Reforma laboral: lo que se lleva la posible derogación de la Ley de Teletrabajo y cómo afecta a la salud mental
24 de febrero de 2026 - 15.17
24 de febrero de 2026 - 15.17
Uno de los puntos que aborda la reforma laboral es la derogación de la Ley de Teletrabajo impulsada en julio de 2020 durante la pandemia. ¿Qué implica el cambio y cómo podría repercutir en la salud la pérdida de las condiciones actuales?
Tras la media sanción en la Cámara de Diputados la semana pasada, el proyecto volverá a tratarse en el Senado con modificaciones.
El texto propone la supresión de la Ley 27.555 de Teletrabajo a partir del 1° de enero de 2027, que contempla derecho a la desconexión digital, igualdad salarial con trabajadores presenciales, compensación por gastos de conectividad y equipamiento y protección de la jornada laboral en modalidad remota.
Además, el proyecto incluye la derogación del Fondo de Garantía de Créditos Laborales y el capítulo de invenciones del trabajador de la Ley de Contrato de Trabajo. De aprobarse, el home office -trabajo en casa- quedaría sujeto a acuerdos individuales.
Una investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de septiembre de 2024 concluyó que trabajar desde casa potencia la productividad el crecimiento económico de las empresas.
De todos modos, los trabajadores y trabajadoras podrían verse perjudicados si se ven obligados a usar sus propios equipos y mobiliario, además de abonar el servicio de internet y electricidad.
Tanto la eliminación de la Ley de Teletrabajo, como otros cambios que propone la reforma laboral, podrían generar la profundización de síntomas como ansiedad, apatía y la depresión, según señala la licenciada en Psicología María Pía Girotti.
Volver las condiciones de trabajo más hostiles genera inexorablemente un sufrimiento psíquico que daña la salud mental. Quitarle al trabajador la posibilidad de trabajar de forma remota y obligarlo a la presencialidad, sostiene la especialista, podría impactar directamente en los ritmos de vida que cada persona constituyó a partir de la virtualidad. Si a esto se le suma que las jornadas podrían extenderse más tiempo, "lo que resta del día solamente va a quedar para la subsistencia, es decir, dormir y comer".
A su vez, otro factor que empobrece la calidad de vida es el estrés financiero y que "si las vacaciones se van a poder tomar cuando los empleadores decidan, la relación laboral adopta una lógica del amo y el esclavo, y las personas se funcionan como una mercancía más en este mundo del consumo". Este escenario empuja a que la salud mental entre en estado de colapso.
Finalmente, la Licenciada sintetizó que los cambios que quiere introducir el Ejecutivo atentan contra el bienestar general porque "provocan que nos vayamos aislando y separando del resto, sintiendo que nuestro malestar subjetivo es una falla individual, y no que realmente es una angustia estructural y compartida por todos".