Hidrovía: Caputo bloquea a la empresa que empujan Macri y su amiga Máxima
4 Diciembre de 2024 13.23
4 Diciembre de 2024 13.23
Entre Santiago Caputo y Mauricio Macri hay mucho más que rencillas personales, rencores y algunos maltratos. Hay también una guerra por un negocio multimillonario: la Hidrovía. El asesor presidencial hizo diseñar un pliego de licitación a medida para que el peaje de la vía navegable por la que circulan el 80% de las exportaciones argentinas se lo quede la belga Jan de Nul, quien la operó entre 1995 y 2021 y que, además, siguió a cargo del dragado durante la estatización del Gobierno de Alberto Fernández. A contramano, el ex presidente pugna por la holandesa Boskalis, otra de las big four europeas, vinculada a Máxima Zorreguieta, reina consorte de los Países Bajos y amiga personal del presidente del PRO.
La semana pasada, cuando el PRO hizo un posteo en X muy duro contra el Gobierno por el bloqueo de La Libertad Avanza al debate de la ley de Ficha Limpia en la Cámara de Diputados, la cuenta libertaria pseudoficial "Las Fuerzas del Cielo" le respondió: "Mauricio, por décima vez: no te vamos a dar la Hidrovía". Detrás de esa cuenta, y muchas más, están los trolls que digita Caputo desde su despacho en Casa Rosada. Pero la tensión por la licitación de la Vía Navegable Troncal (VNT) no es nueva.
Cuando las tropas libertarias recién hacían pie en la gestión, Macri mandó a Guillermo Dietrich y Javier Iguacel para poner su experiencia al servicio del nuevo Gobierno. Fueron ellos los primeros en iniciar las conversaciones informales con los equipos de Javier Milei por la Hidrovía. Dicen que hasta llegaron con un pliego de licitación ya redactado, algo que dejó trascender el legislador y troll libertario Agustín Romo en un posteo de X. Esto lo confirman en el Gobierno y lo desmienten en el macrismo. Esta propuesta, afirman, fue la que encendió las alarmas de Caputo, que detectó allí las huellas de Macri. El enfant terrible del Presidente vio en Dietrich e Iguacel un Caballo de Troya.
Hace 30 años que la Royal Boskalis Westminster intenta hacerse con uno de los negocios más grandes y estratégicos no solo de Argentina, sino de Sudamérica. Pugnó en 1995 con su archirival en licitaciones de dragado, Jan de Nul, y perdió. Ahora, la licitación que lanzó el Gobierno no solo dejaría fuera de competencia a la estatal china Shanghai Dredging Company (SDC), como adelantó Corta, sino que también plantea condiciones exóticas y completamente fuera de lo común que, en la mayoría de los ítems, solo pueden ser satisfechas por la compañía belga, dejando fuera de competencia al resto. Entre ellas, la dragadora vinculada a la corona neerlandesa, por lo que celebran en Bruselas y se calientan los nervios en Amsterdam.
La licitación que lanzó el Gobierno, por 30 años, es un traje a medida de Jan de Nul. Una de las cláusulas más evidentes de esta operación de sastrería, es que la valoración de los antecedentes a la hora de definir la concesión es mucho más alta que el peso que tendrá en la decisión final la oferta económica. Dicho de otro modo: la licitación permitiría otorgarle el negocio a la empresa que presente los mejores antecedentes, incluso si su propuesta es más cara que la de sus competidoras. ¿Habrá una empresa con mejores antecedentes que los de Jan de Nul, la empresa que opera la Hidrovía hace casi tres décadas? Parece difícil.
La licitación también exige experiencia comprobable en "vías navegables con características similares a la Vía Navegable Troncal en los últimos diez años". ¿Qué se entiende por similares? "Cauces fluviales con una longitud mayor a 250 kilómetros", especifica el pliego. ¿Hay en el mundo vías navegables de esa magnitud, que hayan sido operadas por empresas que puedan competir con Jan de Nul? Solo en China. Curiosamente, o intencionalmente, solo en China. Operadas por dragadoras estatales, prohibidas de participar en la licitación de la Hidrovía. Ninguna de las competidoras europeas de la dragadora belga podría afrontar este requisito.
Todavía hay más. La licitación plantea exigencias económicas que solo cumple Jan de Nul, como un patrimonio neto mínimo superior a 300 millones de dólares. La belga sería la única con capacidad técnica para la concesión de la Hidrovía que cubre este requisito. La razón es que viene de hacerse con un contrato multimillonario en Dubai, lo que hace de su libro contable, probablemente, el único capaz de sortear ese punto de la licitación.
Además, los mínimos dispuestos para las dragas parecen una descripción de la flota de Jan de Nul: embarcaciones de baja emisión, que hayan sido construidas después de 1994. El resto de las firmas con capacidad de disputar la licitación tienen dragas en condiciones de funcionamiento aptas para el trabajo que exige de la Hidrovía, pero más antiguas que las que posee la empresa belga.
Uno de los técnicos que más y mejor conoce la Hidrovía, que trabajó para el peronismo a nivel provincial y para el macrismo a nivel nacional, sostiene que estas exigencias son absolutamente novedosas y hasta exóticas. "Como si las hubieran puesto ahí a propósito", bromea.
Hace tiempo que Macri tiene puesto los ojos en la Hidrovía. Y desde siempre pugnó porque sea la neerlandesa Boskalis la que se haga del, hoy, contrato de dragado más importante del mundo. Tampoco es nuevo que la argentina y reina de los Países Bajos es una lobbysta internacional de Boskalis. Fuentes del sector afirman que la atención que Máxima pone en este caso excede la mera preocupación por el destino de las empresas del país que la adoptó, sino que hay intereses propios, negocios personales, en juego.
La amistad de Macri con Máxima Zorreguieta no es nueva: hace años se frecuentan y hasta la recibió alguna vez durante sus vacaciones en el country patagónico Cumelén, junto a su esposo, el rey Guillermo. Incluso, en alguna oportunidad, fue la reina la que le prestó su estancia en Bariloche para que el expresidente pase unos días de descanso. En 2017, en un hecho destacado como inhabitual para la prensa neerlandesa, el entonces presidente argentino y su esposa, Juliana Awada, se alojaron en un viaje oficial con los reyes en la mansión ubicada en Villa Eikenhorst, a unos 20 kilómetros de La Haya. La casa que Guillermo y Máxima eligieron para vivir junto a sus tres hijas.