. — Presidencia

Todavía no eran las 8 del sábado 16 de mayo cuando Manuel Vidal agarró su celular para revisar las notificaciones en sus redes sociales. Una le llamó la atención. Era de una cuenta de X que lo venía arrobando seguido, generalmente con agravios. Automáticamente, le avisó a la persona a quien responde dentro de la alquimia oficialista: Santiago Caputo. "Mirá este boludo, se regaló", reaccionó el asesor. Un par de horas después, el monotributista más poderoso de la Argentina detonaba la bomba. "Gagá" llamaba a la cuenta @PeriodistaRufus, a la que vinculaba directamente con Martín Menem. Nunca habló con el presidente Javier Milei ni le avisó lo que iba a hacer.

Ese sábado por la tarde, cuando su equipo detectó que Caputo había detonaba una bomba en X, Martín Menem mandó un mensaje al grupo de WhatsApp del bloque de diputados de La Libertad Avanza (LLA). Les aclaró que alguien con acceso a su cuenta de Instagram había compartido ese link sobre FlyBondi, arrobando al asesor presidencial y a Vidal. Tres días después, ya con la interna desbordada, el presidente Javier Milei dio una entrevista en Neura en la que explicó que era una operación, algo "prefabricado" que le habían "plantado" a Menem. 

La tropa tuitera que encabeza el Gordo Dan se abrazó a una explicación: "Le mienten". Detrás, en la misma línea, salieron desde Agustín Laje hasta Nicolás Márquez. Incluso Ramiro Marra se subió. Desde el círculo neomenemista no vieron contradicciones entre lo que Menem explicó interna y públicamente y lo que Milei desarrolló en el canal de Alejandro Fantino. Todo el resto del sistema político, incluido todo el universo libertario, sí.

Por primera vez, Milei quedó públicamente expuesto por los mismos que lo reverencian a veces rozando lo místico, y hasta lo religioso. Cada tribu cuidó su metro cuadrado, se convenció de que sus intereses son los mismos que los de su líder, puso sus armas apuntando a la isla de enfrente y en el medio, desorbitado, quedó Milei. La pregunta es la siguiente: ¿quién cuida al presidente? 

Como si nada hubiera pasado.

A una semana de esa secuencia, una persona que habita el centro de la interna resume la situación: "Es como si nada hubiera pasado". En la lógica de la foto como mecanismo de resolución, Milei se mostró con Caputo y con su hermana Karina en el Tedeum del 25 de mayo. Después, los tres juntos saludaron desde el balcón de la Casa Rosada. Una imagen que no refleja en absoluto la realidad del Gobierno. El Presidente también se miente.

El caputismo, si tal cosa existe, encuentra distintas explicaciones a la reacción del enfant terrible. Algunos hablan de un "impulso". "Vio la oportunidad de arruinarlo [a Menem] y la aprovechó". Otros, en cambio, narran una versión más fría, calculadora. En esa segunda hipótesis, Caputo venía diciendo desde hace tiempo sosteniendo que los Menem (Martín y Lule) son los cerebros detrás de una operación para enfrentarlo a la todopoderosa Karina. Esa es la razón por la que, según esta versión, Caputo hizo lo que hizo: exponer a los Menem frente a Milei.

La maniobra, a su vez, tiene una segunda capa. Convirtiendo en público el ring de su guerra con los Menem se instala -siempre según la lógica Caputo- como la voz de la militancia digital aplastada por el empoderamiento del segundo triángulo libertario (el que conforman los riojanos y Karina). "Ya estaban re calientes y ahora quieren prender fuego todo", dicen sobre Las Fuerzas del Cielo y la banda tuitera.

"Ahora, Santiago es el custodio de la batalla", explican. "El custodio de Milei", agregan, aunque el costo de la guerra la pague el Presidente. Para eso también tienen una explicación: "Es un daño en el corto plazo, pero favorable en el largo plazo".

El salomónico "Siga, siga".

La frustración es que Milei interviene para no intervenir. Exculpa mediáticamente a Menem y en la misma nota dice "Santiago es mi hermano". No es la primera vez que el presidente opera de esa forma. "Siempre es un retuit para cada lado y siga siga", resume un asiduo lector de la interna violeta. Una salida salomónica. O "salmónica", como rebautizó un vocero blue del Gobierno.

El presidente tampoco tiene demasiado para hacer. Incluso si lo creyera responsable de una operación, Menem es el presidente de la Cámara de Diputados y el costo de salir a romper a uno de los dos hombres más fuertes que tiene su hermana en la mesa política es impagable. El otro hombre fuerte de Karina es Manuel Adorni. O era. Y ya está completamente roto. 

Ante esa dificultad es que Milei busca sobrevolar el laberinto. Lo hace sin coordinación y con un altísimo nivel de torpeza. Una pirueta para intentar lavar a dos y que termina dañando a tres: a los dos que quiso lavar y a él mismo.

El desconcierto y el video del marginal.

Antes de salir al aire en Neura para intentar apagar el incendio interno con un sifón, Milei pidió que alguien le explique mejor lo que había pasado. Ese alguien fue Santiago Oría, el hombre de los videos presidenciales que, como dice el periodista Pablo Ibañez, cierra la grieta: el karinismo y el caputismo lo señalan como un "marginal"

"Hubo alguien que quiso tratar de boludo al presidente. Y ese fue Oría", dicen en la Casa Rosada. Quienes vieron el video que le armó a Milei -con el que intentaba explicar cómo con herramientas digitales se podía vincular a dos cuentas (@PeriodistaRufus y la de Instagram de Menem) sin consentimiento de ambos- lo explican así: "Imaginate que ni nosotros lo compartimos, que publicamos cualquier cosa". De hecho, ese mismo fin de semana, una extensa lista de funcionarios y el propio presidente viralizaron un mapa hecho con Inteligencia Artificial y con fuente de datos desmentida que había omitido la provincia de Tucumán.

El desconcierto es tan pero tan grande que el equipo de Martín Menem buscó ayuda para neutralizar públicamente el escándalo en una muy influyente consultora que, a su vez, trabaja para organismos públicos que operan bajo la órbita de Caputo. La misma firma tiene una cámara que sigue el minuto a minuto del cerebro de la narrativa libertaria en su paso por la gestión pública. ¿Será la que lo retrató disfrazado como uno de los Peaky Blinders el 25 de mayo?

El león que repite mentiras.

Las distintas casas que conviven dentro del sello LLA atraviesan hoy una paradoja: todas están convencidas de que trabajan para Milei, de que los lidera Milei y de que todo lo que hacen lo hacen por el bien de Milei y la subsistencia del proyecto político y económico de Milei. Pero en cada uno de esos movimientos lo que se verifica es un instinto supremo de autopreservación, incluso si esos movimientos implican la exposición del presidente. 

En la nueva narración de la interna libertaria, el líder supremo, el león que venía a comerse cruda a la casta, el que aceleraba en las curvas es a su vez un torpe dirigente capaz de repetir delante de un micrófono las mentiras que le soplan al oído. Rarísimo.