presidente Javier Milei es el tirón al mantel de los derechos laborales que firmó este jueves, recién aterrizado a su vuelta de Oslo.
El contexto que lee el Gobierno es el de una imagen presidencial que vuelve a rozar los 50 puntos, mezclado con un estadío generalizado de incomprensión de qué es efectivamente lo que va a reformarse con la reforma laboral. Algunos focus group arrojan testimonios de optimismo para cambiar lo que está mal, sin riesgos sobre los derechos adquiridos. Como si hubiera un adormecimiento, una somnolencia. Como si lo conquistado no necesitara defenderse. Como si los derechos laborales fueran parte de un status quo.

Sobre esto, la confusión es total. Un trabajo realizado por las consultoras Alaska -de Juan Courel- y TresPuntoZero -de Shila Vilker- muestra que hay un 57% de encuestados a favor de la reforma laboral y un 77% está en contra de la eliminación de las indemnizaciones por despidos. El mismo trabajo muestra que mientras que casi un 56% celebra la apertura de las importaciones, hay un 70% que exige la protección de la industria nacional.

Esto es lo que Vilker denomina una freakopinion, una posición que por su rareza, incongruencia o controversia llama activamente la atención. La encuesta de noviembre de Opina Argentina, de Facundo Nejamkis, refleja esta misma confusión. Mientras que en su encuesta es mayor el apoyo a la reforma laboral libertaria -46%- que el rechazo -43%-, cuando profundiza lo que trae ese proyecto el respaldo empieza a desvanecerse. Solo un 23% está a favor de la ampliación de la jornada laboral y solo un 41% acepta limitar las indemnizaciones. La pregunta quizás sea, entonces: ¿En qué piensa la gente cuando habla de una reforma laboral?
La semana pasada se reunieron tres de los cinco gobernadores enrolados en la marca Provincias Unidas (PU) con el triunvirato de la CGT. Sola, Argüello y Jerónimo se llevaron de ahí un compromiso de Maximiliano Pullaro de que ese espacio no iba a habilitar ninguna ley que vaya en detrimento de ningún derecho laboral. Una declaración que el gobernador de Santa Fe deberá ahora rubricar en el Congreso. Por lo pronto, al senador por Santa Fe, Eduardo Galaretto, el Gobierno lo cuenta como un voto positivo a la reforma laboral.
El Presupuesto y la reforma laboral serán un buenos test para el debut parlamentario de PU, que amplió su espectro en la Cámara de Diputados con sectores refractarios a la flexibilización laboral, como las bancas socialistas, la Coalición Cívica o hasta Miguel Pichetto, hoy enrolado abiertamente en contra de la propuesta del oficialismo.
Ante la convalecencia de Juan Schiaretti, que aún no juró como diputado, Pullaro empieza a instalarse como el referente de esa marca. Los socios que encontró en el Congreso lo notan, dicen, con una "determinación opositora". Enojado, dice en privado que el de Milei es un gobierno "sin palabra y sin resultados". Uno de los miembros de esa bancada va un paso más allá. "A Provincias Unidas ya la cagaron. Ahora no nos queda otra que hacer oposición", se sinceró la fuente, casi con resignación.
LLA no necesitaría, hoy, los votos de PU para el Presupuesto. Saldrán del apoyo del PRO, la UCR oficialista y el pacto de los gobernadores del norte, a quienes, por su falta de definiciones públicas y su acompañamiento épico y leal a la agenda del Gobierno, en el pasilleo parlamentario ya bautizaron como a una banda de rock: Los héroes del silencio. Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones) dominan, sumados, 13 bancas decisivas para las aspiraciones libertarias.
Este escenario le permitiría al bloque heterogéneo marcar diferencias con la Casa Rosada. Por ejemplo, planteando un rechazo por la negativa del Gobierno a incorporar en la ley de leyes los recursos para financiar los tres proyectos -Financiamiento universitario y las Emergencias en Pediatría y Discapacidad- que ya aprobó el Congreso dos veces: la original y el posterior rechazo a los vetos presidenciales.
Pero esta foto podría cambiarle a los operadores libertarios cuando lo que se ponga sobre la mesa sea la reforma laboral. Tanto Pullaro como Martín Llaryora (Córdoba) gobiernan provincias con un importante tejido industrial, sobre todo en los cordones suburbanos de sus grandes ciudades, que están pagando carísimo -con cierres y despidos- la catástrofe industrial que vive la Argentina.