Cambios a los DNU: las 4 claves del proyecto que impulsa la oposición para limitarlos
11 Noviembre de 2024 09.14
11 Noviembre de 2024 09.14
La oposición buscará sancionar mañana desde las 15 en el recinto de la Cámara de Diputados la iniciativa que busca modificar la Ley de Decretos, en particular, lograr que sea más fácil y rápido rechazar los DNU. Los principales cambios a la legislación y qué significan.
La oposición intenta impulsar cambios que permitan que los decretos de necesidad y urgencia, establecidos por el Presidente de la Nación, puedan ser rechazados por una sola cámara. La decisión se relaciona directamente con el DNU 70/2023 establecido a inicios de la nueva administración y los últimos dos vetos presidenciales que también fueron por decreto, donde Milei eliminó los efectos de las legislaciones que daban aumentos a las jubilaciones y a las universidades nacionales.
Milei ya adelantó que considera a la iniciativa un "golpe de Estado" y que, si llega a ser aprobada en el recinto, la vetará.
La legislación regula la sanción de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), medida que solo puede realizar el presidente, y que se encuentra ya en el artículo 99 de la Constitución Nacional. Aun así, la Ley 26.122 establece que el Congreso puede derogar o ratificar dichos decretos. Las últimas dos sesiones donde la Cámara de Diputados intentó rechazar un decreto fueron las que buscaban mantener las subas de los haberes jubilatorios y el presupuesto y salarios a las universidades eliminadas por vetos. Para que el Congreso pueda derogar un decreto, se necesita que dos tercios de ambas cámaras -Diputados y Senado- lo rechacen. Solo una vez en la historia argentina se derogó un DNU. Este fue aquel que otorgaba $100.000 millones de fondos reservados a la Secretaría de Inteligencia (SIDE).
El objetivo principal de la oposición es facilitar el rechazo de los decretos, algo que, hasta ahora, requería mayorías difíciles de alcanzar. El pedido de sesión lo realizaron Unión por la Patria, Encuentro Federal y Democracia para siempre. Aunque las iniciativas presentaban cambios diferentes, un consenso entre fuerzas como Encuentro Federal, los radicales de Democracia para siempre, la Coalición Cívica, la izquierda y diputados de bloques provinciales de que el Gobierno abusó de la herramienta del DNU en su gestión y que hay dos aspectos comunes a modificar. Estos son, por un lado, el tiempo que tienen las cámaras para tratar los decretos y, por el otro, la obligación de que sean rechazados por ambas cámaras.
La oposición afronta el desafío de conseguir 129 votos para aprobar las modificaciones: la Constitución establece que las modificaciones de la ley de decretos requiere de una mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno del total de los integrantes de la cámara y no de los presentes.
La normativa actual establece que la Comisión Bicameral Permanente -encargada del tratamiento de los decretos previos a que pasen al recinto- tiene un plazo de 10 días hábiles contados desde la presentación efectuada por el Jefe de Gabinete, para expedirse acerca del decreto y elevar el dictamen al plenario de cada una de las cámaras. Aunque la mayoría de los proyectos opositores sugirieron plazos que iban desde los 60 hasta los 120 días, el dictamen final acordó que sean 90.
La ley dicta que, para ser ratificado o rechazado, un decreto debe pasar, primero, por la cámara iniciadora, que suele ser en general la de Diputados. Allí, quienes busquen derogarlo deberán reunir una mayoría absoluta de dos tercios de los presentes. Luego, si esa cámara logra derogarlo, ahí pasará a la revisora. En el Senado también deberá obtener esa cantidad de votos. Los proyectos tratados en las comisiones buscan que solo haga falta una cámara para rechazar los decretos, y no ambas.
En caso de que la modificación se apruebe en el recinto, hay altas chances de que Milei vete la iniciativa. En ese caso, la oposición deberá consolidar una mayoría sólida para insistir con la ley, para lo que requiere dos tercios de la cámara. Es un desafío teniendo en cuenta que, del otro lado, se encuentran La Libertad Avanza y sus bloques aliados -los exoficialistas del MID, el PRO y parte de la UCR.