Javier Milei con la banda presidencial y el bastón en el escenario — Foto: La Voz

El presidente Javier Milei encabezó en Córdoba el "Cabildo Abierto" del 25 de mayo, el acto que reemplazó en la fecha al Pacto de Mayo, y realizó adelantos de medidas para cuando se concrete finalmente dicho pacto.

Lo más importante.

Ante una concurrida Plaza San Martín en pleno centro de la capital cordobesa, Milei prometió que cuando esté concretado el Pacto de Mayo tras la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal, creará el Consejo de Mayo e impulsará una baja de impuestos.

Tres pasos adelante.

El Gobierno incorpora una tercera iniciativa en una cadena de logros condicionales que se demoran cada vez más. Consejo condicionado a Pacto, que a su vez está condicionado a que se aprueben dos leyes. Una suerte de shocks de estímulos constantes en el que la grieta entre la promesa y la realidad empieza a ser cada vez más grande.

Lo épico.

El presidente vuelve a utilizar la narrativa de mayo, mes fundacional de la Argentina, para denominar hechos que cada vez se alejan más de este tiempo, ya que al no haber dictamen para la Ley Bases y el paquete fiscal en el Senado, el tratamiento no podría darse antes del 4 de junio, probablemente con modificaciones que postergarán la sanción de la Ley hasta, por lo menos, la segunda mitad de ese mes. La lógica histórica de la seguidilla de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos (que emula el libro Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina de Juan Bautista Alberdi), el Pacto de Mayo y el Consejo de Mayo engrandece una agenda que en la realidad, necesita de acuerdos políticos más que de heroísmo.

El Consejo.

Según Milei, este Consejo estará integrado por "un representante del Gobierno nacional, un representante de las provincias, uno de la Cámara de Diputados, uno del Senado, uno de los sindicatos y uno del empresariado" para "trabajar en los proyectos de ley que materializarán los principios del Pacto". Algo que, a priori, suena como un reemplazo de la tarea de los propios cuadros legislativos a cargo del tratamiento de las leyes en el Congreso.

Los impuestos.

El caramelo ofrecido por el mandatario en este acto fue la promesa de bajar impuestos, que forma parte del costado más identitario de su fuerza política y que ya había sido una promesa de campaña, expresada con el extremismo de señalar que se "cortaría un brazo" antes de subir impuestos. Lo curioso es que en el primer eslabón en la cadena de condiciones que él trazó, está el paquete fiscal que prevé un aumento de algunos tributos como el monotributo en todas sus escalas y el regreso de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. Es decir, en los hechos, Milei pide que se apruebe una suba de impuestos para cumplir la promesa de bajarlos.

El PAIS.

El tributo ejemplo que usó Milei para dar más precisiones sobre este eventual alivio fiscal fue el Impuesto PAIS, que el actual Gobierno aumentó en diciembre tan solo 4 días después de asumir. Aquel incremento se presentó como temporal y hoy, cinco meses y medio después, sigue vigente. El dato a tener en cuenta es, además, el contexto. La promesa se da justo después de una semana de corrida del dólar blue y de ampliación de la brecha cambiaria, fenómeno identificado como el principal obstáculo para la remoción del cepo y de medidas derivadas de esa restricción, entre las que se incluye el Impuesto PAIS.

El fenómeno Córdoba.

Pese a la caída del Pacto de Mayo por no tener Ley Bases, el presidente viajó igual a la Ciudad de Córdoba y fue recibido por el gobernador Martín Llaryora, que fue víctima de silbidos por parte de los libertarios presentes. Los mismos asistentes recibieron con mejor clima al senador Luis Juez, que fue el rival de Llaryora en las elecciones y si bien no forma parte tampoco de La Libertad Avanza, articula con el oficialismo la posibilidad de una lista conjunta para las legislativas del año que viene. Una marcada de cancha significativa para el gobernador peronista, que fue uno de los principales defensores del Pacto de Mayo en su provincia.

El antecedente. 

La anterior ocasión en la que un gobernador cordobés había sido abucheado de manera presencial por el público que iba a ver a un presidente fue en 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner y Juan Schiaretti compartieron un acto en la Plaza de la Intendencia de Córdoba. El mandatario provincial fue duramente silbado por la militancia kirchnerista, que después tuvo encontronazos con los militantes del partido cordobés. El acto se realizaba como preludio a un pacto entre ambas fuerzas para que el peronismo provincial apoye a Cristina en las presidenciales y el kirchnerismo apoye a José Manuel De La Sota en su campaña para volver a la Gobernación. Las escenas en la plaza detonaron los acuerdos e impidieron ese que ese intercambio de apoyos se concrete de manera pública.

Las preguntas.

  • ¿Será este nuevo ofrecimiento un motor para hacer avanzar la agenda del Gobierno o solo un nuevo horizonte más lejos que el anterior?
  • La visita de Milei, aún sin Pacto de Mayo, ¿habrá consolidado su relación con las provincias o la habrá deteriorado más?
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