"Safaris humanos" en Sarajevo: la denuncia de la Justicia italiana
13 Noviembre de 2025 17.50
13 Noviembre de 2025 17.50
En Italia denunciaron la existencia de "safaris humanos" en Sarajevo, Bosnia, durante la década de los noventa. Ciudadanos italianos pagaban dinero para viajar al país vecino y dispararles a civiles desde las colinas.
La Fiscalía de Milán inició una investigación sobre un presunto caso de homicidio voluntario con agravantes de crueldad y motivos abyectos, relacionado con la guerra de Bosnia. Según revelaron medios italianos, algunos ciudadanos de ese país habrían pagado grandes sumas de dinero para viajar a Sarajevo durante el asedio (1992-1996) y disparar contra civiles desde las colinas, en lo que se describe como una especie de "safari humano". Se estima que más de 11.000 personas murieron en esa zona, conocida como la avenida de los francotiradores.
Según las primeras hipótesis, los participantes eran civiles italianos cercanos a círculos políticos de extrema derecha y aficionados a las armas. Se estima que pagaban entre 80.000 y 100.000 euros por participar en estos viajes, y las sumas eran mayores si las víctimas eran niños.
Entre los involucrados se mencionan empresarios y residentes de Milán, Turín y Trieste, quienes usaban vuelos de la compañía serbia Aviogenex para llegar a Belgrado y luego trasladarse a la zona del conflicto.
La denuncia la presentó el periodista y escritor Ezio Gavazzeni, respaldado por el exjuez Guido Salvini y la exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic.
Gavazzeni afirma haber reunido información sobre el caso durante años, y agregó que se inspiró en el documental Sarajevo Safari (2023), del director esloveno Miran Zupanic. En dicha pieza se abordan las sospechas sobre extranjeros que pagaban para matar civiles. La justicia bosnia archivó el caso por dificultades internas, y Serbia lo consideró un rumor, por lo que el denunciante decidió llevar el caso ante la justicia italiana.
El fiscal Alessandro Gobbis tiene con una lista de posibles testigos, entre ellos un agente de inteligencia bosnio que asegura que los servicios secretos italianos conocían estos hechos desde 1993. Las autoridades bosnias, a través del cónsul en Milán, Dag Dumrukcic, expresaron su plena colaboración y manifestaron su interés en esclarecer este episodio.