Nobel de Economía: quiénes son los ganadores y por qué su trabajo es importante para entender la desigualdad

14 Octubre de 2024 10.20

Acemoglu, Johnson y Robinson — The Nobel Prize

La Real Academia Sueca de Ciencias galardonó hoy a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson con el Premio Nobel de Economía por sus estudios "sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan a la prosperidad". En sus análisis, estos autores analizan el rol de las democracias eficientes e instituciones inclusivas en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Quiénes son.

Acemoglu, turco-estadounidense de orígen armenio, y el británico Johnson son profesores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), mientras que el también inglés Robinson es docente en la Universidad de Chicago, en ambos casos instituciones de Estados Unidos. Johnson, además, fue economista en Jefe del FMI entre 2007 y 2008. Acemoglu y Robinson son reconocidos por haber escrito en 2010 de manera conjunta el libro Por qué fracasan los países, un trabajo de referencia para los debates sobre el crecimiento y el desarrollo económico de los países desde una perspectiva comparada.

Por qué importa. 

El presidente Javier Milei anticipó que trabaja junto a su jefe de asesores, Demian Reidel, en una revisión de teorías económicas que los harán ganar este mismo premio. 

Por qué ganaron. 

Según destacó la academia sueca al laurear a los 3 académicos con el Nobel de Economía, su principal aporte teórico consiste en haber ayudado a entender "las diferencias de prosperidad entre naciones". El Comité reconoció que las temáticas no son nuevas, pero destacó el aporte de los autores en la interpretación respecto de "la importancia de las instituciones sociales para la prosperidad de una nación". 

Sus estudios principales.

  • En sus obras, uno de los elementos destacados es la relación que realizan los autores entre la calidad de las instituciones sociales y los procesos de colonización de los países. Según los teóricos, cuando Europa colonizó buena parte del planeta transformó las instituciones de las sociedades sobre las que avanzaba. En algunos casos, este proceso redundó en la creación de nuevas instituciones sobre las que se fundaron sistemas políticos y económicos inclusivos, lo que garantizó beneficios de largo plazo para los habitantes, mientras que en muchos otros el nuevo andamiaje institucional se centró en la explotación de la población indígena.
  • En ese sentido, la diferencia entre instituciones "inclusivas" y "extractivas" toma una centralidad en el análisis, donde las primeras permiten crear "beneficios de largo plazo para todos", mientras que las segundas solo posibilitan "ganancias de corto plazo para la gente con poder". En ese sentido, la diferencia fundamental entre los países "no es ni geográfica ni cultural, sino institucional".
  • A su vez, las sociedades con instituciones extractivas minan la credibilidad del sistema político respecto de posibles reformas económicas a futuro, lo que impide cualquier mejora. Sortear este dilema requiere procesos de democratización, que en muchos casos se impone a los poderosos ante una inminente amenaza revolucionaria por parte de las mayorías descontentas.