LLA sin el espejo Cristina: un tablero dado vuelta y un recálculo del plan bonaerense
19 Junio de 2025 07.00
19 Junio de 2025 07.00
Hasta hace un mes, el Gobierno se preparaba para enfrentar al principal activo electoral de la oposición, con la chance latente de perder en ese escenario la provincia de Buenos Aires. Pero, a la vez, veían en la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner un tabique para el surgimiento de algo nuevo y potente que puede proyectarse más allá de las elecciones de este año. En ese cálculo, la vigencia de la expresidenta aletargaba el resurgimiento del peronismo detrás de una nueva referencia. Un corto plazo más complicado, pero un mediano y largo plazo más atractivo. La prisión domiciliaria y la inhabilitación política de la ex presidenta dio vuelta completamente ese tablero.
Ahora, con Cristina fuera de la cancha, La Libertad Avanza (LLA) potenció sus posibilidades de ganar la PBA, sobre todo si hace una buena diferencia en los municipios del norte y oeste del conurbano, al menos en los cálculos de la Casa Rosada. Pero detecta tierra fértil para la emergencia de una nueva referencia, que se posicione de cara a 2027. El riesgo de lo desconocido sobre la certidumbre de lo ya probado.
Esta lectura, la del Gobierno, es refractaria a la sensación térmica que hoy se mide en el peronismo. El kirchnerismo duro apuesta a que la prisión y la proscripción de Cristina, lejos de apagar su influencia, la agigante. Que el mito de Cristina presa sea incluso más fuerte que la Cristina candidata. En la urgencia, esto se verifica: el fallo de la Corte Suprema puso en stand by las rebeldías y todo gira en torno a CFK. Ricardo Quintela, Guillermo Moreno, Juan Grabois, todos pasaron a orbitar en ese sistema. La duda es hasta cuándo.
Para el Gobierno, ese microclima no es sostenible en el tiempo y sin una CFK al frente de las negociaciones y con el peso de su figura arriba de la mesa, aumentan las posibilidades de que el peronismo se fragmente. "Resuelta la domiciliaria, va a haber tendencia al rompimiento", dijo alguien que transita todos los días las oficinas del primer piso de la Casa Rosada.
En la hipótesis oficialista, el peronismo se prepara para una de las peores elecciones de su historia en la Provincia y los abrazos emocionados que hoy genera el tsunami CFK no durarán hasta octubre. Quizás, ni a septiembre. Ponen un ejemplo concreto: sin Cristina en la boleta, ¿los intendentes de la Tercera sección aceptarán un candidato de reemplazo designado desde el Instituto Patria? ¿Aceptarán sin chistar que la boleta la encabece Máximo Kirchner? Esa idea ya empezó a hacer ruido en muchas municipalidades del sur del conurbano. Y esas tensiones llegaron a oídos que habitan Balcarce 50.
"No es lo mismo plantarte contra Cristina que contra los delegados de Cristina", dicen en LLA. Ponen casos concretos, como el de Grabois, que siempre está dispuesto a presentar listas propias, pero nunca contra Cristina. El líder de Patria Grande fue de los más activos y presentes en la sede del PJ de Matheu 130. Pasó de militar la estrategia abstencionista, que le desactivaron inmediatamente, a posicionarse detrás de la unidad hasta que sangre. Veremos cuánto dura.
Uno de los casos más claros de dirigentes que pasaron de desafiar el reinado de Cristina a sumarse al plan de resistencia detrás de la figura de Cristina es el de Quintela. El gobernador de La Rioja dijo este miércoles que "la lista única es un deseo de todos" pero que "muchas veces es imposible" porque "el marco aspiracional de algunos compañeros puede exceder la voluntad de unidad de cada uno de nosotros". Ese marco aspiracional, ¿aumenta o retrocede sin la figura de CFK en una boleta como punto de partida, como referencia ordenadora? Otro interrogante para el futuro del peronismo con Cristina presa e imposibilitada de competir en elecciones.
"¿Saben por qué no me dejan competir? Porque saben que pierden." La frase, en la voz inconfundible de Cristina, resonó desde los altoparlantes de la Plaza de Mayo el miércoles por la tarde. Según los organizadores, la escucharon, ahí mismo, medio millón de personas.
La candidatura de la presidenta del PJ era tentadora para la escudería libertaria. El Gobierno tenía poco para perder allí, un resultado negativo en la Tercera sección electoral bonaerense era una píldora digerible y la posibilidad de ponerle a competir un candidato disruptivo, de usar el imán Cristina para darle visibilidad y conocimiento a una figura emergente de la tuitósfera libertaria, algún soldado divino de Las Fuerzas del Cielo, entusiasmaba mucho a al menos un vértice del triángulo de hierro: el que representa Santiago Caputo.
Esta foto se esfumó, no está más. Hoy, lo más probable, es que pongan a competir a alguna figura menor, que mida lo que mide el sello.
Si la elección en la PBA es la madre de todas las batallas, para el Gobierno la Primera sección electoral es la tía. Los armadores libertarios calculan que si ganan en el norte y oeste del conurbano por una buena diferencia, tendrán casi garantizado el triunfo a nivel provincial el 7 de septiembre.
El Gobierno aspira a ganar con comodidad, de mínima, cinco de las ocho secciones electorales bonaerenses: Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima y Octava. Ven también ganable, pero peleada, la Segunda, por la resistencia de los hermanos Passaglia -Santiago, intendente de San Nicolás, y su hermano Manuel, el antecesor en el cargo- al acuerdo entre LLA y el PRO. La Tercera, estadísticamente, es peronista y ganarla sería un verdadero batacazo. Por lo que la obsesión, hoy, es la Primera. Si allí consiguen el margen necesario para compensar los votos de la Tercera, imaginan el mapa de la PBA pintado de violeta la noche del primer domingo de septiembre.
Por eso, la búsqueda es un jugador fuerte y conocido. Tienen dos nombres en carpeta. Uno es el del diputado nacional del PRO, Diego Santilli, a quien deberían convencer para limitarse a una sección, después de haber sido precandidato a gobernador; el otro es el del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, uno de los primeros en sacarse el traje amarillo para engrosar las filas libertarias. "Él si tiene ganas", afirman.