La hipótesis "CFK presa", el adelantamiento de Coqui y un asalto en la Provincia: el peronismo en fase electoral
27 Marzo de 2025 06.00
27 Marzo de 2025 06.00
El peronismo se prepara para enfrentar las primeras elecciones nacionales de la era libertaria trabajando sobre una hipótesis durísima: que Cristina Fernández de Kirchner terminará presa este año, con condena definitiva, por la causa Vialidad. Si esto efectivamente ocurre, no habrá candidatura para la expresidenta, apruebe o no el Senado la ley de ficha limpia que ya pasó por la Cámara de Diputados.
Esta idea sumó enteros después de que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunciara sanciones contra Cristina y su familia, como la prohibición de ingreso a los Estados Unidos. Una noticia que coincidió en tiempo y espacio con el rechazo de la Cámara de Casación al recurso extraordinario que había pedido la defensa de la expresidenta, para que su condena en la causa Vialidad sea revisada por la Corte Suprema. Para el kirchnerismo no fue coincidencia, sino coordinación.
En el propio Gobierno reconocen que esto detonó los ya gélidos puentes entre la Casa Rosada y el Instituto Patria. "Creen que nosotros tuvimos algo que ver y eso aumentó la beligerencia", admiten. Un síntoma concreto del impacto que tuvo este combo de noticias es que se había pateado para el 3 de abril la sesión del Senado para discutir los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, dejando una ventana de tiempo para intentar una última negociación contrarreloj. Negociación que nunca se dio ni, presumiblemente, se dará.
La otra hipótesis que cruza al peronismo, por ahora minoritaria, es que el Gobierno intentará adelantar las elecciones a julio, lo que abriría una nueva guerra electoral en el Congreso, después de la suspensión de las PASO. Un plan que la propia Casa Rosada descarta, al menos por ahora.
La posibilidad la blanqueó públicamente el ex gobernador Jorge Capitanich. "Pongo en duda la fecha del 26 de octubre. Hay que analizar la posibilidad de un adelantamiento al 27 de julio", dijo este miércoles. En una reunión que mantuvo en las últimas horas el chaqueño con funcionarios del gobierno bonaerense, intentaron bajar la espuma sobre esa posibilidad. El universo que rodea al gobernador Axel Kicillof no es de los que alimenta esas versiones.
No es "Coqui" Capitanich el único que juega con esa carta sobre la mesa. La misma idea sobrevuela otros búnkers del peronismo, como en Santa Fe o Córdoba. Según esta proyección, los indicadores económicos irán en declive, el acuerdo con el FMI no alcanzará para saciar la voracidad del mercado cambiario y, ante una inevitable devaluación, el Gobierno tomará la decisión de plebiscitar su gestión antes de que la economía colapse. Como se ve, no es la más luminosa de las hipótesis.
El punto es que esta idea encierra, en sí misma, su propia negación. Si adelantar las elecciones sería leído como un síntoma de debilidad, que dejaría en evidencia las urgencias de un plan económico tambaleante, con el único resultado de agigantar el temor de los mercados a una devaluación inminente e incrementar la cantidad de pesos que salen del roll over para sumar presión al dólar por el pánico imperante, ¿por qué la Casa Rosada haría algo que adelante, o incluso estimule, la detonación de una bomba así?
Un hombre fuerte del peronismo del interior, con larga experiencia parlamentaria y de gestión, alienta la misma idea que Capitanich. Y recuerda lo que vivieron Cristina y Néstor Kirchner en 2009: "La única vez que adelantamos elecciones, perdimos".
En el Gobierno niegan esta posibilidad. Admiten que se puso sobre la mesa en algún momento, pero que se descartó entonces y que hoy no tiene cuerpo ni chances.
Mientras que la expresidenta y Sergio Massa intervinieron personalmente en el cierre de listas para las elecciones legislativas de Chaco, donde el peronismo irá unido detrás de la figura de Capitanich, en la provincia de Buenos Aires sigue la guerra fría. Kicillof, el líder de La Cámpora y presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, y el último candidato a presidente del peronismo buscan encauzar las conversaciones para un acuerdo macro en el distrito más grande del país. Charlas que algunos dicen que ya empezaron y que otros niegan.
Pero en medio de ese trámite, irrumpió en el Senado provincial un proyecto del kirchnerismo, con aval massista, que no solo propone la suspensión de las PASO, sino también la unificación en la misma fecha de las elecciones provinciales con las nacionales, el deseo de Cristina. Una propuesta que podría leerse como un intento de arrebatarle al gobernador el poder de decidir qué día se votará en la provincia de Buenos Aires, facultad que le asigna la Constitución provincial si no hay ley que la determine.
"Resulta de vital importancia llegar a un consenso de todas las fuerzas políticas (...) para establecer la fecha y modalidad de la elección", dice el texto en sus fundamentos.
La propuesta la hizo pública en X la senadora provincial Teresa García y está firmada por los miembros del bloque de UxP que se referencian en Cristina y en Massa. Entre ellos, por ejemplo, Sergio Berni, exministro de Kicillof. También está la rúbrica de la senadora provincial del Frente Renovador, Sofía Vannelli.
En el gobierno bonaerense afirman que los tomó por sorpresa, que nadie mandó ni un mensaje por WhatsApp advirtiendo la jugada y que, además, se choca con la estrategia que ya habían acordado del otro lado del Congreso provincial, en la Cámara de Diputados, que tiene sesión convocada para este jueves para discutir un proyecto que solamente trata la suspensión de las PASO.
Para no perder influencia, Massa reactivó su paquete accionario, aunque minoritario, en la mesa chica de UxP. Se ofreció como mediador para jugar por encima de las rencillas entre Cristina y Kicillof, pero no es un electrón neutro en esa pulseada. Cada movimiento suyo mueve la balanza hacia un lado o hacia el otro. En general, para el de Cristina.
Si bien respeta la valentía de Kicillof de enfrentar a quien fuera su jefa política y gestar su propio espacio, Massa cree que adelantó demasiado su jugada. "Sería un gran error", les dijo a los suyos en una reunión reciente con su tropa. El líder renovador está convencido de que el peronismo se encamina a un triunfo en las elecciones nacionales y que para Kicillof sería más conveniente hacer los comicios locales después de los nacionales, en noviembre, en lugar de adelantarlos.
Hoy, el único acuerdo que cruza al peronismo bonaerense es que hay que suspender las PASO. Donde no se terminan de poner de acuerdo, evidentemente, es si la fecha la va a poner el gobernador o el kirchnerismo. Y lo que queda claro es que Kicillof, por indefinición, demoras o especulación, perdió el control del proceso electoral.
A la medianoche del sábado se vence el plazo para la presentación de listas para las elecciones porteñas del 18 de mayo. Elecciones que ya tienen algunos candidatos confirmados, como Leandro Santoro u Horacio Rodríguez Larreta, sorpresas a confirmarse como la postulación de la ex dirigente universitaria Lucille Levy por la UCR y a la espera de que dos potencias electorales, como el PRO y La Libertad Avanza (LLA), anuncien a sus candidatos o candidatas. Una de las X a despejar es qué va a hacer Ramiro Marra. "90% que juega", dicen.
Donde está todo frío es en el pan peronismo. Con casi todo el viejo UxP -hoy "Ahora Buenos Aires"- detrás de un Santoro entusiasmado con un triunfo -entusiasmo que tiene algo de asidero, según varias encuestas-, quedó por afuera el Movimiento Evita, que presentó a la justicia electoral porteña un sello propio, Justa, Libre y Soberana. También tiene candidato, Juan Manuel Abal Medina. Los teléfonos entre ambos sectores no suenan hace al menos dos semanas. Por la tensión que media entre ambos sectores, parece difícil que vayan a sonar.