Javier Milei frente al estrado de la Cámara de Diputados en la apertura de sesiones
Javier Milei frente al estrado de la Cámara de Diputados en la apertura de sesiones — Foto: Victoria Gesualdi (Télam)

El presidente Javier Milei dio el viernes pasado su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso y, tras 1 hora y 10 minutos de lectura sobre postulados económicos de la escuela austríaca que ya había recitado en sus viajes a Davos y a Estados Unidos, abrió una puerta hacia el diálogo político que se había obturado en las últimas semanas por sus diversos enfrentamientos públicos.

Lo más importante.

La clave del evento fue el llamado al "Pacto de Mayo" para pasar la página de las "rencillas generadas en el pasado", siendo ese pasado la discusión por la Ley Ómnibus y otros cruces sucedidos en estos escasos 83 días de gestión. Lo más llamativo de esta convocatoria para el 25 de mayo en Córdoba fue:

  • La precocidad de una apelación presidencial al acuerdo nacional, una figura que en Argentina ha estado siempre emparentada a los momentos de debilidad de los gobiernos. El último ejemplo de una llamada de este tipo (y que fracasó) fue la que emitió Alberto Fernández después de que el Frente de Todos pierda las primarias de las legislativas de 2021 por 10 puntos y se le implosione su alianza de Gobierno en una interna a cielo abierto con su vicepresidenta. 
  • La elección de Córdoba como sede. Oficiaría de anfitrión Martín Llaryora, el gobernador con el que Milei sostiene uno de sus más fuertes ataques públicos. También es cierto que, en el imaginario de la política porteña, Córdoba es el lugar en el que reside buena parte del capital político de Mauricio Macri. De hecho, Macri ya lo había mandado a Milei a cerrar campaña allí para recolectar sus votos antes del ballotage. El mensaje penetró para que el candidato libertario resigne su costumbre de recibir la veda en el Movistar Arena y persista en él, hasta hoy, una idea: al macrismo hay que ir a buscarlo a Córdoba.
  • El pesimismo que el presidente le imprimió a su propia convocatoria. "Tengo muy pocas esperanzas y no creo que acepten venir porque son la casta corrupta que no quiere perder sus privilegios" es, quizás, la manera menos atractiva de encarar cualquier invitación, ya sea a una mesa de diálogo para un acuerdo nacional o a un cumpleaños.
  • La condición: aprobar la Ley Bases. Es decir, coloca como llave de ese encuentro convocado por él mismo a un proyecto que va más allá de los puntos que se intentan consensuar y que tuvo fragmentos ya rechazados hace tan solo tres semanas. Será esa cuestión, más que el contenido del pretendido consenso, el que encontrará mayores dificultades para que el Pacto de Mayo pueda cristalizarse.
  • La ofrenda: el alivio fiscal. Un reclamo constante de todas las provincias con el que Milei intentará hacer más votable la reversión de la Ley Ómnibus. Significa la vuelta a la negociación por parte del presidente y una pequeña ventana a su lema principal de Gobierno. Les está diciendo a los gobernadores: "Miren que algo de plata hay".

Lo novedoso.

El fenómeno tuvo sus aspectos más rupturistas en la parte escenográfica. Las imágenes que más contrastaron con las de las aperturas de sesiones tradicionales fueron:

  • La noche, que le permitió introducir la cadena nacional en el prime time televisivo. La respuesta del público existió, 50 puntos de rating entre todas las señales que lo transmitieron, un récord absoluto para un evento de esta naturaleza. También es cierto que el liderazgo de audiencia para el análisis posterior al discurso lo tuvo C5N, un canal netamente opositor.
  • La ubicación del presidente en un atril delante del estrado, imitando la imagen característica del State of the Union, el equivalente a la apertura de sesiones de Estados Unidos.
  • La ausencia de gritos, insultos y murmullos por parte de la tribuna opositora, una postal constante de todos los años y en todos los gobiernos en, por lo menos, las últimas dos décadas. Más sorprendente es si se tiene en cuenta que con esa reacción, la oposición recibió un discurso con alto contenido de adjetivaciones negativas a los dirigentes que Milei considera enemigos.
  • La movilización opositora que ocupó la Plaza del Congreso, un fenómeno desconocido para la política argentina desde que el kirchnerismo convirtió a los primeros de marzo en actos políticos en los que, en mayor o menor afluencia, iba el que adhería. Los ruidos de las cacerolas hasta se colaron en el sonido de la transmisión oficial.

Lo curioso.

Pese a la enorme distancia ideológica y a la rivalidad política, hay aspectos de la invitación al Pacto de Mayo y del contenido programático de la convocatoria que tienen algunos puntos en común con declaraciones recientes de Cristina Fernández de Kirchner.

  • La necesidad de marcar puntos básicos de acuerdo. La entonces vicepresidenta lo remarcó en su discurso en el plenario de la CTA en Avellaneda en 2022 y lo repitió en abril del año pasado, cuando habló en el Teatro Argentino de La Plata. Siempre ubicó en el primer lugar de esa lista de consensos al no endeudamiento en moneda extranjera, aspecto ausente entre los postulados de Milei, pero sí consideró, más allá del contenido, que una reunión como la que el actual presidente propone debía existir.
  • En su carta de San Valentín, Cristina Kirchner pidió "discutir un sistema tributario simplificado con pocos impuestos en cantidad pero muy estricto en su cumplimiento, con normas que aumenten la percepción de riesgo por elusión y evasión". Si bien no da muchas precisiones, la propuesta de Milei señala la discusión de una "reforma tributaria que reduzca la presión impositiva y simplifique la vida".
  • La expresidenta pidió en esa carta un "plan de actualización laboral que brinde respuestas a las nuevas formas de relaciones laborales surgidas a la luz de los avances tecnológicos" y advierte que se deben "respetar los derechos conquistados por los trabajadores, pero también deben realizarse bajo el concepto de que una vez consagrados, los derechos acarrean obligaciones que deben cumplirse". El presidente llamó el viernes a una reforma laboral "que promueva el trabajo formal".

Lo que faltó.

No hubo referencias a dos de las principales banderas económicas de la campaña libertaria y que fueron el centro de las especulaciones durante la semana: la dolarización y la privatización de las empresas públicas. Tampoco hubo precisiones sobre la quita del cepo a la compra de dólares más que una referencia a que "se estará más cerca cuando siga cayendo la inflación y se resuelva el problema de los importadores".

Lo que impactó.

Entre anticipos de propuestas de futuros proyectos, cartas de intención de futuros acuerdos y mucho diagnóstico, el anuncio efectivo de mayor impacto fue el cierre de la agencia Télam, de casi 80 años de historia. Un guiño a la base ideológica del espacio que todavía no ha podido celebrar una imagen concreta de alguna empresa pública demonizada en campaña bajando sus persianas mientras sus trabajadores desfilan hacia afuera con cajas en sus manos. De concretarse este anuncio, serían más de 700 las personas que quedarían sin trabajo.

Las reacciones.

La invitación tuvo reacciones distintas a lo largo del arco político.

  • Desde el PRO hubo unanimidad e inmediatez en la aceptación y celebración del convite. El probable futuro presidente del partido, Mauricio Macri, confirmó la participación de su formación y en esta línea se inscribieron el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, después de una semana de munición gruesa con Javier Milei, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. También los presidentes de los bloques del Congreso, Cristian Ritondo y Luis Juez, acataron. Este último también festejó la localía del encuentro.
  • En la UCR se volvió a manifestar la interna entre dialoguistas y opositores. Los gobernadores radicales (Carlos Sadir, Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Gustavo Valdés y Maximiliano Pullaro) aceptaron la invitación junto a Rodrigo de Loredo. Los que criticaron la condición del acuerdo fueron Facundo Manes y Martín Lousteau, los dos representantes más notorios del ala combativa del partido.
  • Quién todavía no unificó respuesta fue el peronismo, que se limitó a cuestionar la "extorsión" del pedido de aprobación de la Ley Bases para habilitar el diálogo, pero no dio definiciones sobre una eventual participación. El que levantó la voz para pedir que el espacio concurra fue el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, mientras que el único mandatario provincial que expresamente pidió un rechazo fue Sergio Ziliotto, de La Pampa.  
  • El anfitrión, Martín Llaryora, valoró la elección de su provincia como sede pero advirtió que "falta mucho para mayo" y que si el Gobierno no toma medidas de alivio antes, el país se le puede descontrolar. Fue probablemente la más interesante de las respuestas, porque subrayó aquello de lo que el Gobierno carece, tanto en este discurso como en la Ley Ómnibus y el DNU, un proyecto de desarrollo productivo.

Detrás del discurso.

El Gobierno llegaba a su primer primero de marzo después de un período de extraordinarias en el que, más que "hacer laburar a la casta", no tuvo logros legislativos concretos. Su única gran reforma fue el DNU que, a partir de que las cámaras puedan convocar a sesión con temario a elección, está en peligro de ser rechazado. Además, tenía todos los puentes con los espacios dialoguistas rotos. La lección de Miguel Ángel Pichetto de "la oposición se lleva los discursos y el oficialismo las leyes" se estaba aplicando a la inversa: la oposición lograba un bloqueo efectivo a las propuestas y Milei se llevaba la narrativa de "no dejan gobernar", que podía tener efecto en lo inmediato, pero se tornaba un riesgo a largo plazo. Y al Gobierno le quedan todavía 3 años, 9 meses y 7 días. Un partido largo.

Lo que viene.

En sus últimos 10 minutos de lectura, Milei abrió la puerta a una posible reconstrucción de los puentes con el sector que clama su intención de ayudarlo. De la profundización de este vínculo depende la posibilidad de que el presidente recupere la iniciativa política real, la que tiene oportunidades concretas de cambiar cosas de acuerdo a la visión ideológica de quien conduce, o que profundice su marginalidad política, que solo le da la autosatisfacción de superioridad del incomprendido. Esta última fue la que motorizó a los 50 minutos anteriores del discurso, que dispararon aplausos apasionados desde los balcones. El gran riesgo de Milei es confundir esos balcones aplaudidores con la realidad, porque si el ajuste repercute de manera notoria en el humor social, las alianzas se volverán más endebles y los 83 días que faltan para el 25 de mayo se volverán tan eternos como los 83 días que ya pasaron desde su asunción.

Las preguntas.

  • ¿Podrá Javier Milei, tanto en su relación con los distintos actores invitados a Córdoba como en su vínculo con la población en general, sostener hasta el 25 de mayo el capital político que el viernes le permitió extender esta convocatoria?
  • ¿Será el alivio fiscal un precio suficiente para que los gobernadores que frenaron la aprobación de la Ley Ómnibus hace apenas algunas semanas, ahora la consideren con una mejor predisposición?