Rupturas 2025
27 Octubre de 2024 11.04
27 Octubre de 2024 11.04
El Congreso nacional sufrió esta semana la ruptura de bloque más importante desde que Javier Milei es presidente. El radicalismo se partió en dos bancadas y oficializó una interna que viene disparando munición cruzada desde hace meses. Mientras, el peronismo hace equilibrismo para no detonar los puentes construidos estos años con una interna partidaria que tomó temperatura desde temprano.
En estas disputas intrafamiliares en distintas tribus políticas, asoma un solo patrón: la presencia de las elecciones legislativas del año que viene en la cabeza de sus jugadores y como rector de las estrategias políticas.
Dos dirigentes importantes del escenario nacional, opuestos entre sí, plantearon de manera abierta la importancia de las elecciones legislativas para acomodar el mapa del Congreso a su favor: Javier Milei y Máximo Kirchner. El presidente señaló esos comicios como la vía para dejar de depender de la oposición dialoguista para sacar leyes mientras que el diputado marcó que, más allá de la lucha en la calle, solo podrían frenarse los vetos y las iniciativas del oficialismo con más diputados "que no traicionen".
Casualmente, los dos sectores que admitieron su horizonte de 2025 son quienes más tienen para ganar en esa elección.
El desafío más grande se le presentaba a los partidos que formaron parte de Juntos por el Cambio, en especial la Unión Cívica Radical, que pondrá en juego en 2025 a dos tercios de su bancada. De los 33, solo conservará 9 hasta 2027 y tendrá que renovar los 24 restantes en una elección en la que el propio partido centenario no tiene claro cuál es su lugar en el escenario político.
En este contexto, la Unión Cívica Radical tuvo dos reuniones esta semana que terminaron de dinamitar la convivencia política y llevaron a 12 de esos 33 diputados a abandonar el bloque por la negativa de su presidente Rodrigo De Loredo, de expulsar a los cinco que habían cambiado sus votos respecto de las leyes de Movilidad Jubilatoria y Financiamiento Universitario para apoyar el veto de Milei. Esto dio lugar a una nueva bancada, integrada por estos doce, llamada Democracia para Siempre, cuyo presidente es Pablo Juliano.
De Loredo había planteado la interna radical en términos geográficos, que la diferencia era entre el radicalismo del AMBA y el radicalismo del interior. La comparación no era arbitraria: los principales referentes del sector más combativo son Martín Lousteau, Facundo Manes y Pablo Juliano, todos representantes de Capital Federal o de la provincia de Buenos Aires. Mientras que el otro sector aparece conducido por el propio De Loredo que es cordobés y que tiene en sus figuras con mayor acompañamiento a Milei, una preponderancia del interior. Los cinco "radicales con peluca" de los que se pedía su expulsión son de Tucumán, Corrientes, Misiones, Córdoba y Neuquén.
La razón que rige este patrón tiene que ver con dos cosas: imagen del presidente y capacidad dirigencial del oficialismo para que alguien propio, además del presidente, capitalice esa imagen. Milei registra en el AMBA sus caídas más pronunciadas de imagen respecto de los primeros meses de su mandato, mientras que sostiene de manera muy estoica su popularidad en el interior que le dio la presidencia. A su vez, el Gobierno abunda de posibles candidateables en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, pero carece de armados fuertes en el resto del país, donde no podrá repetir la estrategia de no jugar que aplicó en 2023.
Para los dos nuevos bloques producto de la ruptura, el escenario es complejo. Democracia para Siempre conservará en 2025 solo 3 de sus 12 integrantes. La bancada original que quedó con 21, solo conservará 6. Y de esos 6, 3 son "con peluca". Para cada uno de sus objetivos, ya sea capitalizar voto oficialista o disputar lugar de oposición, la ruptura juega en contra porque debilita la marca radical.
Por el otro lado, Ricardo Quintela fue apercibido por la Junta Electoral del Partido Justicialista e intimado a subsanar errores de la presentación como avales presuntamente truchos. El riojano denunció que el partido estaba "privatizado" y que le "robaron los avales" porque lo quieren bajar. El asunto tendrá continuidad en el Poder Judicial, ya que el candidato a presidir el PJ adelantó que no acatará la resolución de la junta.