Entrevistas | Quién es Ricardo Nachman, el argentino encargado de reconocer a las víctimas del 7 de octubre en Israel: "Yo lo vi, no me lo contaron"
02 de enero de 2025 - 14.14 / Actualizado: 03 de enero de 2025 - 07.07
02 de enero de 2025 - 14.14 / Actualizado: 03 de enero de 2025 - 07.07
Después de 40 minutos de charla sobre la cantidad de cadáveres que tuvo que identificar en su vida, sobre los restos de cuerpos que encontraron el 7 de octubre de 2023 en Israel y que sirvieron para notificar a familiares de los asesinados ese día por el grupo yihadista Hamás; después de comunicar la noticia de la muerte de un conocido a decenas de familias israelíes y argentinas, el director de la Unidad de Medicina Clínico Forense de Israel, Ricardo Nachman, se quiebra en diálogo con CORTA y decide frenar la conversación. "Yo lo vi, no me lo contaron", sintetizó: se refería a los bebes quemados y mutilados en distintos pueblos israelíes tras el ataque que inició una guerra que continúa hasta el día de hoy.
El médico nacido en Argentina y que emigró a Israel en 1992 estuvo en la primera línea de reconocimiento de los cuerpos de las víctimas israelíes al igual que los cuerpos de los atacantes de Hamás que murieron dentro de Israel. En la madrugada del 7 de octubre, militantes de Hamás asesinaron a más de 1.200 personas y tomaron como rehenes a otras 250, de las cuales todavía quedan unas 100 en Gaza. Nachman, que estudió medicina en la Universidad Nacional de Rosario entre 1983 y 1992 y publicó unos 13 papers científicos a lo largo de su vida, relató lo duro de hacer el trabajo con tan pocos especialistas disponibles: "Somos cinco forenses para una población de 10 millones, que es algo inexplicable porque en el mundo entero —en los lugares más desarrollados— hay un forense cada 200.000 habitantes y nosotros somos uno cada dos millones".

Nachman. Israel es un país especial en varias cosas, a veces no para bien, pero tiene muchas cosas buenas, como por ejemplo la parte humana. ¿Por qué vamos a hacer la identificación o tratar de hacer la identificación en un 100% de los casos? Porque hay familias que están pidiendo tener a algo de ese cuerpo sin vida o esa parte del cuerpo sin vida para ser sepultado, para ser llevado adelante. Es muy importante.
N. Por ley del Parlamento de Israel, el que es responsable en el estado de la identificación de víctimas es la policía local. Pero acá las familias querían saber muchas cosas que solo un profesional puede brindarles, como por ejemplo: ¿Cómo murió? ¿Qué daños tenían? ¿Pudo haberse salvado? ¿Qué partes del cuerpo no están? El que puede explicarlo es el profesional. Y en ese ámbito también soy yo el que ha tenido que estar en relación con las familias, tratando de contestar todo lo que uno podía contestar con la sensibilidad necesaria y de la mejor manera posible.
N. Un diente es exactamente lo que en algunos casos encontrábamos. O una vértebra y nada más.
N. En algún momento se ha encontrado supuestamente un casco con un poco de arena húmeda y un centímetro cuadrado de un hueso plano. Hemos recibido más de 8.400 muestras de todo tipo, entonces teníamos que dar información sobre si la persona también estaba muerta o no. En este caso, fue lo único que se encontró en un kibutz (comunidad agrícola israelí), entonces se hizo un proceso de identificación general y particular, que sirvió para entender que era un fragmento de un cráneo. Luego conseguimos el ADN de la arena húmeda (que al final era sangre) y también del ADN del hueso, y ahí determinamos quién era la persona. Obviamente, todos los datos que nosotros recabamos de toda índole, en un camino científico, tienen que ser cotejados con algo de antes de morir. Si yo tengo un cuerpo y hago el estudio de la dentadura, pero no tengo la dentadura, los tratamientos odontológicos que sufrió, entonces no voy a poder comparar. El ADN o una tomografía del cuerpo sin vida y otra del cráneo hace 10 o 15 años atrás es lo que me va a ayudar a hacer la identificación. Entonces, con respecto a este caso, pudimos ver que obviamente este hueso del cráneo no fue sacado, no fue extraído de una cirugía neurológica, sino que se ha producido por un mecanismo de lesión en el cual es obvio que esta persona terminó sin vida. Ahí se confirma la muerte.
Tenemos humanidad en contra de lo que pasa con el grupo de terroristas de Hamás. Sí, me ha tocado revisar cuerpos del grupo armado, dicho sea paso, se han revisado más de 1.500 de ellos y con el mismo respeto profesional por el acto de la identificación. Decir que no te da bronca no es ser humano, te da bronca, pero es un trabajo, una manera de respetarme a mí mismo.
N. Cuando uno escucha, siente, sabe que hay un argentino, es como que el corazón te mueve mucho más, te late mucho más de lo que es para con otros. Uno sufre y tiene el deseo de hacer la identificación y terminarlo rápido y ayudar a la familia damnificada. Cuando llega un argentino o un sudamericano, te genera un poquito más de cosas y de ganas de hacer mucho más de lo que uno hace.
N. Obviamente contaban todo lo que pasaron, todo el proceso, cómo fue cuando entraron a Israel, cómo los golpearon. Hay personas que fueron maniatadas durante días en una posición corporal que es prácticamente imposible de vivir, comer o hacer sus necesidades en el lugar. No vieron la luz del día, del sol, y eso les generó problemas de vitaminas. Otros sufrieron desnutrición, porque comían una vez cada dos días, o un pan pita y un poquito de agua. También los movían de un lugar a otro los disfrazaban para ir cambiando el lugar donde los tenían secuestrados. Cuando me tocaba revisar un argentino obviamente decía 'déjenmelo a mi', no es solamente mi gente de Israel, es mi gente de Argentina.
N. Algunos de los que hablaron en forma bastante abierta dijeron 'sí, me violaron', pero ahí tengo que corroborar qué significa para ellos que los violaron. Entonces te cuentan lo que sufrieron. Y acá hay mucha vergüenza, hay acá mucha autoculpa, hay acá mucho de tratar de olvidar. Porque cada vez que lo cuentan son otra vez víctimas de eso. Uno les da su tiempo, le da su lugar, respeta lo que quieren decir.
N. A gran parte de los países democráticos estaban de alguna manera solidarizándose con Israel. Pero después fue todo un caos, una cosa aberrante, vieron cosas, escucharon cosas y nos empezaron a mirar, creo yo, con una lupa muy, muy grande, para ver qué es lo que pasaba y qué es lo que veíamos y qué es lo que hacíamos, para poder entender mucho más. Pero fíjate vos lo que pasa con una lupa cuando está bajo el sol: los rayos pasan hacia uno y nos queman. Había una doble función en esto, que por un lado era 'estamos con ustedes', pero por el otro era '¿de qué me estás hablando?'. Si yo pudiera proyectar con mis ojos lo que lo que yo vi en una sala de 20, 30 personas, no queda nadie. Y no solamente yo lo tengo que contar, pues son cosas que se han visto en los vídeos de los propios terroristas, que se jactaban de todo lo que hacían y cómo lo hacían, además de las comunicaciones grabadas entre ellos mismos, de sus celulares, donde contaban a sus familias lo que estaban haciendo. Obviamente, y sin entrar en detalles porque hay cosas que yo no puedo hablar por varias razones, sí, hubo muchos daños en bebés masacrados, personas quemadas, mutiladas, mostrándote un grado de crueldad que la mente humana no puede imaginarse. Vos, como un ser humano normal, con mente, pensante, no podés entender que algo así suceda y no podés imaginarte lo que se ha hecho y lo que pasó. Lo vi yo, no me lo contaron. Lo aberrante para con bebés, para niños, para ancianos, existió, se vio, fuimos parte de eso, y bueno, hasta ahí.

N. Cuando uno sabe lo que tiene que hacer y para quién lo tiene que hacer, no se puede poner en una postura de no, ya está, termino. Lo mío termina cuando tenga el 100% de identificaciones. Lo mío termina cuando me devuelvan a mí los 100 secuestradas y secuestrados que tienen Hamás. Lo mío no termina cuando diga 'no puedo más'. El momento es de continuar, de hacer lo que uno está haciendo. Uno lo hace desde un punto de vista profesional, de la forma en la que puede hacerlo y con el amor suficiente como para que esto llegue a buen puerto, dentro de todo lo terrible.