La salud en Gaza: qué pasa con los hospitales en la zona en el medio del bloqueo
6 Abril de 2026 12.30
6 Abril de 2026 12.30
El Gobierno de Israel mantiene bloqueadas las fronteras que impiden el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza. La organización Médicos Sin Fronteras denunció que desde el 1 de enero de 2026 no pueden entrar los camiones con alimentos y medicinas.
En marzo, luego de que comenzara la guerra con Irán, Israel puso en vigencia el cese de todas las actividades en Gaza de 37 organizaciones no gubernamentales y cerró los pasos fronterizos de la ciudad.
Hasta diciembre 2025, en el territorio palestino fallecieron más de 72.000 personas, según cifras oficiales del Ministerio de Salud de Gaza y de las autoridades israelíes.
Solo en enero 2026, Médicos Sin Fronteras (MSF) proporcionó 83.579 consultas ambulatorias, atendió 40.646 casos de emergencia y trató a 5.981 pacientes con afecciones relacionadas con traumatismos.
A su vez, en el hospital de Deir Al-Balah, cada día acuden 100 pacientes que necesitan apósitos y se admiten hasta 30 pacientes con quemaduras.
La semana pasada, informaron que los remedios para enfermedades crónicas cayeron un 50%, al mismo tiempo que escasean los materiales de curación y equipos médicos. Este contexto obliga a suspender la admisión de nuevos pacientes y a limitar la dispensación de medicamentos. "Esta falta de atención adecuada inevitablemente provocará muertes evitables", remarcan.
"Hace dos semanas, durante una cirugía a un niño de dos años, tuvimos un incidente con el taladro óseo que no funcionaba. Era el único que teníamos en el hospital. El equipo tuvo que buscar uno de repuesto en otro hospital, lo que provocó un retraso en la cirugía y estrés para el personal. Estas demoras y suspensiones pueden tener graves consecuencias para los pacientes y su recuperación, incluso puede provocar una discapacidad o el empeoramiento de una ya existente", denunció MSF.
En marzo, la directora regional de la Organización Mundial de la Salud, Hanan Balkhy, declaró a la prensa desde Ginebra que la mitad de los 36 hospitales de Gaza siguen cerrados tras el frágil alto el fuego que se anunció en octubre del año pasado.
A raíz de que la red eléctrica en Gaza es limitada, los hospitales dependen de generadores diésel. Cuando el combustible no entra o lo hace en cantidades reducidas, los centros sanitarios no pueden mantener encendidos respiradores, incubadoras, quirófanos o equipos de diálisis.
Sin insumos suficientes, muchos hospitales se ven obligados a cerrar áreas completas, como por ejemplo oncología, diálisis o cirugías programadas. En consecuencia, la atención queda limitada solo a urgencias.
El bloqueo también limita la entrada de anestesia, antibióticos, gasas, agujas y otros insumos básicos, lo que obliga a posponer cirugías o tratar heridas con recursos improvisados.
En un escenario de gran cantidad de heridos, personal exhausto, camas insuficientes y pacientes tratados en pasillos o incluso en el suelo, la falta de recursos profundiza la crisis en un sisma sanitario local sobrecargado.
Desde el Gobierno israelí sostienen que el bloqueo no busca generar presión económica, sino impedir que armas, misiles o materiales militares lleguen a Hamas y otros grupos armados. En esta línea, subrayan que el derecho internacional habilita imponer bloqueos militares contra un territorio enemigo como parte de las operaciones de guerra.
No obstante, las autoridades señalan que Israel no prohíbe completamente la ayuda, sino que busca que pase por puntos de control israelíes para ser inspeccionada antes de entrar a Gaza.
Finalmente, otro punto que se menciona para justificar el bloqueo es como herramienta para debilitar a Hamas. Ya sea forzar liberación de rehenes o frenar ataques.