Otro poroteo brutal para la reforma laboral y un PJ desbordado, sin líder ni brújula
12 Febrero de 2026 14.58
12 Febrero de 2026 14.58
Según el informe oficial de la Secretaría de Trabajo, en noviembre de 2025 se perdieron 26.071 empleos registrados. Un puesto de trabajo que aporta al régimen previsional desapareció cada un minuto y medio. Si el cálculo se extiende a dos años atrás, a noviembre de 2023, la cuenta da un empleo menos cada tres minutos y medio. En la primera mitad del mandato de Javier Milei se perdieron cuatro veces más trabajos registrados que en la de Alberto Fernández, atravesada por la pandemia y la crisis global del capitalismo más grande de los últimos cien años.
En ese contexto, el Senado aprobó con amplia mayoría una reforma laboral que contiene, entre otros componentes, un abaratamiento del despido para empleadores y el financiamiento de esas indemnizaciones con recursos que tienen como destino hoy el mega deficitario sistema previsional. El Gobierno quiere que la ley tenga sanción definitiva antes de que el Presidente inaugure las sesiones ordinarias, el 1 de marzo.
El escenario asoma favorable para los responsables de cumplirle el deseo a Milei. Solo la proyección en espejo de los votos aportados por cada fuerza y cada gobernador daría 131 bancas a favor de la reforma, dos más de las necesarias para el quórum y su aprobación. Esto, claro está, sin ausencias, sin fracturas y sin aviones con desperfectos técnicos en el aeropuerto de alguna provincia que deje a algún diputado imposibilitado de dar el presente. Nada extraordinario, suele pasar.
Ese cálculo, a priori, se queda corto: La Libertad Avanza (LLA) puede sumar socios para la ley laboral hasta quedar cerca de los 140 votos. Sobre ese piso de 131, con algunas pocas baldosas endebles -¿todos los cordobeses van a votar igual que la senadora Alejandra Vigo?-, el oficialismo cuenta dos votos más del MID de Oscar Zago; el de la ex vicegobernadora de Santa Fe, Gisela Scaglia; y otros dos sanjuaninos, alineados con el gobernador Marcelo Orrego. Descuentan el acompañamiento de la radical Karina Banfi y de dos ex PRO: José Nuñez y Sergio Capozzi. Ocho votos extra sobre el espejo del Senado. Un total de 139, por ahora hipotéticos. O soñados.
La resistencia a la reforma laboral, en cambio, está lejos de ser una amenaza para la ley que diseñó Federico Sturzenegger junto a los estudios de abogados más importantes del mundo empresarial y que motorizó, como agenda propia, Patricia Bullrich en el Senado. Hoy tendría 109 votos consolidados para el rechazo. Ni cosquillas.
A ese número llegan sumando 93 bancas de Unión por la Patria (UxP), tres de los disidentes catamarqueños de Raúl Jalil, cuatro de la izquierda, dos socialistas de Santa Fe, un peronista de San Luis, dos de la Coalición Cívica-ARI más los votos de Miguel Pichetto, Nicolás Massot, Natalia de la Sota y el sindicalista petrolero Jorge "Loma" Ávila.
Este bloque antireforma puede crecer con cinco votos radicales de Provincias Unidas (PU) -Martín Lousteau, Pablo Juliano, Mariana Coletta, Jorge Rizotti y María Inés Zigarán-, lo que lo dejaría en 114. Lejísimos.
Esto deja apenas cuatro dudas. Todos exmiembros de la bancada de LLA, que se fueron dando un portazo contra la conducción de Martín Menem. Entre ellas, Marcela Pagano, con monobloque, y Lourdes Arrieta, integrada en forma no vinculante a PU. Los dos restantes son los integrantes del bloque País Federal: Claudio Álvarez y Gerardo González.
El olfato de un conocedor de su comportamiento los ubica más cerca del rechazo. "Esta ley se transformó en una discusión bipolar: es en contra de Milei o a favor de Milei. Y no los veo votando a favor de Milei", describió la fuente. Igualmente, con estos números, no serían ya votos decisivos.
No hay que descartar tampoco que surjan, durante el debate, algún voto positivo o negativo que se convierta en abstención o ausencia.
Tan derrotista es el horizonte que se le dibuja a la oposición que el objetivo hoy es intentar arruinarle la fiesta al presidente y evitar que la reforma laboral sea ley antes del 1 de marzo. Para eso, están midiendo sus posibilidades a partir de la integración de las dos comisiones que deberán discutirla: la de Presupuesto y la de Legislación Laboral.
La idea del oficialismo es apurar el trámite, que la semana próxima se firme dictamen y que la última semana de febrero llegue al recinto. Eso es exactamente lo que quieren los Milei, Javier y Karina.
La votación en el Senado cristalizó la crisis brutal que atraviesa el peronismo, con el bloque más chico de su historia en la Cámara alta y con la menor cantidad de provincias gobernadas por peronistas que se recuerde. Eso llevó a que los votos de cinco de esas jurisdicciones se contabilicen a favor de la reforma laboral: Córdoba, Salta, Neuquén, Misiones y Corrientes.
"Ya no es que no gobernamos: no somos ni la primera oposición", se lamentó un operador de los que gastan zapatos en los pasillos y escaleras del Congreso.
Al menos tres de esas cinco (Córdoba, Salta y Misiones) están gobernadas por espacios de raigambre peronista, pero que han construido marcas provincialistas para despegarse de los mandatos de la conducción central que atiende en Buenos Aires. En Neuquén, la irrupción libertaria y el espacio heterogéneo que hizo gobernador a Rolando "Rolo" Figueroa rompió la división histórica: siempre fue 2-1 o 1-2 entre el peronismo y el Movimiento Popular Neuquino (MPN). Y en Corrientes la banca peronista la comercia Carlos "Camau" Espínola, un camaleón que cotiza su voto en oro.
La contracara son Santa Cruz y Santiago del Estero: las únicas provincias cuyos tres representantes en el Senado votaron en contra de la reforma.
El peronismo se enfrenta este jueves a mostrar algunas grietas en la Cámara de Diputados, si es que la sesión llega a discutir el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, como está estipulado. Hubo reunión de bloque y las diferencias que se conocían en la previa, solo se agigantaron.
Los sectores más vinculados al gremialismo van a votar en contra del acuerdo, pero voces potentes del bloque hicieron una defensa estratégica de acompañar el documento que pone en consideración el Poder Ejecutivo. "No podemos estar en contra de Lula", deslizó un diputado con larga trayectoria legislativa y ejecutiva. Otra voz, en este caso femenina, aportó otro enfoque: "No podemos estar en contra del libre comercio con Estados Unidos y en contra del libre comercio con Europa".
Del otro lado quedaron las posiciones de dos ex cancilleres, como Jorge Taiana y Santiago Cafiero. Y detrás de ellos, la resistencia más férrea la encarna el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. El riesgo que señalan es que Brasil impulsa el acuerdo porque hizo un gran acuerdo para la industria automotriz, pero que los cupos para los bienes primarios que puede colocar Argentina son reducidos y en competencia fuerte, incluso con socios regionales.
También se dijo que la guerra global de aranceles está dejando sin mercado a muchos productos, que buscarán grietas para filtrarse. "Y este acuerdo, para muchos de esos productos no son una grieta: son un ventanal", aportó un diputado de UxP.
Donde también podría encontrar una minigrieta el peronismo es en la votación del régimen penal juvenil, que debate Diputados este jueves. El conteo previo adelanta un rechazo unificado al tratamiento de la ley en general, más allá de que el Frente Renovador de Sergio Massa presentó un dictamen propio, que incluye la baja en la edad de imputabilidad a los 14 años, lo mismo que la propuesta consensuada con el oficialismo. Aunque la especulación es que algún voto massista se diferencie cuando llegue la discusión en particular del artículo para bajar la edad a los 14.