Bloque de diputados de La Libertad Avanza
Bloque de diputados de La Libertad Avanza — Cámara de Diputados

El bloque de diputados de La Libertad Avanza (LLA) se tomó casi dos semanas de descanso para intentar dejar atrás la crisis interna que casi los rompe. Paradoja del bloque que denosta los privilegios: vacaciones desde fines de la semana pasada y hasta el miércoles posterior al fin de semana más largo del mundo, a tres meses y medio de asumir y a la espera de la versión pocket de la ley bases, que entraría oficialmente la semana que viene. La decisión se tomó después del fallido golpe interno contra el presidente del bloque, Oscar Zago. Un grupo minoritario armó una reunión para derrocarlo, impulsando como reemplazo a Gabriel Bornoroni, pero con la idea final de poner en su lugar a José Luis Espert. Los rebeldes creían contar con el aval de Karina Milei y "los Menem": Martín, el presidente de la Cámara de Diputados -que como gesto les habilitó el Salón Blanco-, y Eduardo 'Lule', el asesor que vive el minuto a minuto junto a la secretaria general y hermana del Presidente. Cuando llegó el momento de poner los fierros arriba de la mesa, el paraguas de Karina y los Menem se cerró, pero se la jugaron igual. Ni el fracaso de la ley ómnibus de febrero les enseñó una regla básica del Congreso: no llegar a una votación sin tener, al menos, un escenario de paridad en el poroteo. Terminaron siendo ocho diputados contra 25 que respaldaron a Zago, en un bloque de 41. Los que quedaron más expuestos fueron los cabecillas de la rebelión: Santiago Santurio y Nicolás Mayoraz.

La casta anti casta. 

Varios legisladores libertarios se irán de viaje. Algunos, los de más experiencia en la política, temen que una filtración vuelva a hacer mella en el punto más débil, hasta acá, de la gestión de Javier MIlei: los anti casta que, siempre siguiendo la narrativa oficial, se comportan como casta. Lo que ocurrió con las dietas en el Congreso y con los salarios en el Poder Ejecutivo hizo un agujero en el casco del barco libertario. "Ojalá no tengamos un (Damián) Arabia", deslizó un legislador oficialista, recordando lo caro que pagó el diputado del PRO su viaje a Venecia. La orden bajó clara: viajes si; redes sociales, no.

Los ángeles de Javier.

La rebelión en el bloque la frenó la diputada Lilia Lemoine. Mientras ardía la discusión de su bloque, le escribió al presidente para saber si él estaba de acuerdo con la remoción de Zago. Milei le respondió que no sabía nada y que, para él, el presidente de su bloque era Zago. La cosplayer se levantó de la silla con el celular en la mano y le mostró el chat presidencial al resto. En el bloque dicen que tener a Milei a tiro de Whatsapp es un privilegio del que gozan muy pocos en el bloque. Además de Lemoine, tienen línea directa Marcela Pagano y Juliana Santillán. No muchos ni muchas más. El resto debe apelar a intermediarios para acceder al círculo presidencial.

Bertie no necesita a nadie.

Las diputadas con acceso al Presidente no son las únicas que despiertan algún tipo de celo en el resto del bloque. Otro es Alberto Benegas Lynch nieto, vulgarmente conocido como Bertie, célebre por sugerir en campaña la privatización del mar. Sus ausencias en reuniones de comisión, de bloque y de otros compromisos al que sí deben asistir sus colegas caen mal en muchos de sus compañeros y compañeras de bloque. Un dato curioso, es que el hijo del libertario que Milei admira como a un prócer no nombró ni un solo asesor ni tiene contrato alguno en su despacho. Así lo confirmó a Corta el propio Bertie. "Yo tengo seis asesores y los hago laburar todo el día, porque yo sí laburo", soltó con sorna un compañero de bancada.

Posse no quiere preguntas.

Tarde o temprano, Nicolás Posse deberá cumplir con el artículo 101 de la Constitución, el que obliga al jefe de Gabinete a ir una vez por mes al Congreso para informar sobre la marcha del gobierno. Ese mandato no le hace ninguna gracia. Solo quiere ir, hablar e irse, sin responder preguntas. Para eso, lo que evalúan es la reinterpretación del 101. Cuando se redactó, en la reforma de 1994, el acceso público a los datos de gestión era ínfimo. Ni internet había. Por esto, los constituyentes le asignaron a la Jefatura de Gabinete la responsabilidad de informarle a los legisladores todo lo que necesitaran saber sobre la administración pública. Eso, según la estrategia que le están diseñando a Posse para darle el gusto, ya no sería necesario. ¿Qué es lo que quieren hacer? Seguir respondiendo los infinitos cuestionarios que se envían a Jefatura, pero que el jefe de Gabinete brinde un informe sin un ida y vuelta con el recinto. Sin preguntas, ni intervenciones, ni extensos alegatos. No quiere escuchar a nadie. La oferta incluiría otro ítem, que es la participación mensual de Posse en una reunión cerrada con todos los presidentes de bloque. 

¿Ya llegamos a la India?

Otro que se tomó vacaciones es Horacio Rodríguez Larreta, que está en la India. Dejó a su círculo de colaboradores -en su lenguaje, el "equipo"- en sus nuevas oficinas de Figueroa Alcorta y Ortiz de Ocampo, al que monitorea desde el otro lado del planeta. Hace correr la idea de ser candidato el año que viene en la Ciudad. Dice que lo será "si es necesario". ¿Qué o quién determinará si es necesario que se postule? Solo él lo sabe. Mira con recelo la gestión de Jorge Macri en el Gobierno de la Ciudad. Cree que, si la gestión del primo de Mauricio sigue así, hará que la gente lo extrañe. En su armado descartan por ahora una nueva marca electoral. "Es imposible despegar a Horacio del PRO", piensan, aunque el ex jefe de Gobierno esté completamente afuera del partido, copado ahora por los halcones. Cuando mira al futuro inmediato, lo que ve es el PROLLA (PRO+LLA). Salvo una catástrofe económica de Milei que obligue a Mauricio Macri a intentar un volantazo para despegarse, cerrarán ese pacto. Si el PROLLA llega sólido a 2025, las proyecciones indican que ganarán en CABA y que la lucha será por el segundo lugar, para meter un senador nacional. Una banca en el Senado que podrían disputar, nada más y nada menos, que Larreta y Martín Lousteau. ¿O buscarán una fórmula que les sirva a los dos para formalizar la alianza que, de manera extra oficial, sellaron en 2023?

Fórmula sí; ley, no.

Publicado el decreto que ata la evolución de las jubilaciones a la inflación, la decisión de la Casa Rosada es que no haya ley. O, al menos, evitar que la oposición les imponga un esquema de actualización distinto, con una mayoría parlamentaria que no incluya a LLA. En el bloque de Miguel Pichetto, es la Coalición Cívica la que sigue presionando para que la fórmula se rija por una ley, pero entre su propuesta y el DNU de Milei las diferencias son menores: solo difieren entre el 12,5% extra por la pérdida del empalme que fijó el Ejecutivo y el 20,6% que preveía el proyecto lilito. Si el Ejecutivo no mejora ese porcentaje, buscarán negociarlo en el trámite de la Ley Bases; y si el oficialismo no incluye la fórmula en el paquete, pujarán por incluirlo. Verán hasta dónde les da la fuerza. En LLA tienen claro que el dique de contención para una avanzada opositora es la Comisión de Presupuesto que preside Espert. Menem solo habilitó la Comisión de Previsión y Seguridad Social y el fanático de la cárcel y la bala tiene la orden de dilatar todo lo posible el tránsito por su comisión. "Reunión plenaria -es decir, de ambas comisiones a la vez- para un dictamen conjunto no va a existir", confió una fuente parlamentaria libertaria.

Wanchope De Loredo.

Por fuera de la oposición más dura, el sector que ahora más presiona por una fórmula jubilatoria y un empalme menos gravoso para los jubilados y jubiladas es el radicalismo. Es el final de una película que empezó el 13 de marzo, cuando un acuerdo entre Hacemos Coalición Federal (HCF) y Unión por la Patria (UxP) intentó forzar una sesión para votar un emplazamiento a comisiones para acelerar la discusión de 16 proyectos de fórmula jubilatoria que dormían en la Cámara de Diputados. Por un boicot de gobernadores y vuelos postergados por las condiciones climáticas, la sesión quedó a tres bancas de llegar al quórum y se cayó. Hubo un tercer factor para frustrar la sesión: el presidente del bloque de la UCR, Rodrigo de Loredo, convenció a un grupo de legisladores de su bloque de no bajar al recinto, blandiendo un compromiso de Menem de habilitar el tratamiento en comisiones de las fórmulas pendientes de discusión. No solo logró que no se pueda sesionar -solo bajaron cinco radicales, conducidos por Facundo Manes-, sino que consiguió la presidencia de la comisión de Previsión y Seguridad Social para el radicalismo. Con lo que no contaba De Loredo era con que Menem solo iba a reunir a una comisión, consiguiendo con eso diferir por semanas y semanas cualquier posibilidad de que la oposición negocie un proyecto de fórmula propia. Si la bancada radical ya es un rejunte de tribus que se vinculan desde el reproche, esa movida de De Loredo todavía sigue latente. Acusan al cordobés de plegarlos -otra vez- a la estrategia del PRO y LLA, quedando afuera de una sesión con agenda para los jubilados, y ahora obligados a combatir un DNU. Es decir, pelear contra un hecho consumado. "Es como Wanchope Ábila", bromeó un correligionario de De Loredo, "está siempre en off side".