Casa Frey: cómo Patagonia tomó un emblema de Bariloche y lo convirtió en un espacio para la comunidad
31 de marzo de 2025 - 17.50 / Actualizado: 21.14
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A Yvon Chouinard no le gusta sacarse fotos: el quiere pasar desapercibido, ser uno más, no convertirse en el alma de la fiesta. Así lo hacen saber quienes más lo conocen. Pero en Bariloche, tierra de exploradores y alpinistas como él supo ser en su juventud, su misión fue la de llevarse todos los focos tras desembarcar con su empresa Patagonia en una comunidad desconocida con el objetivo de restaurar una de las casas locales con más historia en el territorio: la casa de Emilio Frey, uno de los próceres de Bariloche.
La casa —predio conocido como Los Cipreses— tiene más de 100 años y estaba en venta desde 2014 por una de las bisnietas de Emilio Frey, pionero de la ciudad de Bariloche que fue topógrafo del Perito Moreno y gran referente de la Comisión de Límites en sus expediciones para definir el trazado limítrofe con Chile. Con el fin de preservar la historia del inmueble y del predio, los Frey se negaron a venderla a empresas y personas que querían transformarla en un hotel o en un negocio inmobiliario. "No puede ser que este lugar lo compre una cadena hotelera", enfatizó Edward Shaw, uno de los inquilinos que habitó Los Cipreses durante 30 años. Patagonia, que buscaba abrir su segundo local de ropa en el país, supo de la venta y se apresuró para hacer una oferta, que fue aceptada casi de inmediato. "Correspondía totalmente a nuestro sueño. No iban a destruir nada, al contrario, iban a restaurar la casa vieja con materiales de primera calidad y la casa chica también", contó Isabelle Bovey, bisnieta de Frey.

Ubicada frente al Lago Nahuel Huapi en el kilómetro 1,5 de la avenida Bustillo, la casa está situada en la parte más alta del predio, rodeada de jardines y flores que fueron plantadas por Rosa Schumacher, esposa de Frey. Luego de construir la casa en 1916, Frey y su esposa empezaron a transformar el lote en una huerta y trabajaron en la creación de un parque y un galpón pequeño, que hoy Patagonia lo usa como taller para reparar prendas de vestir —sin costo— que luego puedan volver a ser usadas.

El fundador de Patagonia, que se enamoró de la región cuando la visitó por primera vez en 1968 para escalar el monte Fitz Roy, recibió la inspiración para el nombre de su empresa cuando llegó a Argentina en una van desde California. "Sentí que era el lugar más maravillosos del mundo, esta tierra me inspiró a crear la compañía", destacó Chouinard a la gente que había llegado al acto de inauguración de Casa Frey y remarcó que el inmueble es un "regalo para la comunidad", ya que allí también se organizan eventos como clases de yoga o juntadas de amigos que pueden usar los espacios verdes del predio para tomar mates o merendar con vista al lago.
"La vida es mucho más fácil rompiendo las reglas que conformándose. Siempre quise hacer cosas en las que pueda competir conmigo mismo. Kayak, escalar montañas, surfear, pescar con lanza, siempre compitiendo contra mi. Siempre digo, inventa tu propio juego y serás un ganador", le dijo Chouinard a CORTA.
