El pacto de San José de Massa y CFK, la amenaza renovadora y la opción que no molesta

Por Nicolás Fiorentino

14 de agosto de 2025 - 07.00 / Actualizado: 13 de agosto de 2025 - 23.44

Sergio Massa junto a Cristina Kirchner.
Sergio Massa junto a Cristina Kirchner. — Archivo

Sergio Massa activó este miércoles un operativo mediático para hacer pública su decisión de no competir en las elecciones de octubre. Un día antes, estuvo en San José 1111. Allí, Cristina Fernández de Kirchner escuchó de primera mano la voluntad de su exrival y ahora su principal socio político. El tema parece resuelto salvo que, de acá al fin de semana, la expresidenta presione y Massa recalcule. "Viste cómo es Sergio", dicen de un lado; "viste cómo es Cristina", replican del otro.

En un audio que autorizó a reproducir en Radio 10, Massa dejó una definición sobre el cierre de listas. "Lo único importante de todo este quilombo, es que el sábado cerremos una buena lista de unidad. Nadie va a quedar conforme. Todos tenemos que quedar adentro", dijo. Ni una palabra sobre su candidatura. Nada.

El resto del mazo.

Con las cartas que quedan en el mazo, en Fuerza Patria (FP) se debaten entre dos alternativas: la renovación territorial, con un intendente joven; o apostar a la marca, con un candidato que no sume nada, pero que tampoco le moleste a nadie. Ese nombre lo puso hace días sobre la mesa Axel Kicillof y es el de Jorge Taiana. ¿Qué le juega en contra al excanciller? Justamente, ser el candidato del gobernador. 

La opción del intendente tiene nombre y es el de Federico Achával. Es una jugada comparable a la que ya hizo Cristina por Martín Insaurralde en 2013, en la que perdió contra el Frente Renovador de Massa -en alianza con Mauricio Macri-, pero que enciende algunas alertas. Por su ambición personal -que todos respetan- y sus posibilidades económicas -que todos conocen-, el intendente de Pilar es una amenaza para todos. "Si gana, a los tres les crece un problema: un candidato a gobernador para 2027 que no los necesita para financiar su campaña", blanqueó alguien que, curiosamente, quiere que el candidato sea Achával. Los tres son Cristina, Massa y Kicillof.

El tracking, la ventaja y las dudas.

El tracking que llevan en el massismo le da, hoy, una ventaja de cinco puntos a FP sobre La Libertad Avanza (LLA) para las elecciones provinciales de septiembre. Números que están atados a una variable determinante: qué porcentaje del padrón electoral bonaerense va a cumplir con la obligación de ir a votar.

Muestra ese seguimiento que tanto el presidente como el Gobierno nacional llegan con números estables, pero lejos de su mejor momento. El gap entre la imagen negativa y la positiva de Milei es el más grande desde que llegó al poder y las expectativas de una mejora en la situación económica se desvanecen en una pendiente, no pronunciada, pero sí constante.

Otra incógnita es si, de acá al 7 de septiembre primero, y al 26 de octubre después, esa brecha se va a sostener, se va a ampliar o si, por el contrario, el oficialismo logrará recuperarse y llegar en mejores condiciones a su primera elección nacional montado al caballo del comisario. Si algo ha mostrado hasta acá Milei es elasticidad para recuperarse en la opinión pública cuando ha tenido baches.

Sí se puede.

La última encuesta de Proyección, una consultora con buenos pergaminos midiendo en la PBA, le da hoy una ventaja exigua y dentro del margen de error a FP sobre LLA: 38,1% a 37,3% a nivel provincial. Cuando se pone la lupa en la intención de voto en cada sección electoral, el peronismo está arriba por 15 puntos en la Tercera -sur del conurbano- y levemente arriba en la Segunda -San Nicolás, Pergamino- y la Cuarta -Junín, Chivilcoy-. En todo el resto se impone la opción violeta, con seis puntos arriba en la Primera -norte y oeste del conurbano-, con un escenario de empate en la Octava -La Plata-. 

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Con estos números en la mano, en el peronismo, envuelto en internas, indefiniciones, peleas infinitas, amenazas de ruptura y guerra de egos, se empezó a instalar una frase: "Podemos ganar". Uno de los hombres de la mesa chica en la que se firman las listas, la corrige: "Unidos, podemos ganar". Teléfono para Juan Grabois.

La unidad, las excusas y las condiciones.

Con Massa presuntamente fuera de carrera, a Grabois se le acortan las excusas para ir por afuera. Y, a la vez, se le anulan por completo las posibilidades de conseguir lo que quiere, que es ser la cabeza de la lista de FP en la provincia de Buenos Aires. Nadie se lleva todo lo que quiere. 

Patria Grande no pone como condición excluyente que sea su líder el primero de la nómina, pero sí que encabece alguien que represente algo parecido. Taiana no cumple con esa demanda, porque si bien no genera una impugnación ideológica, lo ven como un moderado. "¿Alguien se imagina a Taiana discutiendo con (José Luis) Espert?", se preguntan. Un intendente tampoco, porque entienden que no hay que dar una discusión territorial, de gestión, sino ir a una guerra dialéctica contra el lenguaje libertario desatado. 

Quieren, dicen, un perfil más duro. "Si las opciones son esas, vamos por afuera a buscar un voto más apático", afirmó un hombre fuerte del sello de Grabois.

El planteo táctico que viene haciendo Grabois puede ser razonable: correrse de la lógica moderada por la que terminó inclinándose CFK en los últimos cierres de listas. El punto es que cuesta encontrar alguien que no sea el propio Grabois que cumpla con los requerimientos que pone el propio Grabois para ir en unidad.

Juntos o separados, en la provincia y en la Ciudad.

 "Si vamos separados en la PBA se activa automáticamente nuestra lista en CABA", amenazan desde Patria Grande. Lista que encabezaría Ofelia Fernández.

En el peronismo porteño están tranquilos y descartan por completo que se presente una lista de Patria Grande. Dicen que la amenaza de ir por afuera que puso sobre la mesa la ex legisladora porteña solo respondía a la estrategia de Grabois para presionar en el cierre bonaerense y que Fernández ya les hizo saber a quienes tienen que saberlo que no tiene ninguna intención de ser candidata a diputada nacional este año. Quedan 96 horas para saber qué de todo esto es cierto, si la amenaza era real o era un bluff, quién miente y quién dice la verdad.

¿Quién paga la cuenta?

El peronismo bonaerense renueva 15 bancas en la Cámara de Diputados, fruto de los 38 puntos que sacó en las elecciones de 2021. De esos, hoy siete responden a Cristina, cuatro son de Massa y cuatro de Kicillof. Sobre esa cuenta hay que pagarle con lugares a Guillermo Moreno y a Grabois, si es que finalmente va adentro.

La pregunta es, ¿quién cede? "Moreno volvió por Cristina y Grabois no es de Kicillof y mucho menos de Massa", analizó un operador peronista que sigue bien de cerca las conversaciones. Dicho de otro modo: la que tiene que pagar es CFK.

Otra fuente cercana a las negociaciones se hizo eco de una versión: que la expresidenta quiere once lugares entrables y pagarle a los socios con esa chequera. Esa opción le dejaría dos lugares al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Kicillof y otros dos al Frente Renovador de Massa, que ponen cuatro bancas cada uno en juego. Entonces, ¿quién estaría pagando realmente la incorporación de esos socios?

Los nombres para la lista.

En medio de la rosca infinita por la cabeza de la lista, empiezan a clarear algunos de los nombres que se encaminan a llenar los casilleros restantes en la boleta del peronismo para octubre.

Del lado de CFK, aparecen dos opciones jóvenes, que curiosamente -o no- hoy integran el gabinete de Kicillof: Nicolás Kreplak y Daniela Vilar. Buscarían que renueve el bancario Sergio Palazzo y también habría voluntad para que siga Vanesa Siley, dirigente del sindicato de trabajadores del Poder Judicial. 

Kicillof, por su parte, podría darle continuidad a Hugo Yasky y sumaría a un candidato de la CGT: "Huguito" Moyano, hijo de Hugo y hermano de Pablo y Facundo. Mientras que Massa le garantizaría una banca a su cuñado y director del BaPRO, Sebastián Galmarini.