La cumbre del caos, el mazo del enfant terrible y el problema del enano comunista
15 de octubre de 2025 - 18.57
15 de octubre de 2025 - 18.57
La situación política y económica de la Argentina es tan delicada que alcanza con hilvanar dos datos para construir una bomba. Por un lado, que Estados Unidos condicione su apoyo financiero a que el oficialismo gane las elecciones de medio término; por el otro, que aparezcan, cada vez con mayor frecuencia, encuestas que pongan en duda que eso vaya a pasar. Y quien no quiera creer en las encuestas, puede poner el foco en otro lado. El martes por la tarde, cuando el aparato comunicacional -el oficial y el blue- de la Casa Rosada intentaba instalar la idea de que Donald Trump no tenía ni idea de qué se vota en la Argentina el 26 de octubre, los que mostraron su desconfianza en una victoria de La Libertad Avanza (LLA) fueron los mercados. Los que apuestan sus morlacos en el país, huyeron despavoridos. Hasta que apareció Scott Bessent, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos y escriba de las esperanzas libertarias, para rescatar al Gobierno. Otra vez.
Esto tiene una lógica y esa lógica está en la realidad. Solo por citar tres mediciones actualizadas, todas dan un escenario parejo. Rubikon-Intel, de Fernando "Chino" Navarro, y Proyección, dos consultoras con buenos resultados en las provinciales del 7 de septiembre, ven una leve ventaja de LLA a nivel nacional, de dos puntos. Los mismos números tienen en alguno de los búnker de las tribus peronistas. Opina Argentina, de Facundo Nejamkis, tiene una diferencia similar pero en sentido inverso: la sumatoria de los peronismos en 38% y LLA en 36%. En todos los casos, dentro de un margen de error que, además, se agiganta ante el interrogante que se convirtió en decisivo este año: cuánta gente va a ir a votar.

Si lo que se buscaba era que la mega promocionada cumbre en Washington tuviera un efecto trampolín para la campaña, el trampolín casi se convierte en yunque. Más allá de algún rebote menor de los bonos soberanos en dólares y del valor de las empresas argentinas que cotizan en Wall Street, el fracaso político de la cumbre es manifiesto. "Si al chiste tuviste que explicarlo, es que no era gracioso", resumió una persona que recibe a otras personas en la Casa Rosada. Otro asesor que pasa horas en sedes oficiales lo lamentó en el mismo tono: "El tipo (Trump) volvió de Israel, se pegó una ducha y se sentó a recibir a Milei. Es increíble que no haya sido un éxito rotundo".
En el almuerzo de trabajo con prensa presente, Trump habló de Axel Kicillof sin nombrarlo. Al mencionar la amenaza comunista que podría poner fin a cualquier plan de rescate, hablaba del gobernador de la provincia de Buenos Aires o, como alguna vez lo llamó el presidente Milei, el "enano comunista". Hasta Luis "Toto" Caputo compró ese discurso anacrónico: "Mi interpretación es que apoyará nuestras políticas, con lo cual si hay un cambio de presidente de 2027 no imagino que Trump apoye un comunista en la Argentina", dijo el ministro de Economía.
Ahora, si la amenaza comunista que pondría fin al plan de rescate de Estados Unidos está en la PBA, ¿el resultado de qué elección será el que miren con más atención en Washington? ¿La suma de todas las listas de LLA contra una acumulación más errónea, de un peronismo disperso, a nivel nacional? ¿O el mano a mano Milei-Kicillof, el del presidente contra la amenaza comunista de la PBA? Uno de los riesgos de jugar a construir a tu enemigo es que podés perder. Que le pregunten a Cristina Fernández por Sergio Massa, en 2013, si no.
Igualmente, son dos resultados atados. En las cuentas que sacan en la Casa Rosada, una diferencia mayor a siete puntos en la PBA alejaría la chance de una victoria nacional. Otros especialistas estiman que para que la diferencia bonaerense determine el resultado nacional debería ser de, al menos, dos dígitos.
En FP dicen que la distancia en terreno bonaerense se está achicando. Que llegó a nueve puntos con la explosión del caso de José Luis Espert y su posterior renuncia y que hoy está más cerca de los cinco, todavía con el peronismo arriba. Que eso se debe, principalmente, a que las expresiones alternativas no absorben los votos de listas que sí compitieron en las provinciales del 7 de septiembre -los votos de Somos o la lista de los Passaglia- y que, al crecer la participación, el margen se seguirá acotando.
Para la consultora Proyección, con mucho conocimiento territorial de la PBA, la diferencia entre marcas es de once puntos entre FP y LLA. Aunque se achica un poco cuando se pregunta por los candidatos.

En el comando de campaña libertario, donde se ve una participación mucho más activa de cuadros del PRO desde que Milei eligió a Diego Santilli como primer candidato en reemplazo de Espert, dicen que la boleta única y el mayor "compromiso militante" -esas palabras eligieron- permitirán recuperar un margen de votos que se perdieron "por la catastrófica fiscalización de septiembre" y que se entusiasman con entre ocho y diez puntos más de participación que el 61% del padrón que votó en los comicios locales.
Por las dudas, Fuerza Patria (FP) prepara un contador propio para sumar sus votos el domingo 26. La idea es contabilizar como propios los porcentajes de todas las expresiones peronistas, al menos las que no estén abiertamente enfrentadas al kirchnerismo. Uno de los armadores de este plan entiende que la lógica es sumar todas las expresiones peronistas que decidieron no adherir al sello nacional. E incluso más de una lista en algunas provincias, como Tierra del Fuego, Jujuy, Misiones, Salta o Entre Ríos, donde no se logró la unidad plena.
Pero hay mucho más. En el contador de votos peronistas entrarán los que consiga la lista que empuja Alberto Rodríguez Saá en San Luis, dos listas en Santiago del Estero -la del gobierno de Gerardo Zamora y la propia, de FP-. ¿Qué va a quedar afuera de esta gran ensaladera? "Las listas que se hayan creado estratégicamente para dividir al voto peronista", explicaron. ¿Cuáles son? Por ejemplo, la de Fernando Gray en PBA.
Milei no tuvo la cumbre de Estado en el Salón Oval con la que soñaba. Entraron, hicieron una foto, pero no pasó. Ese paso, salteado en un protocolo que terminó acordándose medio de urgencia por el viaje de Trump a Israel y Egipto, le bajó el status a la cumbre. No solo eso: la falta de anuncios, la descoordinación en la conferencia de prensa y, naturalmente, las declaraciones del POTUS que desataron el nerviosismo del Círculo Rojo argentino coronaron una jornada que debió ser histórica y casi termina en catastrófica.
Las cumbres de Estado tienen un proceso previo que convierten a la propia cumbre en poco más que el moño del paquete. Si el trabajo diplomático es efectivo, el encuentro es la última milla de una labor ya cerrada hasta en el más mínimo de esos detalles.
Cada nación tiene sus propios procedimientos, que le dan mayor o menor relevancia a una visita de Estado. En Argentina, por ejemplo, es la ofrenda floral en Plaza San Martín; en China, la visita oficial al Museo de Mao. La estadounidense es el mano a mano en el Salón Oval. Exactamente ese que Milei quería y no tuvo.
Probablemente, lo más insólito haya sido el almuerzo de trabajo de equipos con conferencia de prensa. Con Milei de espaldas, enfrentado a Trump. Es decir, sin posicionarse al mismo nivel que su contraparte para responder preguntas. "Una improvisación total", según una fuente con muchos años de experiencia en protocolos diplomáticos en la Cancillería argentina.
A esto hay que sumarle lo que puede ser lo más simple y protocolar o lo más complicado de todo: la comunicación. "Se acuerda absolutamente todo", describe el informante. ¿Qué es todo? Desde el comunicado oficial conjunto a la aprobación previa de los posteos en redes. Incluso, se conversa hasta qué nivel es el que publica: "Se consensua si el posteo lo hacen los presidentes, los voceros, las cuentas de gobierno oficiales o las cuentas de ambas cancillerías".
Enfrentado a Karina Milei, enfrentado a Guillermo Francos, ahora Santiago Caputo lanzó su ofensiva contra el canciller, Gerardo Werthein. Lo hizo vía sus operadores y voceros de segunda marca, como el Gordo Dan.
La multiplicidad de batallas lanzadas por el enfant terrible abren un gran interrogante sobre su futuro. ¿Toma distancia para achicar su propio costo ante un posible fracaso del Gobierno? ¿O va contra todos porque va por todo?.
En la Jefatura de Gabinete descreen que Caputo esté en busca del sillón de Francos. No descartan que así lo deseen algunas de las personas que trabajan para el monotributista más poderoso del país.
"Santiago está en una fase de mostrar poder. Primero con los gobernadores, después con Estados Unidos. Está jugando sus cartas", admiten.