El podio que preocupa a los Macri y la teoría Olmos de la Ciudad como "contrapoder"
9 Marzo de 2025 11.55
9 Marzo de 2025 11.55
Con sutiles diferencias, las consultoras que miden la Ciudad de Buenos Aires coinciden en tres datos. Uno, es que la valoración de la gestión del Gobierno porteño está por debajo del promedio histórico del 50% que siempre tuvo el macrismo desde que ocupa la Jefatura de Gobierno, o incluso más. Otro, es que en la intención de voto por espacio, el PRO está tercero, detrás de La Libertad Avanza (LLA) y Unión por la Patria (UxP), en ese orden. El último es que la forma más competitiva del PRO es con Mauricio Macri como candidato, algo todavía difícil de creer como posible. Con este escenario, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, afronta una crisis que va de las salidas ruidosas en su gabinete, como el jefe de Gabinete o el ministro de Seguridad, a la guerra con las tropas de Karina Milei, al frente de un plan de esmerilamiento permanente sobre la figura del primo con apellido ilustre. Ante ese cuadro, el peronismo se entusiasma, abrazado a la teoría de la ciudad como foco de contrapoder, teoría que expuso el auditor y hombre fuerte del PJ porteño, Juan Manuel Olmos. Una teoría, de mínima, a revisar.
En el Gobierno de la Ciudad suman un dato más, que también emerge en varias encuestas: la competitividad de Leandro Santoro. Una muy prestigiosa consultora, que prefirió el anonimato, lo tiene entre 27 y 28 puntos "rígidos" y en un "triple empate técnico", si compitiera contra lo mejor del PRO, Mauricio Macri, o lo mejor que puede poner en cancha LLA: el vocero presidencial, Manuel Adorni, o la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Un escenario, hoy, completamente hipotético: que Santoro y Adorni compitan entre sí en las elecciones locales del 18 de mayo es una posibilidad, no así el expresidente, que poquísimas ganas tiene de ser candidato pero que, si lo fuese, sería a senador, en las nacionales de octubre. "Si alguien vota para castigar nuestra gestión, vota a Santoro, no a LLA", afirman en el Ejecutivo porteño.
Otra consultora, Proyección, midió un mano a mano entre Fernán Quirós, la opción "progre" del PRO, y Santoro. El ministro de Salud porteño está en 24,2%, contra el 23,7% del dirigente radical, adoptado por el peronismo. En esa misma encuesta, se ve que la seguridad y la economía son las principales preocupaciones de porteños y porteñas, con casi 30% cada una de las opciones. Una depende del PRO; la otra, del Gobierno nacional de LLA.
En cada búnker se arman mapas distintos. En la sede del Gobierno de la Ciudad de Parque Patricios, confiaban en que el legislador Ramiro Marra iba a presentar una lista propia en las elecciones porteñas de mayo, que le robaría puntos al candidato de LLA, que en sus cálculos será Adorni, el mismo competidor libertario que espera el team Santoro. Pero el ahorrista de atún en lomitos no jugará en las elecciones de mayo. Solo falta que oficialice una decisión que ya tiene tomada.
Tienen dudas sobre si, finalmente, Horario Rodríguez Larreta terminará jugando con una lista propia en el distrito que gobernó hasta diciembre de 2023. "Perdió con Bullrich las PASO siendo jefe de Gobierno", recuerdan en el equipo de Macri, Jorge, para intentar desterrar cualquier fantasía de una ciudad clamando por el retorno del Pelado.
En el universo Santoro dibujan otra imagen. Creen que la guerra porteña de mayo no tendrá más de tres grandes marcas, LLA, PRO y UxP -o el nombre que adopten en hipotéticas alianzas- y que, entre todo el espectro del centro hacia la derecha, se repartirán 50 puntos. A lo sumo, 55. Una hipótesis más que optimista, si se revisan los números más frescos: en las PASO porteñas de 2023, entre el extinto Juntos por el Cambio (JxC) y LLA sumaron 70 puntos; en las generales de octubre, más de 63. Sin embargo, se entusiasman con ganar, si repiten el 32,3% que obtuvo Santoro en los últimos comicios a jefe de Gobierno.
En UxP descartaban desde antes que Marra juegue. Lo ven demasiado entusiasmado con abordar, con cierta frecuencia, vuelos que cruzan el Atlántico. Con su expulsión de las fuerzas del cielo, Karina Milei se quedó sin el único referente, real y visible, que tenía en la Ciudad. Y, a la vez, creó un pequeño monstruo que, si tuviera ganas de presentar una lista para molestar, le robaría un puñado de puntos a LLA, el sello del que es socio fundador. ¿Habrán detectado contactos con el macrismo? ¿Algo que para los hermanos Milei solo puede ser interpretado como una traición? Es la hipótesis sobre la que navegan los operadores porteños. ¿Por qué Marra decide no competir? Acá las teorías se multiplican, pero todas apuntan a la oficina de Santiago Caputo.
Jorge Macri sabe que no tiene ninguna posibilidad de repetir las elecciones que hacía el PRO en la Ciudad en su hegemonía de la centroderecha, de entre el 40 y el 50 por ciento de los votos, hasta el surgimiento del aparato libertario que conduce el presidente Javier Milei. Menos, si ese aparato novedoso usa su cara para practicar tiro al blanco. La presidenta del bloque de LLA en la Legislatura, Pilar Ramírez, es el mascarón de proa del operativo desgaste que impuso, como estrategia, Karina. "Para nosotros será como en 2023", expresó una fuente macrista. "Lo importante es ganar, aunque sea por medio punto". Pero incluso ese resultado, según todos los sondeos a mano, hoy es más improbable que probable.
El plan A para encabezar la lista de legisladores del PRO es María Eugenia Vidal, aunque deberán convencerla. Si la convencen, habrá cerrado un círculo interesante: de legisladora porteña en 2007, a ministra, al ruidoso asalto de la provincia de Buenos Aires en 2015, al sueño frustrado del plan V presidencial en 2019, al retorno como diputada nacional por la CABA en 2021 -con la promesa incumplida de empujarla hacia la Jefatura de Gobierno-, a encabezar una campaña por una banca como legisladora. Ni la cripto $Libra habrá tenido un ascenso y descenso tan vertiginoso.
Las alternativas son Laura Alonso, empoderada como vocera del gobierno porteño -no tiene muchas ganas-, Quirós -la opción favorita de los radicales para no romper con el PRO- y hasta deslizan el nombre de Waldo Wolff, que se convertiría en una extraña paradoja: ser el candidato del alcalde que lo echó del Ministerio de Seguridad cuando las fugas de presos se volvieron tema recurrente y cuando la seguridad encabeza todas las mediciones de preocupación de porteños y porteñas. Más aún en los barrios del norte, donde el macrismo debería aspirar a hacer alguna diferencia.
El lunes, en la entrevista que le concedió a Carlos Pagni en LN+, Juan Manuel Olmos se entusiasmó con una hipótesis. "La Ciudad tiene historia de ser contrapoder", arrancó. Y siguió: "Cuando el menemismo tenía el poder, en la Ciudad se creó la Alianza; cuando el peronismo tuvo el poder con Néstor y Cristina Kirchner, la Ciudad votó al PRO". Con esa lógica, se desprende de su análisis, UxP podría convertirse en el contrapoder emergente a la amenaza libertaria. A la idea, interesante, le falta una parte central: los dos contrapoderes que emergieron en la Ciudad fueron para oponerse a una hegemonía de raíz peronista.
Olmos, referente del PJ porteño desde hace al menos dos décadas, impulsa como referente de ese contrapoder a Santoro. Basta un breve scrolleo en las redes del diputado nacional para verificar su estadio de militancia permanente, enfocada estrictamente en un objetivo: dejar en evidencia las fallas de la gestión de la Ciudad. Desde la basura en la calle, la mugre en los subtes o los colapsos en las guardias de los hospitales públicos. Esa es su arcilla, bien lejos de cualquier rencilla de orden nacional. Una estrategia siempre difícil la de "porteñizar" las elecciones porteñas.
Prepara una campaña fuerte, advierten. Más fuerte que aquella colorida, con el personaje del Toro. Trabaja con un estratega estrella, cuyo nombre por ahora se guardan. Santoro es el número puesto de UxP para dar la batalla en la Ciudad en las elecciones de mayo. Solo una cosa podría arruinar ese plan: un llamado del Instituto Patria que lo pida para encabezar alguna boleta en las elecciones nacionales de octubre. Ese teléfono todavía no sonó.