El Pac-Man Karina y el último clavo en el cajón del PRO
6 Agosto de 2025 18.08
6 Agosto de 2025 18.08
Dos dirigentes charlaban en la puerta de la sede del PRO, sobre la calle Balcarce. Habían hecho un break de la cumbre que encabezaba Mauricio Macri. Ambos sub 40, gestaron una gran relación en la juventud macrista, cuando todo era esperanza. Tres pisos más arriba, en la terraza reconvertida en sala de reuniones, gobernaba la resignación. El sello que gobernó la Ciudad de Buenos Aires los últimos 18 años cedía la lista de senadores y se quedaba con apenas dos lugares, no protagónicos, en la lista de diputados nacionales, que no tendrá ni rastros del amarillo que convirtieron en marca. La última oferta de Karina Milei era aceptada. Además de lugares, lo que se estaba perdiendo era la identidad. El Pac-Man libertario ya no les mordía los talones: se los había devorado enteros. Se miraron y uno dijo: "Se terminó". Estaban presenciando, de mínima, el fin de una etapa. Tal vez, el fin de una experiencia política con vocación de poder.
Mauricio Macri solo quería que se cierre, como fuera. La misma táctica que le habilitó a Cristian Ritondo en la provincia de Buenos Aires se aplicó en la Ciudad, con Ezequiel Sabor como negociador con la karinista Pilar Ramírez: aceptar las condiciones y rescatar lo que se pueda. Lo que se pudo son los lugares 5 y 6 de la lista de diputados nacionales. Dicen que no hubo ni un solo contacto entre el ingeniero y Karina Milei. Si la derrota tuviese cara, esta semana sería la de Macri. La de Mauricio o la de Jorge, una de esas.
"Si tu casa matriz -por la Ciudad- consigue los lugares 5 y 6, es imposible no verlo como una etapa cumplida", se sinceró uno de los dirigentes que participó de la cumbre del lunes en las oficinas del PRO. Habría que rastrear cuándo fue la última vez que un gobernador no puso ni uno de los dos nombres en una lista para el Senado, donde se representa a las provincias. Que el macrismo de los dos Macri, además, tenga que defender en la Ciudad una boleta encabeza por Patricia Bullrich -¿y secundada por Federico Sturzenegger?- es un plot twist sobrecargado de ironía. Si pasara en una serie de intrigas y cabildeos, se señalaría al guionista por exceso de imaginación.
El expresidente será quien elija a esos dos macristas que integrarán la lista de diputados de La Libertad Avanza (LLA). El jefe de Gobierno intentó colar algo, pero le tiraron por la cabeza los resultados de mayo. Una gestión mal valorada y un resultado pésimo en las elecciones locales es lo que le cobraron en la factura interna. El ingeniero puso sobre la mesa los nombres de Fernando de Andreis y Jimena de la Torre. Al primero, en LLA se lo veían venir. Por la segunda pusieron reparos. No fue un "no" rotundo, pero pidieron alternativas. "Tiene demasiado olor a (María Eugenia) Talerico", dicen en Casa Rosada, donde no tienen la mejor de las semblanzas sobre la candidata a diputada nacional por la PBA y ex vice de la UIF durante la era macrista.
Con algún rastro de instinto de supervivencia, Macri (Mauricio) quiere tener soldados propios en el Congreso, los que pueda. Probablemente basado en experiencias propias y traumáticas, está convencido de que después de octubre cambiarán las demandas de la sociedad y que el partido para el presidente Javier Milei empezará a jugar en una cancha más hostil. Y que, en ese contexto, tal vez lo necesite.
El acuerdo en la Ciudad se cerró en paquete con el de la provincia de Buenos Aires, donde le darán tres lugares con ingreso garantizado a la Cámara de Diputados. Resta definir los nombres y a la cuenta de quién va cada uno. Por ejemplo: si un lugar en la lista es para Diego Santilli, ¿es a cuenta de Mauricio o de Karina?
En simultáneo, Macri negocia la lista en Córdoba. Pide solamente un lugar entrable, pero no se lo garantizan. El mismo lunes que se cerraba el acuerdo por la CABA, el presidente del PRO mantuvo un zoom con intendentes cordobeses. Si no le dan lo que pide, irán con lista propia encabezada por Facundo Manzoni, intendente de Viamonte, un pueblo de 1500 habitantes. El "Gaucho" es un dirigente joven -tiene 32 años-, pero que remite a lo más tradicional del campo: anda con bombacha y boina y crece como referente de la agenda agraria.
En LLA están a la espera de que la UCR de Córdoba resuelva su interna para saber si cuenta o no con Rodrigo de Loredo, presidente del bloque radical en la Cámara de Diputados, que lleva casi dos años perfeccionando el arte de protestar como opositor y votar como oficialista. Se encaminaba a eso hasta que Ramón Mestre (h), alentado por el gobierno provincial, le planteó una batalla por el partido que consiguió aval judicial: sin internas, no puede llevarse a la UCR. Internas que tendrían que hacer, con fecha máxima, este domingo. En todo caso, puede ir solo a la lista libertaria.
Hay otro punto de conflicto. De Loredo no solo quiere cerrar con LLA, sino encabezar la lista. Recorre despachos con una encuesta que hizo su consultor privado, Francisco Venturini. Según ese sondeo, la marca de los hermanos Milei mide 30 puntos en Córdoba, pero sube a 38 si la encabeza el propio De Loredo. "Si viene con el partido, podía discutir la cabeza; si viene él solo, no", reconocen los armadores de Milei.
El que más quiere a De Loredo compitiendo por fuera de LLA es Juan Schiaretti. El "Gringo" y el gobernador Martín Llaryora alentaron la guerra boina blanca, para atomizar la oferta opositora. Si a eso se le suma el lanzamiento de Natalia de la Sota con marca propia -ya cerradas las conversaciones que tuvo con el kirchnerismo-, la oferta electoral no será muy parecida a la que soñaron en el Panal.
En LLA tienen la seguridad de que sumarán dos senadores por la CABA y contabilizan otras cuatro, por Salta y Río Negro, dos de las ocho provincias que renuevan su representación en la Cámara alta. Son seis bancas que hoy anotan como opositoras: las salteñas y rionegrinas son hoy de Unión por la Patria, conseguidas en simultáneo con las elecciones presidenciales de 2019. Las porteñas son del radical Martín Lousteau y la larretista Guadalupe Tagliaferri, dos dolores de cabeza para la Casa Rosada en el Senado.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, intentó negociar un acuerdo con Karina Milei. Estuvieron reunidos en Buenos Aires. Pidió compartir la boleta de senadores: un libertario y él ponía a la mujer de la dupla. Se fue con las manos vacías. "¿Por qué le daríamos una banca en el Senado si nos vamos a quedar con las dos?", explican en el Gobierno.
Sáenz evalúa ahora presentar una lista propia, lo que complicaría al ya lanzado Juan Manuel Urtubey. El ex gobernador quiere aglutinar a todo el peronismo detrás de su candidatura a senador, pero viene trabada la discusión con el kirchnerismo, que tiene al PJ todavía intervenido.
Alberto Weretilneck, gobernador rionegrino, armó una fórmula para el Senado compuesto por Facundo López, su mano derecha y legislador provincial, y Andrea Confini, su pareja y ministra provincial. En su gobierno entienden que el primer lugar en las elecciones se lo disputarán con LLA, que lleva como candidata a la diputada Lorena Villaverde, denunciada internamente por financiar al partido exigiendo parte del sueldo de funcionarios.
El peronismo irá con el diputado Martín Soria como primer candidato a senador, un apellido pesado en la provincia y con gran influencia en una de las principales ciudades, General Roca. La Cámpora le cedió la candidatura -hoy la banca es de Martín Doñate- porque consideran que será una campaña muy áspera y que el ex ministro de Justicia del Frente de Todos es ideal para esa guerra dialéctica.