Karina vs. Mauricio, la lucha de gigantes ante un escenario límite que ninguno quiere
9 Enero de 2025 09.18
9 Enero de 2025 09.18
Ni Karina Milei ni Mauricio Macri quieren ser candidatos en las legislativas de este año, pero tanto en La Libertad Avanza (LLA) como en el PRO muchos se entusiasman con que lo sean. Hay más cosas en común. En las dos tribus aclaran que, si juegan, será por máxima necesidad. Un último recurso. Lo impreciso es qué consideran en ambos espacios un escenario límite, ese que los obligue a sacar a la cancha a los presidentes de los dos partidos. El líder que le dio nombre al macrismo, al menos ya dejó de rechazar taxativamente la idea de competir; para la secretaria general de la Presidencia, convertirse en cuadro electoral es casi una pesadilla. Aunque repite que estará donde la necesite y donde le diga su hermano, el presidente Javier Milei.
Poca convicción y mucha necesidad.
Macri tendrá la próxima semana un zoom con la mesa chica del PRO. Ahí se discutirá la decisión del partido respecto a la eliminación de las PASO y el expresidente volverá a escuchar un pedido, que suma cada vez más voces, de que sea candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires. Hasta hace unos meses, no había forma de entrarle con esa idea. Lentamente, esa barrera empezó a ceder. "Ahora no dice nada, antes te sacaba cagando", admitió uno de los que participará de la videollamada.
En esa conversación entrará, seguramente, el nuevo llamamiento de Milei a la unidad electoral de LLA y el PRO. "Estoy dispuesto a conversar con Macri", dijo el presidente. Y agregó: "Tengo vocación activa de ir a un acuerdo total en todo el país y terminar con el kirchnerismo". Dos hombres fuertes del macrismo sostienen que nada cambió. Uno de ellos dice que "es la sexta vez que Milei dice lo mismo", pero después no pasa nada; el otro, aclara: "Nosotros no cerramos la puerta a un frente, pero no nos vamos a quedar quietos esperando eso". Mauricio, magnánimo, respondió en X (ex Twitter): "Estamos dispuestos a conformar un equipo de trabajo conjuntamente con quien vos dispongas"
Candidata, no; con el PRO, tampoco.
Karina Milei es el motor más enérgico que tiene el plan del Gobierno de usar las elecciones de este año para devorarse al PRO, extinguirlo o, en términos del Presidente, ponerle el último clavo al cajón de ese partido. Si de ella dependiera, el pacto con el más fiel de los aliados que tuvo LLA en el Congreso ya estaría completamente descartado. Su hombre en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, piensa lo mismo: es militante desde el día uno de no construir una alianza con el PRO; su mujer en la Ciudad, la legisladora Pilar Ramírez, piensa lo mismo. Todo el universo karinista está alineado en absorber las figuras "rescatables" -en sus términos- del macrismo y en destruir -electoralmente- lo que quede.
Esta idea acarrea un problema: si no hay alianza, habrá competencia; si hay competencia, Macri intentará salvar lo que pueda del PRO; para hacer eso, crecen las posibilidades de que sea candidato a senador; si es candidato a senador, hay posibilidades de que el PRO pueda ganar, por poco, en la Ciudad; si ese escenario se dibuja, LLA deberá apostar por un nombre fuerte para competirle; el nombre más fuerte que tienen en la Ciudad, es el de Karina Milei; y Karina no quiere ser candidata. Su propio plan podría convertirse en su condena. Demasiadas condicionalidades, es cierto. Pero nada inverosímil. La última palabra la tendrá el Presidente. Y esa decisión puede llegar en la última curva de la carrera electoral.
El nombre o la marca.
Un activo potente en la estructura de Karina no tiene dudas: "No existe la chance de que Karina sea candidata". Ante la consulta de quién sí podría serlo -¿Manuel Adorni?- aclara: "En CABA no estamos pensando en candidatos...todavía".
Hay dos razones concretas que desestimulan la chance. Uno, es política: Milei no concibe la gestión sin el consejo de su hermana cerca, a mano, inmediato, urgente. Para eso, la necesita en la Casa Rosada, no en el Congreso. El otro, es personal: a Karina la espanta lo público, es exactamente lo opuesto a su zona de confort. Se pone nerviosa, revela su peor cara y la expone como oradora.
Lo que sí es una decisión estratégica es usar este año para fortalecer la marca libertaria. El sello de LLA. Todo lo que sirva para identificar a la fuerza oficialista, hay que convertirlo en algo reconocible. De ser posible, en merchandising. El violeta, la peluca, el león, todo. El primer paso de la campaña del Gobierno es, por decirlo de otro modo, transformar en marca registrada todo lo que Nik pueda usar para ilustrar sus viñetas ultralibertarias, fanáticas y tan graciosas como una unidad de terapia intensiva.
La guerra en números.
La Ciudad de Buenos Aires es, de las 24 jurisdicciones electorales, la más hostil para Milei. Es donde peor le fue en las generales de octubre de 2023: sacó el 19% de los votos. Uno de los encuestadores que más atención genera en la Casa Rosada dibuja este escenario:
Win-win, pero al revés.
La foto que le muestran a Macri es angustiante. Si no es candidato, aumentan peligrosamente las posibilidades de que el PRO pierda en la Ciudad, algo inédito desde que este partido existe. Si acepta ser candidato se expone, en el peor de los casos, a una derrota más ajustada, pero con su rostro; y, en el mejor, a una victoria con escaso margen y lejos de los números históricos del espacio que está cumpliendo 18 años consecutivos como oficialismo en CABA. Un escenario win-win, pero al revés.
Para encontrar una perspectiva un poco más luminosa, los que empujan a Macri a subirse a la arena electoral le dibujan otro cuadro, que ya se explicó en Corta. Si él gana la Ciudad, por poco, pero gana; si Cristina Fernández de Kirchner gana en la provincia de Buenos Aires; y si el gobernador Maximiliano Pullaro se impone en Santa Fe y deja a LLA tercero -detrás del peronismo-, será difícil para el Gobierno encontrar datos positivos de los cuáles tomarse. Incluso, si la sumatoria de votos a nivel nacional lo dan ganador. Una hipótesis difícil de sustentar a siete meses de ir a las urnas, si es que las PASO no se eliminan y si el cronograma electoral no se modifica.