Milei y Macri miden sus cartas, con los gobernadores atentos y las PASO amenazadas
25 Diciembre de 2024 10.43
25 Diciembre de 2024 10.43
Ninguno de los mensajes, directos o indirectos, en televisión o en redes sociales, descongeló el vínculo entre Javier Milei y Mauricio Macri y lo que más los une hoy es la desconfianza. Lo que eran cenas de camaradería mutaron a guerra fría. Más allá de los deseos públicos que ambos mostraron para unir a La Libertad Avanza (LLA) y el PRO para las elecciones del año próximo, en el oficialismo se convencen que el macrismo cuenta votos que ya son libertarios. En el macrismo, por su parte, siguen trabajando sobre la hipótesis de competir con una oferta electoral propia en 2025. En sus cálculos, la carta clave será la candidatura del expresidente a senador por la Ciudad de Buenos Aires. Los que más malestar muestran con el destrato del Presidente y su círculo íntimo, hasta se animan a fantasear un escenario: ¿Y si el Gobierno pierde con Macri en CABA y con Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires? Una forma de poner en valor el partido amarillo, aunque para nada descabellada.
Sorprendió Milei adelantando una amenaza con el ojo puesto en el año que viene. "Vamos juntos en todos lados o vamos separados", soltó. Macri tardó 24 horas en responder. Dijo estar "de acuerdo", pero planteó condiciones. Que sea "con todas las ideas sobre la mesa", que se cumpla "con la palabra como nosotros hicimos este año" y, "ante todo, cuidar la República". Esta última es la forma indirecta que eligió el presidente del PRO para decir lo que realmente quiere decir: Lijo, no.
En el entorno de Macri dicen que solo recogió el guante para no dejar el vacío de la no respuesta, pero que no ha cambiado nada. Uno de los colaboradores más cercanos del ingeniero lo grafica con dos escenas: "En febrero reunió a los presidentes del PRO de todo el país para pedirles que se acerquen a los referentes de LLA en sus provincias; en diciembre nos pidió avanzar en una oferta electoral propia, con listas propias". Algo cambió.
En el PRO, el escenario más realista, hoy, es ir separados de LLA. Esto es independiente de la colaboración que los bloques puedan seguir sosteniendo en el Congreso para lo que sea que impulse el Gobierno, un distanciamiento que Macri no se puede permitir: si en algún momento ordenara despegarse del oficialismo, dejaría en evidencia que no controla a más de la mitad de bancada amarilla en la Cámara de Diputados y a ningún senador o senadora, algo que se explicitó con la expulsión de Edgardo Kueider en la última sesión del año en la Cámara alta.
Pero lo que se disputan en Buenos Aires impacta, directo, en el resto de las provincias. Los gobernadores del PRO están buscando acuerdos con los armados libertarios de sus distritos, para no dividir el voto, por lo que la guerra de cúpulas les embarra la cancha. Lo mismo ocurre con los destratos de la Casa Rosada. Un armador macrista dice que su partido sigue teniendo estructura, muchas personas, militando y trabajando en cada provincia, y que esas bases se resienten cada vez que Milei los ningunea. "Nosotros buscamos acordar acá mientras el Presidente nos mea", sintetizó la fuente el problema en el interior.
La duda es siempre la misma: si el Gobierno necesita acordar con el PRO para sumar a sus votantes o si los dirigentes del PRO necesitan acordar con el Gobierno para correr atrás de sus votantes. Y las convicciones contrapuestas sobre esta disyuntiva son las que hoy ensanchan la grieta entre la derecha y la ultraderecha. "Si hablan del PRO es porque nos necesitan", dicen cerca de Macri. Pero las señales de la Casa Rosada parecen ser otras.
Para un hombre de Macri, desbordante de optimismo, no sería una sorpresa que LLA salga tercero en provincias como Santa Fe o Entre Ríos, detrás de oficialismos con vibras al extinto Juntos por el Cambio y de lo que sea que construya el peronismo, que viene de perder ambas provincias. Las encuestas también le dan bien a Unión por la Patria (UxP) en territorio bonaerense y estos días circuló una medición, de CB Consultora, que da a Macri arriba en la Ciudad. "¿Cómo van a sostener que son el 56% si pierden, en un mismo año, con Mauricio y con Cristina?", se preguntó el entusiasta.
En el PRO aseguran que no fueron sus usinas las que hicieron girar esa encuesta de CB, que da a Macri con la mayor intención de voto en CABA, casi en 28%, seguido por Manuel Adorni, con casi el 24% y, cerca, el diputado de UxP Leandro Santoro. "Tener a Mauricio a cuatro puntos de Adorni no son números que nos beneficien. Y tampoco el hipotético escenario de tercios", aclaró un hombre del PRO que participa de las reuniones más importantes del partido.
Lo que sí saben en el macrismo es que si se consolida esa foto y el acuerdo con LLA se desvanece, las chances de Macri candidato empezarán a crecer. Incluso, contra su propia voluntad: nadie lo ve con ganas de ocupar una banca en el Congreso. ¿Qué puede torcer los deseos del ex presidente? El riesgo concreto de perder la Ciudad.
Atento a ese riesgo, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, tiene previsto anunciar este viernes el desdoblamiento de las elecciones en su distrito y el envío de un proyecto para suspender o directamente eliminar las PASO.
La decisión del primo Jorge también pone en evidencia algo inocultable: la unanimidad en el PRO respecto a la necesidad y conveniencia de tener la carta de las primarias para dirimir diferencias y candidaturas ya no existe. Cada vez hay más voces, en charlas privadas o en reuniones partidarias, que marcan una contradicción entre la idea de competir con listas propias en 2025 y, a la vez, seguir resistiendo la eliminación de las PASO que impulsa el Gobierno y que miran con gusto todas las tribus del peronismo.
Esta semana, Guillermo Francos volvió a poner en agenda el deseo oficialista de que el Congreso derogue las PASO. Debería hacerlo, según el jefe de Gabinete, en extraordinarias en febrero o al inicio del período ordinario. Es curioso cómo en el Gobierno consideran un cambio de reglas inaceptable que la oposición modifique la ley que regula los DNU, pero no vea nada irracional en cambiar el sistema electoral a pocos meses de ir a las urnas. Cosas que pasan.