El bloque radical, ahora roto, bajo la conducción de Rodrigo De Loredo. — Cámara de Diputados

El Congreso nacional sufrió esta semana la ruptura de bloque más importante desde que Javier Milei es presidente. El radicalismo se partió en dos bancadas y oficializó una interna que viene disparando munición cruzada desde hace meses. Mientras, el peronismo hace equilibrismo para no detonar los puentes construidos estos años con una interna partidaria que tomó temperatura desde temprano.

Lo más importante.

En estas disputas intrafamiliares en distintas tribus políticas, asoma un solo patrón: la presencia de las elecciones legislativas del año que viene en la cabeza de sus jugadores y como rector de las estrategias políticas.

Objetivo 2025.

Dos dirigentes importantes del escenario nacional, opuestos entre sí, plantearon de manera abierta la importancia de las elecciones legislativas para acomodar el mapa del Congreso a su favor: Javier Milei y Máximo Kirchner. El presidente señaló esos comicios como la vía para dejar de depender de la oposición dialoguista para sacar leyes mientras que el diputado marcó que, más allá de la lucha en la calle, solo podrían frenarse los vetos y las iniciativas del oficialismo con más diputados "que no traicionen".

El contexto.

Casualmente, los dos sectores que admitieron su horizonte de 2025 son quienes más tienen para ganar en esa elección.

  • La Libertad Avanza porque tiene 39 diputados, de los cuales 31 entraron en 2023 y tienen mandato hasta 2027. Solo tendrá que renovar 8 en todo el país y con la posibilidad de ampliar significativamente ese número.
  • Unión por la Patria tiene, de sus 99 diputados, 52 con mandato hasta 2027 y 47 que tiene que renovar en los próximos comicios, ya que se ponen en juego los que entraron en 2021, elección que el peronismo perdió por 10 puntos a nivel nacional contra Juntos por el Cambio. Dentro de la alianza opositora, La Cámpora tiene a sus principales referentes también con mandato por dos años más y tiene la oportunidad de crecer en su representación legislativa.

Los que pierden.

El desafío más grande se le presentaba a los partidos que formaron parte de Juntos por el Cambio, en especial la Unión Cívica Radical, que pondrá en juego en 2025 a dos tercios de su bancada. De los 33, solo conservará 9 hasta 2027 y tendrá que renovar los 24 restantes en una elección en la que el propio partido centenario no tiene claro cuál es su lugar en el escenario político.

El drama radical.

En este contexto, la Unión Cívica Radical tuvo dos reuniones esta semana que terminaron de dinamitar la convivencia política y llevaron a 12 de esos 33 diputados a abandonar el bloque por la negativa de su presidente Rodrigo De Loredo, de expulsar a los cinco que habían cambiado sus votos respecto de las leyes de Movilidad Jubilatoria y Financiamiento Universitario para apoyar el veto de Milei. Esto dio lugar a una nueva bancada, integrada por estos doce, llamada Democracia para Siempre, cuyo presidente es Pablo Juliano.

La batalla geográfica.

De Loredo había planteado la interna radical en términos geográficos, que la diferencia era entre el radicalismo del AMBA y el radicalismo del interior. La comparación no era arbitraria: los principales referentes del sector más combativo son Martín Lousteau, Facundo Manes y Pablo Juliano, todos representantes de Capital Federal o de la provincia de Buenos Aires. Mientras que el otro sector aparece conducido por el propio De Loredo que es cordobés y que tiene en sus figuras con mayor acompañamiento a Milei, una preponderancia del interior. Los cinco "radicales con peluca" de los que se pedía su expulsión son de Tucumán, Corrientes, Misiones, Córdoba y Neuquén.

Imagen vs. candidatos.

La razón que rige este patrón tiene que ver con dos cosas: imagen del presidente y capacidad dirigencial del oficialismo para que alguien propio, además del presidente, capitalice esa imagen. Milei registra en el AMBA sus caídas más pronunciadas de imagen respecto de los primeros meses de su mandato, mientras que sostiene de manera muy estoica su popularidad en el interior que le dio la presidencia. A su vez, el Gobierno abunda de posibles candidateables en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, pero carece de armados fuertes en el resto del país, donde no podrá repetir la estrategia de no jugar que aplicó en 2023. 

  • Para un radical del interior, el escenario es que Milei mida bien en su provincia pero no tenga dirigentes para capitalizar esa imagen, por lo que aparece la posibilidad de captar ese posible voto suelto con un acompañamiento al Gobierno nacional.
  • Para un radical del AMBA, el escenario es el inverso. Milei cae y ya tiene un plantel armado de posibles listas de candidatos. La mejor estrategia acá es posicionarse como opositor y disputarle ese lugar al peronismo.

Números finos.

Para los dos nuevos bloques producto de la ruptura, el escenario es complejo. Democracia para Siempre conservará en 2025 solo 3 de sus 12 integrantes. La bancada original que quedó con 21, solo conservará 6. Y de esos 6, 3 son "con peluca". Para cada uno de sus objetivos, ya sea capitalizar voto oficialista o disputar lugar de oposición, la ruptura juega en contra porque debilita la marca radical. 

  • Lousteau tendrá que afrontar la renovación de su banca en el Senado con la misión de ubicarse primero o segundo en las elecciones porteñas cuando ya quedó expuesto en el poco poder de fuego que tiene al conducir el comité de un partido que, en estrategia, no le responde.
  • Para los filo-mileístas, el escenario tampoco es tan sencillo. Compiten por la bendición de Milei con el PRO, que exige condiciones de cara a una eventual coalición.

El drama peronista.

Por el otro lado, Ricardo Quintela fue apercibido por la Junta Electoral del Partido Justicialista e intimado a subsanar errores de la presentación como avales presuntamente truchos. El riojano denunció que el partido estaba "privatizado" y que le "robaron los avales" porque lo quieren bajar. El asunto tendrá continuidad en el Poder Judicial, ya que el candidato a presidir el PJ adelantó que no acatará la resolución de la junta.