Una Ley con nombre y el operativo 'hacer tiempo'
01 de diciembre de 2024 - 12.35
01 de diciembre de 2024 - 12.35
A las 10:31 del jueves, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, anunció que no se había llegado al quórum para el tratamiento de la Ley de Ficha Limpia y dio por caída la sesión. El segundo fracaso de esta Ley Diputados abrió una fuerte discusión en el ámbito oficialista sobre las verdaderas intenciones de cada espacio en ese debate.
Las argumentaciones, tanto a favor como en contra, centraron el protagonismo en una de las dirigentes políticas que quedarían inhabilitadas si esta Ley se sanciona y es la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada en primera instancia y en Cámara de Casación por la causa Vialidad.
Por segunda vez en una semana y media, el proyectó no logró reunir el quórum para ser tratado. Primero fueron 128 diputados presentes (se necesitaban 129), pero para la segunda ocasión ese número bajó a 117. Desde sectores radicales y del PRO responsabilizaron de este fracaso al Gobierno, ya que hubo 8 ausentes en el bloque de La Libertad Avanza.
Los sucesos que le siguieron al fracaso legislativo fueron:
El oficialismo no blanqueó en ningún momento de manera abierta una preferencia por la caída de la Ley a través de sus dirigentes políticos principales, pero sí tomó esa bandera uno de sus comunicadores más cercanos: Daniel Parisini, conocido en redes como el 'Gordo Dan'. En su cuenta de X, él comparó la situación argentina con la de Estados Unidos y Brasil y aseguró que, de existir Ficha Limpia en esos países, Donald Trump no hubiese podido presentarse en esta última elección y Jair Bolsonaro no podría presentarse a la próxima. Si bien la especulación no es estrictamente cierta porque ninguno de los dos expresidentes tiene condena con confirmación en segunda instancia, en fondo de la cuestión es cuánto se le permite al Poder Judicial inmiscuirse en la política. De entrada, el asesor núcleo duro de Javier Milei, Santiago Caputo, se mostró contrario a este fenómeno y le criticó ese aspecto al macrismo.
Hay un componente de la acusación que, con varios días de retraso, La Libertad Avanza salió a combatir: el señalamiento por la falta de quórum. Si bien es cierto que a la bancada violeta le faltó el 20% de su bloque (faltaron 8 de 39), esos ocho no hubiesen podido lograr la apertura de la sesión ya que con asistencia perfecta oficialista, solo se llegaba a 125. En cambio, el ex Juntos por el Cambio tuvo 3 ausencias en el PRO, 2 ausencias en la UCR, 2 ausencias en Democracia por Siempre (el otro bloque radical) y 4 ausencias de ex cambiemistas que hoy integran Encuentro Federal: Miguel Ángel Pichetto, Nicolás Massot, Jorge Ávila y Ricardo López Murphy. En la sumatoria, si todos los que ingresaron a la cámara en listas de Juntos por el Cambio hubiesen tenido asistencia perfecta, sí se hubiese llegado al quórum.
"Se van a tener que hacer cargo ustedes si Cristina Kirchner gana la elección", les exclamó un enojado Juan Manuel López, presidente del bloque de la Coalición Cívica, a los diputados de La Libertad Avanza que sí habían bajado al recinto. La declaración, al ritmo de otras similares, cobra importancia por el uso de un nombre y apellido en una discusión sobre generalidades de una Ley. Sobre el final del proceso de discusión en la Cámara de Diputados, el objeto del debate había pasado a ser si se dejaría a Cristina Kirchner participar de las elecciones o no. Todo ello discutido por sus adversarios políticos.
Argentina tiene un sistema de democracia indirecta que no acostumbra a utilizar las herramientas excepcionales de la democracia directa, como el referéndum o las consultas populares no vinculantes. La última que hubo fue en 1994 para la reforma de la Constitución y sólo porque el proceso de reforma establece que así se debe hacer. Tampoco prosperan en Argentina las iniciativas populares, que establecen un número alto de firmas requeridas para ingresar al Congreso y, una vez ingresadas, pueden dormir en las comisiones eternamente. La política diaria se mueve al ritmo de las instituciones políticas votadas (como el Gobierno y el Congreso) y no votadas como el Poder Judicial.
Las decisiones del Estado regresan a su verdadero dueño, el pueblo, solo cada dos años y en contextos electorales. El resto del tiempo, el funcionamiento de los poderes avanzan por lógicas de palacio. En los hechos, esta Ley le permitiría al palacio (la casta según Milei, la alta política según Victoria Villarruel) entrometerse y poner obstáculos en la única instancia que se les escapa del control porque pertenece al pueblo.
Desde el Gobierno anticipan una nueva redacción de la Ley de Ficha Limpia y la intención de que la discusión se reanude recién con el regreso del período de sesiones ordinarias el primero de marzo, sin su inclusión en el temario para las sesiones extraordinarias. La prioridad oficialista está puesta en el proyecto de eliminación de las PASO y la prioridad de reclamo de los gobernadores radicales y del PRO, antes que Ficha Limpia, es la Ley de Presupuesto que el Gobierno procrastina en la comisión. Si las listas se presentan en junio y la discusión parlamentaria recién puede iniciar en marzo, con la necesidad además de ser aprobada en las dos cámaras, el operativo 'dilación' está en marcha.