Ojos de buscador: Cómo un aficionado dio con un descubrimiento paleontológico en Entre Ríos
Ojos de buscador: Cómo un aficionado dio con un descubrimiento paleontológico en Entre Ríos — Foto: Museo Almeida

Carlos Giglio y Bernardo Pereda, dos aficionados, hallaron restos fósiles de hace más de 10.000 años en Entre Ríos. A partir de una convocatoria del Museo Almeida de Gualeguaychú, los amigos salieron a buscar juntos y encontraron restos de dos especies de gliptodontes, parte de un megaterio y placas de tortugas fósiles. 

El hallazgo.

En Gualeguaychú, a la altura del cruce del arroyo Gualeyán y la Ruta 14, Carlos y Bernardo encontraron restos de un gliptodonte, un mamífero pariente del armadillo que vivó en la época del Pleistoceno. Se estima que pesaba alrededor de una tonelada y medía 2.7 metros de longitud por 1.3 metros de altura. Además, dieron con restos de tortugas y huesos de un megaterio, un mamífero perezoso terrestre que pesaba entre 3 y 4 toneladas y tenía 6 metros de altura. 

Entre las piezas encontradas y catalogadas por el paleontólogo del Conicet Nicolás Chimiento hubo: 

  • Fragmentos de caparazones de dos especies de gliptodontes.
  • Parte del esqueleto de un megaterio.
  • Placas de tortugas fósiles. 

Según pudo saber el organismo, el gliptodonte encontrado había sido joven y tenía una herida en el caparazón que le produjo una deformación al crecer, pero cicatrizó. 

"El hueso fósil se distingue por la dureza y porque está con una condición especial para que dure tantos años o se petrifica en el agua o por la sal del piso de la tierra. Todos estos hallazgos estaban en la superficie. Nosotros no excavamos. Cuando el río corre por la creciente, ahí viene arrastra todo lo que hay a su paso, lo sube y lo deposita en estos lugares como en el que encontramos nosotros. Buscamos cuando el agua baja", explica Carlos a CORTA

La zona.

Gino, hijo de Carlos, cuenta que desde el Museo Almeida habían sacado un aviso en el diario en donde incentivaban a la población de Gualeguaychú a acercar restos fósiles que hayan encontrado en la ciudad para que pasen a ser patrimonio del reservorio arqueológico. Su papá y su amigo empezaron a salir juntos a buscar restos y meses después ocurrió el hallazgo. 

El joven destaca que se trata de una zona de muchos restos fósiles, tanto de animales como de elementos hechos por los pueblos originarios que habitaron la provincia. 

"Mi viejo tiene una colección gigante [de restos fósiles], y de a poco busca vehiculizar los hallazgos para resignificarlos y que no queden en su casa, sino que sean de uso científico", agrega, y señala que su padre es comerciante jubilado, y la búsqueda es una actividad amateur que hace impulsado por la pasión. En este sentido, Carlos afirma que este descubrimiento es "la culminación de un proceso de un montón de años" que empezó en su infancia. 

Próximo objetivo.

Carlos cuenta que actualmente busca localizar un lugar sobre el río Gualeguaychú en donde, según el dato de un amigo, hay un caparazón entero de gliptodonte enterrado y que aflora cuando el río baja. "Estamos con esa expectativa, sería maravilloso ese hallazgo porque en Argentina hay solamente una entera que está en Lobería, en el Museo Gesue Pedro Noseda".