¿Qué pasó en Santa Fe?: las 5 claves para entender la rebelión policial
11 Febrero de 2026 15.00
11 Febrero de 2026 15.00
Santa Fe vive días de alta tensión por las protestas de efectivos policiales, que incluyen quemas de gomas, bloqueos a la Unidad Regional II, sirenazos y concentraciones en Rosario y otras ciudades. El reclamo combina demandas salariales con el pedido por condiciones laborales y el malestar acumulado tras años de exposición a la violencia narco en Rosario.
El gobierno de Maximiliano Pullaro anunció mejoras económicas, atención psicológica reforzada y transporte gratuito, entre otras medidas, pero los agentes autoconvocados esperan que se concrete con un Decreto del propio gobernador.
El punto de quiebre ocurrió con el suicidio de un suboficial de 32 años en la Jefatura de Policía de Rosario que había estado con licencia psiquiátrica. Este episodio visibilizó una crisis de salud mental en la fuerza, que registra otros casos con el mismo desenlace. El hecho transformó un duelo en una protesta masiva, con familiares y compañeros que exigían atención psicológica adecuada y protocolos de contención.
Los agentes denuncian haberes insuficientes frente a la inflación. Un ingresante cobra entre $800 mil y $900 mil pesos de bolsillo. Esto los obliga a depender de horas extras adicionales para llegar a fin de mes, lo que les genera endeudamiento crónico y jornadas exhaustivas con escaso descanso. Los manifestantes reclaman una recomposición del básico que impacte en esos adicionales y jubilaciones y que supere la canasta familiar.
A fines de 2025, un fraude millonario en cargas de combustible para patrulleros derivó en detenciones de altos mandos, incluyendo exjefes de la Unidad Regional II de Rosario. La Justicia imputó a más de una decena de policías por "cargas ficticias" y desvío de fondos destinados a la operatividad. Este caso profundizó el resentimiento de la tropa, que ve cómo superiores enfrentan acusaciones de corrupción mientras los agentes de calle lidian con recursos escasos y salarios bajos. Desde el Gobierno creen que muchos miembros de la fuerza allegados a los policías detenidos son los que fogonearon el conflicto desde la puerta de la Unidad Regional II.
Gran parte del personal operativo en Rosario y Santa Fe capital proviene de departamentos del norte, como Vera, General Obligado o 9 de Julio, distancias que pueden superar los 500 kilómetros. Los traslados implican gastos elevados en transporte, alojamiento precario y semanas alejados de las familias. Muchos agentes se ven obligados a "hacer dedo" en rutas o pagar hospedaje de su bolsillo, lo que consume una porción significativa del salario. El reclamo incluye transporte gratuito ampliado y hospedaje digno en las grandes urbes.
En los últimos años, la Policía de Santa Fe enfrentó una ola de violencia narco sin precedentes en Rosario, con operativos de alto riesgo y patrullajes que lograron resultados históricos en reducción de homicidios. Sin embargo, los agentes denuncian desgaste físico y psicológico no compensado: jornadas extenuantes, estrés postraumático y falta de reconocimiento económico. Exigen adicionales por exposición al riesgo y un régimen que valore el esfuerzo desplegado en la lucha contra el crimen organizado.