Educación: por qué los argentinos no lo consideramos el problema más importante
08 de junio de 2026 - 12.00
08 de junio de 2026 - 12.00
Solo el 5% de los argentinos considera a la educación como el problema más importante del país, según un informe elaborado por la organización Argentinos por la Educación. Para la mayoría se encuentra en séptimo lugar, detrás de la economía, el desempleo, la inseguridad, entre otros.
En América Latina, el promedio es 3,4%. La lista la encabeza la inseguridad (19,1%) y los problemas económicos (18,1%), según la edición 2024 de Latinobarómetro. Brasil y Uruguay son los únicos dos países donde la problemática sí se ubica dentro de las cinco principales: 10% (tercer puesto) y 8% (cuarto lugar), respectivamente.
El informe, que analiza la evolución de esta percepción en Argentina entre 2004 y 2024, muestra cómo este dato varió considerablemente en los últimos 20 años. La preocupación por la educación alcanzó picos cercanos al 9% en 2006 y 2011. En 2017 volvió a crecer, pero cayó hasta 3,4% en 2020. Desde entonces, volvió a aumentar gradualmente hasta llegar al 5% en 2024.
Asimismo, el relevo identifica diferencias según factores sociodemográficos. Las mujeres expresan una preocupación ligeramente mayor por la educación que los varones: el 7% frente al 6% de los hombres. Además, la preocupación entre los sectores socioeconómicos más altos es del 8%, mientras que en los estratos bajos el porcentaje desciende al 6%.
Otra variable que afecta esta percepción es la edad. Entre las personas de 26 a 40 años, el 7% considera que la educación sí es el principal problema del país, pero la tendencia baja entre los mayores de 61 (4%).
A su vez, el estudio agrega un análisis sobre la percepción social de la política educativa del Gobierno Nacional entre 2018 y 2026. Los resultados muestran una aprobación que osciló entre el 20% y el 35%. El pico de satisfacción fue entre 2019 y comienzos de 2020, cuando la cifra se acercó al 45%. En 2022 bajó hasta alcanzar uno de sus mínimos con niveles cercanos al 20%. Vale señalar que pese a que desde 2023 se observa una recuperación parcial, en marzo de 2026 la satisfacción rondó el 28%.
"En los barrios populares, la escuela es foco de múltiples demandas: las personas siguen depositando en ella expectativas de integración y progreso, mientras se le pide también la resolución de problemas sociales cada vez más complejos, muchas veces sin los recursos necesarios para hacerlo", señala Santiago Poy, investigador del Conicet y vicerrector de Investigación del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS).
En este sentido, otra investigación del CIAS junto a Fundar mostró que el vínculo con la escuela se deterioró más en los barrios bajos, pero su rol social se expandió: distribuye alimentos, media en conflictos familiares, consigue turnos médicos y detecta situaciones de abuso y violencia.
Dentro del aula, lo que profundiza las diferencias entre los alumnos no es su rendimiento escolar, sino las condiciones de vida. El 52% de los jóvenes encuestados reportó sufrir ansiedad y el 37% depresión. El 51% dijo que la mayoría de sus amigos consume drogas y el 15% reconoció ser o haber sido adicto.
Por otro lado, la encuesta evidenció que el 43% de los jóvenes menores de 18 años ya aportan ingresos al hogar. No sólo para reducir su dependencia de la familia sino para contribuir al mantenimiento de la casa. Asimismo, en muchos casos también colaboran con horas de trabajo no remunerado en el cuidado de los hermanos. El 15% de las madres declaró que los hijos mayores son el segundo responsable de cuidado en su familia, y la cifra se eleva al 56% en el caso de los hogares monoparentales.
Esta carga en el cuidado recae, principalmente, en las jóvenes mujeres de la familia, y esto se traduce en ausentismo escolar. El 68% de los jóvenes declaró haber faltado a la escuela al menos una vez en las últimas dos semanas, y de ese grupo el 27% lo hizo para cuidar a un familiar.