Barrios populares: estudiantes y familias responden para qué sirve la escuela

13 Abril de 2026 09.00

La escuela y el progreso social. — Télam.

Una investigación de Fundar y el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) sobre el rol de la escuela en la vida de chicos de barrios populares mostró que su vínculo con ella se deterioró en los últimos años, pero su rol social se expandió.

Por qué importa.

Muchas instituciones distribuyen alimentos, median en conflictos familiares, consiguen turnos médicos y detectan situaciones de abuso y violencia. 

Los números. 

El 42% de los jóvenes encuestados de entre 19 y 24 años abandonaron la escuela. De ese porcentaje, el 59% tiene sobreedad. "La idea de ir a la escuela para aprender y mejorar un futuro se está modificando en los barrios. Los chicos no se imaginan un futuro, entienden que, estudien o no estudien, su vida va a ser la misma", explica una docente que formó parte del relevo. 

Además, dentro del aula, lo que profundiza las diferencias entre los alumnos no es su rendimiento escolar, sino las condiciones de vida. El 52% de los jóvenes encuestados reportó sufrir ansiedad y el 37% depresión. El 51% dijo que la mayoría de sus amigos consume drogas y el 15% reconoció ser o haber sido adicto.

A su vez, la encuesta muestra que el 43% de los jóvenes menores de 18 años ya aportan ingresos al hogar. No sólo para reducir su dependencia de la familia sino para contribuir al mantenimiento de la casa. Asimismo, en muchos casos también colaboran con horas de trabajo no remunerado en el cuidado de los hermanos. El 15% de las madres declaró que los hermanos mayores son el segundo responsable de cuidado en su familia, y la cifra se eleva al 56% en el caso de los hogares monoparentales.

Esta carga en el cuidado recae, principalmente, en las jóvenes mujeres de la familia, y esto se traduce en ausentismo escolar. El 68% de los jóvenes declaró haber faltado a la escuela al menos una vez en las últimas dos semanas, y de ese grupo el 27% lo hizo para cuidar a un familiar.

El estudio y el progreso social. 

Los testimonios de los docentes coinciden en que los jóvenes que sostienen una narrativa de progreso social son mas propensos a terminar sus estudios y valoran más la experiencia escolar que quienes no lo hacen. Esta tendencia se apoya en mejores experiencias familiares, menos trabajo temprano, más participación en espacios institucionales de sociabilidad, menos consumo problemático y menor cercanía con actividades delictivas. 

Sin embargo, los maestros ven que el vínculo entre los alumnos y la escuela es frágil. Una directora estimó que solo el 40% de sus estudiantes tiene un proyecto de vida vinculado al estudio al terminar la secundaria. Gabriela, una docente, señala: "La idea de ir a la escuela para aprender y mejorar un futuro se está modificando en los barrios, los chicos no se imaginan un futuro, entienden que, estudien o no estudien, su vida va a ser la misma".

El rol social de la escuela.

Pese a los índices altos de abandono, los testimonios resaltan que la escuela sigue siendo la alternativa a "la esquina" y ahí radica su valor en tanto espacio de sociabilidad.

Para los docentes, la escuela a veces es "el único lugar en el que pueden ser niños o adolescentes", donde "pueden hablar y organizar su experiencia de vida" y escapar de contextos violentos.

Las familias la ven como un soporte imprescindible para la crianza. Garantiza que sus hijos "no andan en la calle", organiza su tiempo y les permite disponer del que necesitan para obtener ingresos o cuidar a otros menores. 

etiquetas
CIAS educacion Fundar