La delgada línea del 35, el karma del león-meme y los dos sueldos perdidos en la era M
22 de octubre de 2025 - 18.07
22 de octubre de 2025 - 18.07
El encumbrado asesor le pone un número. "Si sacamos 35 puntos, el lunes habrá país; si sacamos menos, no sé". Más allá del humor tremendista, acorde al clima en el que el Gobierno libertario llega a la primera elección nacional en la que defenderá sus porotos como oficialismo, el umbral numérico no es caprichoso ni aislado. Esa línea divisoria goza de amplio consenso en la Casa Rosada. A un lado del 35, la supervivencia, la revalidación y el piso de negociación para la gobernabilidad post 26-O; al otro, un abismo cuya profundidad la marcará cuán cerca o cuán lejos esté la sumatoria nacional de todas las boletas de La Libertad Avanza (LLA) de los 30 puntos que pusieron a Javier Milei en el ballotage de 2023.
Hay otras dos miradas que transitan los, por estas horas, afiebrados pensamientos en el Gobierno. Una, es que con una victoria por al menos un voto, se salvarán las papas, habrá 2026; la otra, es que el verdadero escrutinio no lo hará INDRA el domingo ni la Justicia electoral en los días subsiguientes, sino que el resultado lo mostrarán los bancos y los tableros de la city porteña el lunes a las 10 de la mañana.
Tras una serie de consultas con fuentes del Gobierno, podrían identificarse cuatro resultados posibles este domingo para el oficialismo.
En el escenario 1, LLA saca 35 puntos o más, se posiciona dos o tres puntos arriba del peronismo y consigue un triunfo que no depende de ninguna sumatoria maniquea para explicarla. Con eso, entienden, habrán mejorado el piso duro de Milei de 30 puntos y mostrarán que LLA, incluso en un clima híper adverso y después del ajuste más grande en la historia de la humanidad y de otras especies también, es una fuerza que garantiza, de mínima, su presencia en un ballotage futuro.
En el escenario 2, LLA gana pero por un margen ínfimo sobre el peronismo. Esto deja al Gobierno en pie, pero en condiciones de debilidad para negociar la gobernabilidad para la segunda mitad del mandato.
En el escenario 3, LLA pierde ajustadamente contra el peronismo pero alcanzando un tercio de los votos. Un resultado muy malo que dejará al Gobierno a merced de los Estados Unidos y de un pacto de gobernabilidad difícil de negociar.
En el escenario 4, LLA sufre una derrota clara e imposible de relativizar, con una sumatoria asimilable a los 29/30 puntos que obtuvo Milei en 2023. Este resultado es un escenario de game over.
Datos reales, paraguas o cábala, las expectativas en los búnkers de las dos fuerzas que polarizan la elección están espejadas.
En LLA, dicen que su tendencia en los últimos días es al alza, pero que corren todavía por detrás del peronismo. Es decir, una perspectiva de escenario 3; en el comando central de Fuerza Patria (FP), por el contrario, ven una foto de muchísima paridad, pero con LLA algún puntito por encima. Un escenario 2.
A lo que sí ya renunció el Gobierno es a un resultado que les permita recuperar la energía que alimentó al presidente, al menos hasta mayo de este año. Como dijo Facundo Nejamkis, el director de Opina Argentina, en una entrevista televisiva: "La etapa de la 'domada' terminó". "Te das cuenta en la estética, la iconografía, lo que pasa en las redes. El dibujo del león gigante, las ratas. Todo eso desapareció porque no hay quien lo sostenga", completó.
Este cambio de clima en redes, la comunidad en la que se regodeaba Milei cuando iba a la televisión a chapear likes, lo viene mostrando el informe mensual que desarrolla la consultora Ad Hoc. En una pendiente constante, el impacto de las acciones del Presidente en X fue perdiendo fuerza y, a la vez, lo que sí creció fueron las menciones negativas. Solo en el último mes mejoró apenas el deterioro.
Milei pasó de una imagen casi faraónica a ser el de los dedos en versión air guitar que balbucea respuestas sobre la situación económica que lejos de mejorar, empeora. Sin el espaldarazo de la novedad, de lo exótico, y golpeado por los resultados del ajuste sin recuperación, llegando a las elecciones en una manifiesta recesión, el Milei que gobernaba la agenda más por su impronta que por sus skills de gestión se diluyó. El experto en crecimiento con o sin dinero que fue a pedirle la escupidera primero al FMI y, después, a Donald Trump, mientras rebela una alegría casi infantil por haber ocupado el mismo cuarto que alguna vez usaron De Gaulle o Churchill o por quedarse con un fibrón de la Casa Blanca, difiere kilométricamente del líder que no venía a guiar corderos sino a despertar leones. Milei pasó de león a meme. Y nadie quiere ser gobernado por un meme.
La desfavorable expectativa para las elecciones del domingo le adelantaron al presidente los movimientos en el gabinete. Este miércoles se confirmó la renuncia de Gerardo Werthein, algo que se sabía desde el domingo. Previendo un ascenso de Santiago Caputo en el poder interno, el hasta hoy canciller entendió que los ataques de Las Fuerzas del Cielo en redes eran una invitación indirecta del enfant terrible a irse antes de que lo echen.
Esta semana fue una catarata de versiones respecto al futuro gabinete, con otra salida prácticamente confirmada: la de Mariano Cúneo Libarona. Al ministro de Justicia le achacan altos grados de ineficiencia para conseguir que, al menos, la justicia federal le atienda el teléfono a algún operador oficial.
"Somos el único gobierno que no opera en la justicia, el colmo del institucionalismo", bromeó un operador que atiende en el primer piso de la Casa Rosada. "Necesitamos un ministro que cuando le preguntes por Comodoro Py no tenga que googlear", sumó otro. La bronca tiende a ponerse creativa cuando en el aire se empieza a sentir el olor a cala.
Es tan paradójico lo que pasa con la conformación del futuro gabinete que en la mesa chica del Gobierno se dan sociedades inéditas y hasta contrapuestas. Por un lado, Caputo y Guillermo Francos coinciden en que, sea cual sea el resultado, se terminó la era de orinar sobre los aliados y abrirle a los más confiables lugares en la gestión, a contra mano del purismo que insiste en sostener Karina Milei. Por el otro, el monotributista más poderoso del país busca crear una pared con la hermana presidencial para que, si se abre el gabinete, no sea para pintarlo de amarillo, como pretende el jefe de Gabinete.
En ese circuito de rumores en el que todos ponen sus porotos, alguien sugirió un enroque. En ese plan, Cristian Ritondo asumiría la presidencia de la Cámara de Diputados, como quiere Caputo, y Martín Menem reemplazaría a Manuel Adorni en la vocería presidencial, rescatado por Karina para tenerlo cerca, en Casa Rosada. En el Congreso dicen que eso no es una versión sino una "operación" y que Menem seguirá en su cargo, revalidado por la mayoría del recinto. Ver para creer.
La consultora Equilibra, que comandan Martín Rapetti y Diego Bossio, le encontraron una mirada económica a la brutal caída de imagen, apoyo y expectativas que detectaron todas las encuestadoras en los últimos cinco o seis meses. El dato que surge del trabajo que llamaron "La raíz del desencanto" es que en los primeros 20 meses de gestión de Milei, los "asalariados privados y públicos registrados, y jubilados sufrieron, en promedio, una pérdida acumulada equivalente a dos meses de ingresos". Dicho de otro modo: "Durante los primeros 20 meses de la gestión Milei, resignaron el equivalente a 2,1 meses de ingresos". Fue, dicho de otro modo, como trabajar dos meses sin cobrar.

Según este estudio, a la caída brutal de ingresos le siguió una recuperación que se detuvo antes de, siquiera, llegar a los niveles previos a esa caída inicial. Y ahí se estancó. Puesto en los términos que alguna vez acuñó el Presidente, en los ingresos no hubo recuperación como "pedo de buzo" sino un rebote parcial y un posterior congelamiento de ingresos. Que con una inflación endógena muy por debajo de la heredada, pero consolidada en 2% mensual, esmerila mes a mes los ingresos familiares. Ahí se podría encontrar, al menos una parte, a la falta de entusiasmo con el Gobierno.
Un dato más, de este informe, que le hubiera venido bien a los constructores de la campaña de LLA en la provincia de Buenos Aires antes de la catástrofe electoral del 7 de septiembre: "La pérdida de ingresos fue mayor en el conurbano bonaerense que en el interior del país".